| 23 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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9 restaurantes centenarios para saborear la historia de Madrid

Madrid es una de las ciudades con mayor oferta gastronómica del mundo, pero también con historia gastronómica gracias a sus muchos restaurantes centenarios

| Begoña Tormo Gastronomía

En la actualidad, la ciudad de Madrid cuenta con unos 15.000 establecimientos de hostelería. Y los hay de todo tipo: de cocina española, o internacional. Especializados en carnes, en verduras, en pescados, en guisos… Con estrellas Michelin, y económicos. Para “ver y ser vistos”, o sencillos y de “andar por casa”. De cocina tradicional, o de vanguardia. Pero, entre todos ellos, merece la pena conocer los restaurantes centenarios, porque no sólo podremos comer en ellos, sino sentir que estamos en algunos de los principales escenarios de la historia de Madrid. Recordamos 9 de ellos (hay más), con sus especialidades y anécdotas. 

1 CASA BOTÍN

Comenzamos por el que es, según el Libro Guinness de los Récords, el restaurante más antiguo del mundo, al estar comprobado que ya funcionaba en 1725. Ubicado muy cerca de la Plaza Mayor, en este antiguo asador se siguen comiendo algunos de los mejores cochinillos y corderos de la capital (procedentes del triángulo formado por las localidades castellanas de Sepúlveda, Aranda de Duero y Riaza), además de otros platos clásicos, como las sopas de ajo, la cazuela de pescados, o los callos a la madrileña. Por sus mesas han pasado personalidades de la talla de Benito Pérez Galdós, Ernest Hemingway, Graham Greene, por citar sólo algunos, y, entre las muchas anécdotas que se pueden contar de este establecimiento, llama la atención una. Se dice que Goya trabajó como friegaplatos aquí. 

C/ Cuchilleros, 17

Precio medio: 45-50€

www.botin.es

2 CASA ALBERTO

La inconfundible fachada roja de Casa Alberto es toda una referencia en la gastronomía de la capital. Desde su fundación, en 1827, varias generaciones de madrileños y foráneos han disfrutado de sus “clásicos”, especialmente de los callos, las manitas de cerdo, las albóndigas o las croquetas. Como curiosidad, se dice que en el mismo edificio en el que se encuentra, Miguel de Cervantes vivió entre 1613 y 1614, y que allí terminó de escribir su “Viaje al Parnaso”. Si se quiere hacer un “viaje al pasado”, merece la pena echar un vistazo a algunos elementos de otras épocas que siguen en el local, como la pila, la grifería, el mostrador de ónice (único en su género), las frascas, o el juego de medidas con el que se servía el vino. 

C/ Huertas, 18

Precio medio: 40€

www.casaalberto.es

3 CASA CIRIACO

Otro restaurante que es historia viva de Madrid, ya que el mismo inmueble en donde se encuentra fue el escenario del atentado sufrido por Alfonso XIII el día de su boda, a manos del anarquista Mateo Morral. Casa Ciriaco abrió sus puertas en 1929, aunque ya desde 1897, en el local funcionaba un despacho de vinos, y desde entonces, se han mantenido algunas de las especialidades que más fama le han dado. La más destacada, sin duda, es la gallina en pepitoria; un plato con más de 100 años de historia, y que es inéxplicablemente muy difícil de encontrar en otros restaurantes madrileños. Otros platos de siempre que merece la pena probar son el cocido madrileño y los callos, y otros más recientes, pero igualmente deliciosos, como el tartar de tomate y aguacate con sardinas ahumadas y helado de aceite de oliva. Entre sus clientes asiduos, ha habido personajes de la talla de Julio Camba, o  Antonio Mingote (que precisamente fue el creador del logotipo del restaurante). 

C/ Mayor, 84

Precio medio: 40€

www.casaciriaco.es

4 CASA LABRA

No se puede visitar Madrid y no probar las famosas tajadas de bacalao de Casa Labra. A pocos pasos de la Puerta del Sol, se ubica este restaurante que comenzó su andadura en 1860, y que permite a sus clientes descubrir el escenario, prácticamente sin cambios, en donde Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español el 2 de mayo de 1879. Aunque dispone de un salón interior en donde se ha ubicado siempre el comedor del restaurante, en la actualidad está cerrado, pero siempre queda la opción de tapear como se ha hecho siempre en su barra a base de frituras de bacalao (tajadas o croquetas), empanadillas, y banderillas de atún en escabeche. Para beber, además de la clásica caña de cerveza o vino, la carta cuenta con vermut de grifo. 

C/ Tetuán, 12

Precio medio (tapeo): 5-10€

www.casalabra.es

5 MALACATÍN

Si hay un plato que los madrileños reconocemos como identitario por encima de los demás, ese es el cocido madrileño, y Malacatín es uno de los establecimientos más clásicos para degustarlo. No en vano, llevan haciéndolo más de 120 años. La historia de Malacatín comenzó en 1890, cuando un joven conquense llamado Julián Díaz empezó a trabajar como mozo en una tienda de la calle de la Ruda. Al fallecer su dueño, Julián heredó el local y decidió abrir una taberna a la que bautizó como “Vinos Díaz”, sin embargo, su mujer preparaba un fantástico cocido que dió rápidamente popularidad al establecimiento. En cuanto al nombre, se cuenta que se debe a un mendigo que solía apostarse en la puerta de la taberna, y que tenía por costubre canturrear una cancioncilla que decía “tin, tin, Malacatín, tin, tin, tin”, por lo que pronto todos sus clientes empezaron a llamarlo así. En la actualidad, el restaurante sigue en manos de los descendientes del fundador (es la cuarta generación). 

