| 28 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Alberto Núñez Feijóo da sus primeros pasos como líder del PP.
Alberto Núñez Feijóo da sus primeros pasos como líder del PP.

Los cien días de Feijóo: Sánchez querrá convertirle en ministro de la oposición

En la calle Génova creen que el presidente del Gobierno buscará este jueves ponerlos a prueba con la trampa de la “unidad por la unidad”. Pero el nuevo líder popular sabe el terreno que pisa

| Antonio Martín Beaumont España

 

Tras cerrar con éxito el congreso de Sevilla, Alberto Núñez Feijóo tiene por delante lo más difícil: ahora le toca fijar con claridad las coordenadas del Partido Popular que están en sus manos, para así encontrarse con los españoles.

Al margen de los naturales ajustes internos aún por cerrar y con un pie entre Galicia y Madrid, nadie duda de que el nuevo líder va a exhibir las cualidades que han hecho de él un político transversal: moderación, sentido común y vocación de buscar el interés general.

 

Estoy convencido de que, si pudiera, se tomaría ese plazo de cien días de margen que siempre se ha dado en política. Esos tres meses largos servirían para comprobar que bajo su mano el partido ha vivido un “reseteo”. Pero eso ya no existe.

Y el presidente popular no es un ingenuo. Todo lo contrario. Los tiempos, ya no líquidos sino gaseosos, se han llevado por delante en estos años las reglas y usos no escritos que regían la vida pública. Todo es fugaz y el crédito se pierde enseguida.

Los sondeos hoy pintan bien y en unas semanas las alabanzas pueden volatilizarse. Así que bien harán el líder gallego y su equipo en hacer la mudanza a la capital de España en tiempo récord. De hecho, este jueves ya se reúne en La Moncloa con Pedro Sánchez.

 

Feijóo tiene su primera "prueba de fuego" este jueves en La Moncloa.

 

En la calle Génova creen que el presidente del Gobierno buscará ponerlos a prueba con la trampa de la “unidad por la unidad”. Ya se sabe, Sánchez no desea acuerdos, busca adhesiones. En el palacio presidencial el guión está escrito de antemano: el jefe del principal partido de la oposición no tiene otra opción que mostrar su perfil centrista para alejarse de Vox.

El presidente popular no es un ingenuo. Todo lo contrario. Los tiempos, ya no líquidos sino gaseosos, se han llevado por delante en estos años las reglas y usos no escritos que regían la vida pública

Así que le toca apoyar incondicionalmente el Plan de Respuesta Nacional contra la Guerra. Y, de la misma tacada, buscarán colarle “por constitucionalismo” la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Sánchez persigue de forma obsesiva la negociación del órgano de gobierno de los jueces.

Con este presidente nunca se sabe. Pero seguramente lo que desea, visto que las encuestas apuntan que los españoles quieren consensos, es imponerle al PP el entendimiento. O sea, convertir a Feijóo en su ministro de la oposición.

Por eso el equipo presidencial ni siquiera ha contactado con el nuevo inquilino de Génova 13 para fijar un mínimo orden del día de la cita. Con el ánimo de contrarrestar cualquier envolvente, el líder popular acude con la propuesta de pactos de Estado, sobre todo en materia económica, en medio de una guerra que asola Europa y pone a España ante una crisis galopante envuelta en malestar social.