| 24 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Momento del abrazo entre Sánchez y Felipe.
Momento del abrazo entre Sánchez y Felipe.

Felipe reniega de Podemos ante Sánchez: "Soy del régimen del 78, a mucha honra"

La reconciliación de los dos expresidentes socialistas que apoyaron a Susana Díaz escenifica el objetivo prioritario del cónclave socialista: aparentar que las heridas están cerradas.

| Javier Ruiz de Vergara España

Bajo un sol veraniego, el PSOE ha arrancado este sábado formalmente su 40 Congreso Federal en un clima tan favorable como el metereológico. Con una obsesión en esta jornada cuya única misión es, en realidad, servir de puente al discurso en el que Pedro Sánchez marcará dentro de 24 horas su hoja de ruta para el partido los próximos cuatro años: mostrar una imagen de unidad a toda costa. Por eso, todo ha llegado atado y bien atado.

Solamente Felipe González, reacogido como una especie de hijo pródigo, ha provocado algún chirrido al renegar ante Pedro Sánchez de Podemos y de los socios independentistas catalanes y vascos que le sostienen en el poder.

"Me siento muy orgulloso de ser de los pocos que quedan del régimen del 78. Es más, a mucha honra", ha clamado desde la tribuna del plenario. "Es más, me gustaría que se inventara un premio para podérselo dar al inventor de la frase, aunque estoy seguro de que no nos ayuda su intención, pero sí su torpeza", en una clara referencia a Pablo Iglesias.

"Quiero que sepais que cuando no callo, estoy tranquilo por que digo lo pienso. Y soy responsable por que pienso lo que digo", ha advertido adelantando que no piensa callar en sus reflexiones críticas sobre el actual Gobierno. González ha aprovechado para cargar también contra todos los tipos de "tiranías", se disfracen "con una bandera o con otra", haciendo mención expresa a los "amigos" del otro lado del Atlántico.

Al margen de González, hasta los pocos versos sueltos que quedan, por unas u otras razones, han evitado erosionar lo más mínimo la estrategia de Moncloa y Ferraz de exhibir en la Feria de Valencia la paz definitiva entre los distintos sectores socialistas.

 

Así, Susana Díaz ha llegado al cónclave convertida en una simple "invitada" aunque tras ser premiada por Sánchez con una jugosa nómina en el Senado. "Vengo para arrimar el hombro como una más", ha explicado, al revelar que habló con el presidente la semana pasada y este le trasladó que "era útil que viniera como invitada". "A él le alegra que yo esté aquí y a mí me alegra que él se alegre de que esté", ha remachado.

El otro socialista caído, José Luis Ábalos, también ha llegado a la apertura del 40 Congreso sin ánimos de aguar la fiesta a la cúpula a la que perteneció. "Acudo con ganas de disfrutarlo y sin demasiada faena", se ha lamentado.

 

Felipe González llegando al 40 Congreso Federal en una imagen captada por ESdiario.

 

Por lo demás, en el guión escrito por los organizadores, la tónica ha sido "unidad, unidad, unidad". La han escenificado los dos antecesores de Sánchez -que apoyaron a Susana Díaz en la guerra de 2015- llegando junto a la sede del Congreso. Y también con el guiño a los afectados por el volcán de La Palma, el recuerdo a los dirigentes fallecidos desde el 39 Congreso de 2017, y el homenaje a Alfredo Pérez Rubalcaba.

La reentré de Felipe y los "pellizcos de monja"

La presencia de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y sus intervenciones han supuesto el plato fuerte del segundo día del cónclave socialista. Aclamados por los delegados, aunque algunos de ellos se referían a los dos ex con cierto desdén sanchista como las "viejas glorias". Viejas glorias, junto a Joaquín Almunia, con las que Sánchez se ha fundido en sendos abrazos.

 

 

Sánchez se abraza con Felipe, en presencia de Zapatero y Almunia.

 

Toda la expectación estaba puesta esta en la intervención de Felipe González, que ha comenzado con un "zasca" al neofeminismo de la actual dirección socialista al reivindicar a la su exministra Carmen Alborch como la primera abanderada de las políticas de igualdad, hace ya 30 años.

Y con su habitual tono de viejo profesor, el expresidente más crítico con Pedro Sánchez desde su victoria en las primarias contra Susana Díaz ha querido que su mensaje calara metiendo distancias con los socios del actual PSOE. El aviso a navegantes de Felipe: la unidad reclamada por Sánchez para salir de este 40 Congreso, sí; sometimiento al sanchismo, no.

Lo ha resumido con la frase con la que ha abandonado la tribuna: "El secretario general sabe que digo lo que pienso y pienso lo que digo; y sabe que ademas no interfiero, estoy disponible y ni siquiera pretendo que se tenga en cuenta lo que opino".