Los principales hitos del papado de Francisco
Tras el fallecimiento del Papa Francisco, repasamos las medidas más relevantes de su pontificio y la importancia de su legada en la Iglesia

A esperas de la fumata blanca, repasamos los aspectos más destacados del mandato del Papa Francisco
Jorge Mario Bergoglio será recordado como un pontífice transgresor y reformista. Su papado estuvo repleto de condiciones extraordinarias desde un inicio con la renuncia de su predecesor, Benedicto XVI -quinto Papa de la historia en renunciar y el primero en casi seis siglos en hacerlo-, y el mero hecho de ser el primer Papa jesuita y latinoamericano de la historia. A partir de ahí, las medidas y doctrinas de Francisco rompieron con patrones instaurados en las últimas décadas -siglos en algunos casos- en el Vaticano.
Tras su partida, y a esperas de la fumata blanca en el Vaticano que anuncie la elección del nuevo pontífice, es momento de repasar los hechos más destacados durante estos doce años de papado del hombre nacido en Buenos Aires, Argentina.
Reforma de la Curia Romana
Desde su llegada, el Papa Francisco se preocupó por hacer una serie de reformas en la Curia Romana con el objetivo de modernizar, horizontalizar la autoridad y hacer más eficiente la administración de la Iglesia. El 19 de marzo de 2022, promulgó la constitución apostólica Praedicate Evangelium, que reemplazó la anterior estructura establecida por Pastor Bonus, de Juan Pablo II.
La importancia de la reforma radicó principalmente en la descentralización del poder, la reducción de la burocracia y la lucha contra la corrupción. La nueva constitución apuesta por una administración más transparente desde el Vaticano; por ejemplo, estableció una Secretaría de Economía para supervisar las finanzas y promover la rendición de cuentas por parte de la Iglesia. Asimismo, se ha dotado de mayor poder y autonomía a las iglesias locales, mientras que en simultáneo se fusionaron o reorganizaron varios organismos para simplificar la gestión.
La constitución también posiciona como eje central, como objetivo primario de la Iglesia, la evangelización. En consecuencia con ello, se creó el Dicasterio (ministerio vaticano) para la Evangelización para definirlo como el principal organismo vaticano, incluso por encima de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Inclusión
El Papa Francisco se mostró abierto como no lo habían hecho sus antecesores. El argentino promovió la inclusión y la participación activa de colectivos históricamente alejados de la Iglesia, especialmente la comunidad homosexual. "Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarla?", llegó a declarar el pontífice, que en más de una ocasión se reunió con juventudes LGBT para construir lazos entre ellos y la Fe.
Si bien Francisco argumentó que "no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia" y que la Iglesia no podía bendecir a parejas que "involucran actividad sexual fuera del matrimonio, como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo", al mismo tiempo tiempo reivindicó que "las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a tener una familia (...) Lo que tenemos que crear es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente".
Sumado a ello, en términos de inclusión, su reforma de la Curia Romana sentó un precedente importante para la participación directa de otros sectores de la población en el Vaticano. La nueva constitución dicta que cualquier fiel puede dirigir dicasterios; esto significa que, a partir de ahora, laicos y mujeres podrán aspirar a estos puestos de dirección que antes sólo podían ser ocupados por cardenales y obispos.
Ideología de izquierdas
Quizás el aspecto más controversial de un Papa de por sí muy discutido en la Opinión Pública tiene que ver con sus ideales políticos, que no se ajustaban al conservadurismo más tradicional. Francisco se mostró crítico en más de una ocasión con el capitalismo salvaje y fomentó una distribución más justa de la riqueza. Por ejemplo, en el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, instó rebelarse contra el sistema económico: "¿Quién gobierna entonces? El dinero ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia".
Su pontificio fue crítico con gobiernos de derecha y sus medidas, mientras que mostró cierta cercanía con regímenes de izquierda. Fueron muy cuestionados sus encuentro con dictadores de Iberoamérica, como Nicolás Maduro y Fidel Castro. También lo fue su mediación para mejorar las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, y durante las negociaciones de paz en Colombia entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y el grupo guerrillero de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Pobres y migración
El Papa Francisco siempre se mostró comprometido con su labor ante las poblaciones más marginadas, con menos recursos económicos. Promovió la idea de "una Iglesia pobre para los pobres" y mantuvo una imagen austera, alejada de los lujos. Aquello quedó claro desde su primera salida al balcón de logia del Palacio Apostólico, con una sotana blanca y una cruz de plata como único elemento decorativo, y poco después con su negativa a vivir en el Palacio Apostólico para, en cambio, quedarse en la residencia de Santa Marta, viviendo en un departamento de cuarenta metros cuadrados.
Durante sus doce años de pontificio, el bonaerense visitó numerosas comunidades marginadas y centros de refugiados. En 2016, estableció la Jornada Mundial de los Pobres, donde la Iglesia Católica anima una serie de iniciativas promovidas desde el Dicasterio para la Evangelización, que van desde visitas médicas gratuitas hasta la entrega de alimentos y el pago de facturas.
Al mismo tiempo, Francisco defendió la acogida de migrantes y refugiados en su tercera encíclica (carta del Papa a los obispos del mundo), Fratelli Tutti. "El problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas", sentenció en su momento con respecto a la recepción de extranjeros.
Pedofilia
Por otra parte, el Papa se preocupó por acabar con uno de los problemas más graves que rodean a la Iglesia, como lo son los casos de pedofilia y abuso a menores. Según estimaciones de las asociaciones de víctimas, basados en datos de comisiones de investigación, podrían ser entre 50.000 y 100.000 los menores que han sufrido maltrato físico y sexual en instituciones católicas alrededor del mundo.
A inicios de 2019, Francisco convocó una cumbre antipederastia que reunió a toda la jerarquía episcopal en el Vaticano. Además, ante los casos de encubrimiento probados por parte de la Iglesia en puntos como Irlanda, Ballarat (Australia), Chile o Boston -este último retratado en la película Spotlight-, el pontífice se dedicó a enseñar a los obispos los métodos y procedimientos que tienen en su mano para denunciar estos delitos.
Además, el Papa publicó en 2019 un motu proprio, Vos estis lux mundi, un compendio de reglas para erradicar cualquier caso de abuso y equipara la ocultación de éste al propio delito. En el documento se deja claro que es responsabilidad de todos denunciar los abusos a los menores de edad. "Sólo un caso en la Iglesia es suficiente para probar vergüenza. Tenemos sólo que pedir perdón y esta es nuestra vergüenza y nuestra humillación", afirmó el año pasado en Bélgica.
El diálogo interreligioso
El Papa Francisco también veló por la buena relación con otras culturas y religiones. "Ningún pueblo ni religión es terrorista", llegó a reivindicar Francisco, quien en 2019 firmó un documento sobre la fraternidad humana con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, promoviendo la paz y la convivencia entre personas de diferentes credos.
Sus diálogos no fueron sólo con representantes del islam, sino también con líderes del judaísmo y budismo. Durante sus doce años en el Vaticano, visitó un total de 59 países, de los cuales muchos sólo tenían una minoría católica, como es el caso de Egipto o Emiratos Árabes.