| 21 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic.

Sánchez apoya a Serbia como Rusia mientras la OTAN defiende a Kosovo sin ambages

El presidente ha vuelto a colocar a España en un aprieto internacional una vez que se ha disparado la tensión entre Serbia y Kosovo, una región que se niega a reconocer.

| A. J. España

Sánchez ha vuelto a colocar a España en una encrucijada internacional. El presidente ha respaldado sin ambajes a Serbia, al igual que hace Rusia, frente a Kosovo, una región que ya ha sido reconocida por gran parte de la comunidad internacional como independiente, al mismo tiempo que se ha desatado una nueva crisis en los Balcanes.

"Nos unen muchas cosas, el convencimiento de garantizar el respeto al derecho interacional y la integridad territorial de los Estados. Por ello, aproyamos a Serbia en lo que tiene que ver con Kosovo", dijo Sánchez en su encuentro con el presidente del país, Aleksandar Vučić.

"Hay que seguir apoyando el proceso de adhesión a la UE. Sois parte de Europa. Sois parte de nuestra comunidad. Siempre vais a encontrar un aliado para la integración en la UE. Creo que ahora es el momento, que es la hora de acelerar las reformas y de comprometerse definitivamente con la Unión Europea y con lo que ello representa", dijo el presidente del Gobierno.

Una postura que pone en riesgo la credibilidad internacional de España, pues la Fuerza de la OTAN para Kosovo (KFOR) ha anunciado este domingo a última hora que "está preparada para intervenir" en el caso de que se ponga en peligro la estabilidad del norte de Kosovo, después de que serbios del norte de Kosovo hayan cortado dos pasos fronterizos que comunican la región con Serbia.

"La KFOR tomará todas las medidas necesarias para mantener un entorno seguro en Kosovo en todo momento, de acuerdo con su mandato de la ONU", ha hecho saber en un comunicado en su cuenta de Twitter, tras el alza te las tensiones en el norte de Kosovo registrado en las últimas horas.

 

El contencioso se ha iniciado como modo de protesta por la entrada en vigor este lunes de una nueva normativa kosovar sobre documentos de identidad y matrículas por la cual, aquellos que entren en el país desde Serbia, tendrán que entregar sus documentos de identidad serbios por documentos de identidad emitidos por Pristina válidos durante tres meses.

Asimismo, las matrículas de coches emitidas por Serbia para ciudades kosovares de mayoría de población serbia tendrán que ser sustituidas por las oficiales de Kosovo a partir del 1 de agosto. 

Hasta ahora Kosovo ha considerado ilegales las matrículas con las iniciales de las ciudades de Kosovska Mitrovica (KM), Pristina (PR) o Urosevac (UR), pero ha tolerado su uso en los cuatro municipios de mayoría Serbia. Ahora las matrículas tendrán que llevar el acrónimo de la República de Kosovo (RKS). El plazo para el cambio termina el 30 de septiembre.

La OTAN, dispuesta a intervenir

Por este motivo, la KFOR ha asegurado estar lista para intervenir en el caso de que se ponga en riesgo la estabilidad en el norte de Kosovo, y ha recordado que la OTAN "vigila de cerca" la situación de acuerdo con la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1999.

"La misión de la KFOR dirigida por la OTAN se está centrando en la aplicación diaria de su mandato de la ONU para garantizar un entorno seguro y la libertad de circulación para toda la población de Kosovo. La KFOR mantiene una postura visible y ágil sobre el terreno, y el Comandante de la KFOR está en contacto con todos sus principales interlocutores, incluidos los representantes de las organizaciones de seguridad de Kosovo y el Jefe de Defensa serbio", ha detallado la unidad en el escrito.

Cinco países de la UE, incluida España, no reconocen la declaración unilateral de independencia kosovar de 2008, al igual que tampoco hace Rusia. La UE, sin embargo, ejerce de mediadora en las negociaciones entre Belgrado y Pristina, de las que dependerían la normalización generalizada de relaciones y las posibilidades de adhesión de ambos países al bloque comunitario.