C/ Ruda, 5

Precio medio: 30€ (cocido completo: 24€)

www.malacatin.com

6 TABERNA DE ANTONIO SÁNCHEZ

Este local ostenta el récord de ser la taberna más antigua de Madrid sin reformar, ya que, desde que fue fundada (no se sabe la fecha exacta, pero sí que fue antes de 1787, porque en ese año se traspasó el negocio), su decoración se mantiene intacta: desde las lamparas de gas que iluminaban el local en sus orígenes, al elevador con el que se subían las botellas desde la bodega. Y, por supuesto, las paredes pintadas con los retratos de algunos de los toreros más famosos de la historia, como Frascuelo, Lagartijo, o Cara Ancha, que fueron ilustres clientes y que acudían con frecuencia a tomar allí un vaso de vino, acompañado de la clásica torrija (se dice que la expresión “cogerse una torrija”, viene precisamente de que estos dulces se servían como acompañamiento tradicional de los chatos de vino). Desde su apertura, la taberna se ha mantenido siempre en manos de personas relacionadas con el mundo taurino, lo que no quita para que el local haya sido punto de reunión se escritores e intelectuales, como Pío Baroja, Sorolla, Gregorio Marañón, o Gloria Fuertes, que acudía con regularidad para escribir en el local. La carta actual combina platos clásicos de taberna, como los huevos rotos con jamón ibérico o las croquetas, con recetas más novedosas, como la alcachofa glaseada a baja temperatura con huevos de codorniz, salsa de naranja y crema de foie, o las verduras en tempura con crema de aguacate. 

C/ Mesón de Paredes, 30

Precio medio: 40€

www.tabernaantoniosanchez.com

7 LOS GALAYOS

La historia de Los Galayos comenzó en 1894. En ese año el local, en plena Playa Mayor, era conocido como Casa Rojo, pero acabó pasando a manos de la familia Grande, que lo rebautizó con su nombre actual. Precisamente, Miguel Grande fue el responsable de que una taberna en donde la oferta gastronómica se limitaba a unas pocas tapas que se servían con el vino, acabara convirtiéndose en un restaurante que es referencia en Madrid. Los hijos de Miguel continúan en la actualidad con un restaurante en donde es casi obligado tomar alguno de sus asados (cochinillo, o cordero lechal), los maravillosos torreznos, y por supuesto, el cocido madrileño. Además de por su gastronomía, la visita merece la pena por su ambiente y porque se respira historia en cada uno de sus rincones. Aquí tuvo lugar la última reunión que mantuvieron los miembros de la Generación del 27 (se puede contemplar una instantánea que recuerda la comida), y aquí se inspiró Arturo Pérez-Reverte para crear a su “Capitán Alatriste”. 

C/ Botoneras, 5

Precio medio: 50€

www.losgalayos.net

8 LHARDY

El emblemático Lhardy fue uno de los primeros establecimientos “de lujo” de un Madrid en el que aún había aguadores por las calles. En sus salones, se han tomado decisiones que cambiaron el destino de España, y por ellos pasaron, desde la mismísima reina Isabel II (que se escapaba de palacio para comer en Lhardy), hasta Alfonso XII, el Duque de Sesto, Jacinto Benavente, Azorín, o Pérez Galdós. Aunque, cuando fue fundado en 1839 por el cocinero nacido en Montbéliard Emilio Huguenin, las especialidades eran las más ostentosas y afrancesadas de la época, Lhardy se ha caracterizado por hacer platos “populares” servidos, eso sí, de una manera tan lujosa como se pueda imaginar. Son imprescindibles sus callos, y el cocido, aunque, también se puede disfrutar de un simple consomé en su planta inferior. Aunque hace unos años estuvo a punto de cerrar sus puertas, el grupo Pescaderías Coruñesas lo adquirió, asegurándole su continuidad. 

Carrera de San Jerónimo, 8

Precio medio: 65-70€

www.lhardy.com

9 CASA PEDRO

Aunque la mayoría de los restaurantes centenarios de Madrid están en el centro de la capital, hay algunas excepciones, como Casa Pedro, que se ubica en lo que en su momento era el pueblo de Fuencarral. Fue fundada en 1702 por Pedro Guiñales, como fonda para los arrieros que llegaban o salían desde Madrid hacia Francia y adquirió una gran popularidad, especialmente por los vinos de garnacha y moscatel que allí se despachaban. En la actualidad, su carta mantiene un carácter tradicional y los clientes siguen acudiendo a sus cuevas y salones para degustar recetas de toda la vida, como el rabo de toro, las manitas de cerdo, o sus platos de cuchara. Por supuesto, muchos de esos clientes han sido grandes personajes de la historia, además de artistas o escritores, que dejaron plasmadas sus dedicatorias en las paredes del local. Además de su gastronomía, merece la pena destacar su impresionante bodega.

C/ Nuestra Señora de Valverde, 119

Precio medio: 35-40€

www.casapedro.com