| 25 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias, votando este 4M
Pablo Iglesias, votando este 4M

Los dos planes B de Pablo Iglesias si el 4M acaba con su carrera política

El líder de Podemos se juega su futuro tras la campaña más agresiva que se le recuerda y estudia dos salidas si las urnas le dan la espalda y provocan su "jubilación".

| Javier Rodríguez España

¿Y si Pablo Iglesias está viviendo sus últimas horas como político? No parece probable, ni siquiera es imposible que, de lograr un resultado aceptable, se desdiga de su propio anuncio y no deje paso a otros dirigentes que serían, si acaso puede imponerlo, Yolanda Díaz como candidata e Irene Montero como "jefa" en el partido.

Pero si hay hecatombe, todo se puede acelerar. “Esta vez va en serio, lo deja definitivamente”. Quien así se expresa sobre Pablo Iglesias es uno de sus máximos colaboradores en el pasado, buen conocedor del personaje en lo privado y en lo político. “Otra cosa es quién le sustituye en Podemos… o incluso si Podemos sobrevive a su marcha”, añade con una convicción que comparte Íñigo Errejón.

“Si Podemos se desploma el 4M y Mónica García logra un gran resultado, Más Madrid resucita en toda España como alternativa a Podemos”, piensan fuentes del partido que puede ser la gran sorpresa en la izquierda madrileña el próximo martes. El escándalo con los dos escoltas detenidos por agredir a policías en un mitin de VOX acelera el deterioro y coloca al otro "gallo" de la política española al borde de la jubilación forzosa.

 ¿Y qué hará Iglesias si cumple su anuncio y lo deja del todo, que primero habrá que verlo? El ABC publica una de sus opciones este viernes: volver a os medios de comunicación, en un proyecto televisivo con Jaume Roures, factótum de Mediapro, fundador en tiempos de La Sexta, propietario de Público y bastión de Podemos y de los partidos independentistas. 

Según la información de Javier Chicote, la idea pasaría por profesionalizar lo mismo que ya hizo en La Tuerka o Fort Apache: lo llama “periodismo crítico”, pero se trata de recuperar en la pantalla la vieja agitación que le hizo llegar a la política.

 

“Aún me queda tiempo”, repite Iglesias a quien le quiere escuchar, no dando nunca por hecho que su marcha es inminente. “Señalar como sucesora a Yolanda Díaz, que no controla ni el partido ni el grupo parlamentario, es una manera de guardarse el control él y de elegir cuándo y con quién se produce el relevo, si se produce”.

Algo que solo le sería más difícil de lograr si el 4M queda fuera de la Asamblea de Madrid. “En ese caso, los críticos pueden intentar pasarle por encima y es muy incierto lo que pasaría”, resumen fuentes cercanas al candidato.

La opción B 

Pero Iglesias tiene otra opción que, además, le concedería una pensión vitalicia. No la tiene en su agenda inmediata, pero la conoce y no la descarta: seguir los pasos de dos célebres exvicepresidentas y lograr un sillón en el Consejo de Estado, el máximo órgano consultivo del Gobierno.

Allí lograron acomodo, como presidenta, Teresa Fernández de la Vega, mano derecha de José Luis Rodríguez Zapatero y, hace poco más de un año, Soraya Sáenz de Santamaría, homóloga de la anterior con el popular Mariano Rajoy.

 

La presidenta del Consejo de Estado, Mª Teresa Fernández de la Vega

 

“Técnicamente, esos puestos son para los presidentes, pero ninguno suele aceptarlo y se ha ido imponiendo la presencia de sus segundos”, explican fuentes de la entidad, que ni avalan ni desmienten una posibilidad de la que el aludido, simplemente, no ha hablado nunca.

Estar en el Consejo de Estado garantiza una retribución cercana a los 90.000 euros de por vida, pero es incompatible con otros trabajos y funciones, lo que explica en buena medida la ausencia de Felipe González, Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero o José María Aznar. O la presencia, sin salario, de Sáenz de Santamaría.

Lo normal es que algún día, si quieren, lleguen allí Pedro Sánchez o Carmen Calvo. Pero Iglesias está en esa lista, él es consciente y tiene más papeletas que casi ningún otro para intentarlo si se enfrían el resto de planes. En ese caso, paradójicamente, se convertiría en custodio de las esencias de ese Estado que tanto ha querido remodelar por las bravas.