| 25 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Alberto Núñez Feijóo gana su primera batalla a Pedro Sanchez.
Alberto Núñez Feijóo gana su primera batalla a Pedro Sanchez.

Feijóo gana el pulso a Sánchez y le fuerza a rectificar para bajar los impuestos

Días antes el presidente aseguraba que las “las bajadas de impuestos no son la solución a todo”. La intervención del líder popular, aplaudida incluso por barones socialistas, obró el cambio.

| Antonio Martín Beaumont España

 

 

 

Quitarse de encima cualquier responsabilidad va con la personalidad de Pedro Sánchez. "La culpa es de Putin" es, desde hace días, un argumento repetitivo en boca de los mandamases socialistas, después de oírselo decir a su jefe sin ruborizarse en la tribuna del Congreso de los Diputados. Poco le importó que la realidad mostrase que los españoles llevan un año sufriendo los rigores de los precios de la energía. Ya se sabe, el presidente vive siempre más volcado en cultivar su imagen que pendiente del interés general.

El pasado viernes, tras concluir la cumbre europea de los Veintisiete celebrada en Versalles, aseguraba fuera de micrófonos que "las bajadas de impuestos no son la solución a todo". Una posición que tenía poco sentido cuando la invasión de Ucrania se va a convertir en un acelerador más de la injusticia social y tendrá un impacto de enormes proporciones sobre nuestra economía. Peor aún: el Ministerio de Hacienda, de María Jesús Montero, está haciendo caja ingresando 250 millones extra al mes por los carburantes.

Pues bien, la presión de Alberto Núñez Feijóo (aplaudida en privado por líderes autonómicos del PSOE, por cierto) obró el milagro. El que en unos días va a tomar las riendas de Génova exigió al Gobierno que "deje de forrarse" con el incremento del precio de la energía. Pues bien, la rebaja fiscal de los hidrocarburos ya parece estar entre las prioridades del presidente.

En cuanto el equipo de Sánchez ve que baja en los sondeos pasa de decir una cosa a su contraria

Sin duda, la situación de emergencia y el alza de los precios aconsejan ofrecer un respiro a los castigados bolsillos de los españoles. Estaba claro que permanecer  impertérrito hubiese supuesto un enorme agujero para la imagen del Gobierno. Sánchez puede ser como un trozo de hielo, sí, pero en cuanto su equipo ve que su cotización baja en los sondeos, es capaz de pasar de la noche a la mañana de decir una cosa a la contraria.

La sociedad española, según las encuestas, mira de nuevo esperanzada al PP bajo el liderazgo de Feijóo.

La tesis más generalizada entre los propios barones socialistas es que hay que revisar a la baja los impuestos. Todo apunta a que Sánchez esperará a saber hasta dónde están dispuestos a llegar sus homólogos en el Consejo Europeo de los días 24 y 25. En el complejo presidencial esperan haber resuelto para entonces la batalla interna que libran las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera sobre las posibilidades de una intervención en el mercado energético para minimizar el impacto del alza de los carburantes. Un valioso tiempo perdido para una sociedad que, según las encuestas, mira de nuevo esperanzada al PP bajo el liderazgo de Feijóo.

Sánchez tendrá que esforzarse para convencer a los ciudadanos de que la culpa es de Putin

El panorama, desde luego, es complejo. Convendría evitar abordarlo desde la improvisación, la ligereza y los bandazos tan propios del Consejo de Ministros social-comunista que nos toca en suerte. Desde Ferraz admiten sin tapujos que la "cronificación" de la guerra va alterar por completo el escenario de recuperación que estábamos a punto de ver, según nos aseguraban. El panorama empieza a mostrar rasgos similares a la crisis de los años 70 del pasado siglo. Muy preocupante.

Pedro Sánchez va a tener que esforzarse mucho para convencer a esos ciudadanos que no llegan a fin de mes de que la culpa es del autócrata ruso.