| 22 de Mayo de 2024 Director Benjamín López

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Receta de sardinas con guisantes

Una comida fácil, económica y buena para tu corazón

Tenemos la suerte de poder encontrar a este pequeño y divertido pescado azul durante todo el año, por lo que aprender a manipularlo y cocinarlo para evitar que la casa se nos quede impregnada de su característico olor, va a ser coser y cantar.

Cómo cocinar sardinas sin olores

Existen varias maneras de suavizar su olor y una de ellas es sumergirlas durante treinta minutos en leche con sal. Después las secas muy bien con un paño suave y las cocinas como más te gusten. Bien a la plancha o rebozadas. 

Pero si aún así quieres seguir minimizando su olor, prueba a poner en un ladito de la plancha la piel de un limón, una hoja de laurel u otras hierbas como romero, orégano, eneldo etc. Este sencillo gesto ayudará a que el olor sea más suave y bastante más agradable.

Otra forma sencilla de cocinarlas que va a reducir en un porcentaje bastante alto su olor, es utilizar la técnica del papillote. Esta consiste en envolver las sardinas en papel vegetal o papel de aluminio e incluir otros alimentos como zanahoria rallada, hinojo, cebolla, calabaza, alguna hierba que te guste y un poco de ralladura de limón.

Sus beneficios: las sardinas un gran aliado para tu corazón

La sardina es un rico pescado azul y como tal posee una suave grasita que lo hace más saciante. Además, colabora activamente en el buen funcionamiento de las hormonas responsables del proceso de pérdida de grasa corporal. 

Pero eso no es todo, sus ácidos grasos, entre los que destaca el omega 3, son beneficiosos para la regulación de la tensión arterial y para el sistema circulatorio porque aumentan los niveles del colesterol ‘bueno’ reduciendo el colesterol ‘malo’.

Caballa, atún, salmón, anchoa, boquerón o pez espada son, junto a la sardina, algunos de los pescados azules que harán tu dieta más rica a nivel nutricional. 

Cómo preparar unas sardinas con guisantes

Se trata de una receta muy de sencilla en la que las sardinas descansan sobre una cama de guisantes, hinojo y menta. Una mezcla de sabores de tierra y mar que te sorprenderá para bien ya que se trata de un plato que no te exigirá una elaboración larga, ni laboriosa, sino todo lo contrario. 

Este es uno de esos platos para comer sano y rico sin encerrarte en la cocina más tiempo del que puedes permitirte.

Ingredientes para 4 personas

8 sardinas enteras
1 bulbo de hinojo

1 cebolla blanca
300 gramos de guisantes

1 limón
Hojas de menta
Sal en escamas
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Comienza por escaldar los guisantes para conseguir una textura al dente y un intenso color verde. Después retira el agua y reserva. 

La acción de escaldar consiste en sumergir un alimento durante un par de minutos en agua hirviendo.

2. Calienta dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén y suaviza la cebolla junto al hinojo laminado. Cuando estén tiernos añade los guisantes e intégralos con delicadeza para que no se rompan.

3. Lleva el resultado a una fuente, esparce por encima algunas hojitas más de menta cortadas con las manos y unos hilos de limón o su ralladura.

 

4. Lava las sardinas y sécalas delicadamente con un paño.

Pon a calentar una plancha con un zigzag de aceite de oliva y coloca las sardinas con un poco de sal, y algunas de las hojas verdes del hinojo. Mantén al calor fuerte sin moverlas durante 3-4 minutos. Después voltéalas con cuidado para que se hagan del otro lado y de nuevo una chispa de sal, unos hilos de limón y más ramitas del hinojo.

Preséntalas sobre los guisantes y a la mesa.