| 24 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La ministra Montero este jueves en unas jornadas de CCOO.
La ministra Montero este jueves en unas jornadas de CCOO.

La Delegación propuso a las feministas trasladar el 8M al 8 de mayo y se negaron

La Comisión 8M denuncia que quieren prohibirles salir a protestar y anuncian que el Día de la Mujer estarán (no dicen cómo). Había tantas manifestaciones comunicadas que iban a confluir.

| Ana Martín España

El movimiento feminista no se ha tomado nada bien la decisión de la Delegación del Gobierno en Madrid de prohibir todas las manifestaciones y concentraciones convocadas el 7 y 8 de marzo con motivo del Día de la Mujer. Por "motivos de salud pública", según el delegado, José Manuel Franco". 

"Quieren prohibirnos salir a protestar", ha denunciado la Plataforma Feminismos Madrid, integrante de la Comisión 8M, a través de sus redes sociales. Donde adelanta de forma ambigua que, aun así, el movimiento feminista estará ese día. En otro mensaje añade: "Seguimos adelante, compañeras". Y la propia Irene Montero se ha quejado este jueves del "señalamiento" y la "criminalización" del movimiento.

 

Los responsables de la Delegación del Gobierno en Madrid llevaban más de una semana intentando convencer a la Comisión 8M de que buscase alternativas dada la situación de pandemia, pero sin éxito.

El miércoles pasado el propio Franco y altos mandos de la Junta de Seguridad se reunieron con las portavoces del movimiento feminista y les propusieron que trasladaran las manifestaciones al 8 de mayo, aplazarlas dos meses pero manteniendo el simbólico día 8. Ello a la espera de que para entonces la situación epidemiológica de Madrid sea mejor, según cuentan fuentes de la Delegación a ESdiario.

Sin embargo, las responsables de la Comisión 8M no aceptaron el cambio de fecha y se lo tomaron como un insulto. En realidad no aceptaron ni ésa ni ninguna otra sugerencia, aun sabiendo cómo acabó el 8M el año pasado: con Franco imputado por un posible delito de prevaricación administrativa por permitir las concentraciones (la causa fue archivada en junio) y, en el plano sanitario, con las ministras Carmen Calvo y Carolina Darias contagiadas, y también la mujer y la madre de Pedro Sánchez. Eso únicamente en el caso de la cabecera del PSOE. 

Ya antes del anuncio de la Delegación del Gobierno en Madrid, el Gobierno había adelantado que no habría ningún ministro en las posibles manifestaciones. Y eso iba especialmente por Irene Montero, cuyo Ministerio de Igualdad se ha venido encargando de alimentar la movilización en torno a la fecha.

Limitarlas a 500 personas no era suficiente

Inicialmente se pensó en limitar las manifestaciones a 500 personas, pero pronto se vio que era una medida claramente insuficiente cuando a la Delegación llegó la comunicación de una veintena de actos reivindicativos para el domingo y otros 40 para el lunes. Muchos de ellos en el centro, como muestra este mapa, así que era de prever que varias manifestaciones acabarían confluyendo. De hecho, los informes solicitados a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid apuntaban en ese sentido.

 

 

También otros en diferentes distritos de Madrid: un entierro del patriarcado en Arganzuela, cordones feministas en Salamanca, Moratalaz y Tetuán, bicicletada por lo público en Vallecas, pasacalles en Prosperidad, Retiro y Fuencarral, batucada en Aluche...

Todo ello en medio del tira y afloja político, fuera pero también -y sobre todo- dentro del Gobierno, por las leyes de Montero: la del solo sí es sí, contra la que el CGPJ se pronunció la semana pasada de forma contundente (ahora tendrá que hacerlo el Consejo de Estado), la ley trans y la LGTBI.