04 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias en un acto en Villaverde.

El PSOE se deja devorar por la espiral de odio de Iglesias: ahora contra el Rey

El "no pasarán" del candidato de Unidas Podemos, asumido como eje de campaña por Ángel Gabilondo y todo el socialismo, refleja la impotencia de los gurús de Pedro Sánchez.

| Antonio Martín Beaumont España

 

 

Para cambiar los gobiernos están las urnas. Ese es el camino que nos hemos dado. El cinismo exhibido por el “bloque de izquierda” al hacer girar sus mensajes sobre la idea de que el 4-M la democracia está en peligro no debería engañar a nadie.

En el fondo, sólo ahonda en un peligroso caldo de cultivo que deslegitima y trastorna el sistema. Ya no digamos cuando este martes Pablo Iglesias cruzó una línea más y recriminó al Rey que no haya condenado "la violencia fascista". Precisamente él, que desprecia, ningunea y si pudiera mandaría mañana mismo al exilio a Felipe VI le pide ahora que no calle. Esta vez, y sin que sirva de precedente, sí quiere que el jefe del Estado hable. Desde luego Iglesias es ducho en “inventos” así para monopolizar la agenda pública.

Con los datos en los sondeos que pintan bastos, las guerracivilistas doctrinas del líder de Podemos pueden ser todavía compartidas por algunos partidarios ofuscados. Ahora bien, que ese “no pasarán” sea asumido con devoción por el PSOE como eje central de campaña sólo demuestra la desesperación y el alejamiento de la realidad en los que están sumidos los gurús de Pedro Sánchez.

Angustia corregida y aumentada en Ferraz al ver el crecimiento de Más Madrid. Es un disparate que unas siglas que están al frente del Gobierno de España se presenten ante los ciudadanos como freno para una inexistente amenaza de extrema derecha.

Más le vale al socialismo hacer una reflexión tras el 4 de mayo

En fin, así están las cosas. Sin duda, el socialismo deberá hacer una seria reflexión tras el 4 de mayo. Ese autoimpuesto seguidismo del PSOE a un personaje como Iglesias es un suicido político. Tras el último año de experiencia de Sánchez en La Moncloa, los augurios catastrofistas al grito de “que viene el fascismo” son un eslogan para desnortados. Mejor haría el Gobierno si analizase las causas del descontento social en vez de presentar España como un país donde las hordas de un ficticio Mussolini pasean a diario por sus calles.

Isabel Díaz Ayuso en un acto en Alcorcón.

 

¿Alguien piensa que las 600.000 familias que viven en Madrid de la hostelería y que han convertido a Isabel Díaz Ayuso en su musa por la manera de abordar la pandemia van a cambiar su voto porque, en pleno siglo XXI, el líder de Podemos les llame a las barricadas para frenar el fascismo? ¿O que los padres que ven la ofensiva sectaria de la formación morada para acabar con la educación concertada a la que acuden sus hijos creen que es Iglesias quien defiende la libertad?

Pues, aunque parezca increíble, aún ha habido quienes han barajado la realización de un acto conjunto de los candidatos de PSOE, Más Madrid y Podemos para escenificar la unidad de las izquierdas frente a “las derechas”. ¿Se acuerdan de Joaquín Almunia? ¿De su pacto con Izquierda Unida en las generales del año 2000, cuando era líder socialista? Sólo diré otra cosa: el PP de Aznar ganó aquellas elecciones por mayoría absoluta.