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Maduro se ríe de los venezolanos: presume de su "sueldito" con su rólex en la mano mientras el país sobrevive a duras penas

Las palabras del dictador venezolano sobre su supuesto salario como presidente han encendido las redes sociales y vuelven a exponer la profunda brecha entre el discurso oficial y la dura realidad económica que viven millones de personas en Venezuela.

El dictador venezolano Nicolás Maduro.

El dictador venezolano Nicolás Maduro.CONTACTO vía Europa Press

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Raúl Puente

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En medio de un acto público, Nicolás Maduro decidió hablar de su salario como presidente de Venezuela y lo hizo con una ligereza que desde luego no ha pasado inadvertida teniendo en cuenta la situación del país: aseguró que gana “dos petros” al mes —unos 120 dólares— y se refirió a ese ingreso como su “sueldito” de presidente.

“Tengo una sola cuentica de ahorro, donde me depositan mi sueldito de presidente, que casi no le veo la cara”, afirmó el mandatario, antes de bromear con que su esposa, Cilia Flores, dispone del dinero antes de que él pueda usarlo. El comentario, rápidamente viralizado, desató una oleada de críticas en redes sociales, donde muchos usuarios lo interpretaron como una muestra más de desconexión con la realidad del país.

El detalle que más ruido generó fue la referencia al petro, una criptomoneda creada por el propio gobierno en 2018 y que hoy no circula ni se utiliza como referencia real en la economía venezolana. La mención reforzó la percepción de que el discurso presidencial se mueve en una dimensión paralela a la vida cotidiana de la población.

A esa sensación se suma la falta de información verificable. En Venezuela no existen datos públicos y accesibles sobre el salario del jefe de Estado. Así lo ha recordado Transparencia Venezuela, que subraya la opacidad total en torno a los ingresos presidenciales, lo que impide contrastar las afirmaciones de Maduro.

Durante su intervención, el mandatario insistió en presentarse como un líder austero. “No tengo bienes materiales, no tengo riquezas, no tengo nada”, aseguró, negando tener cuentas en el exterior o propiedades a su nombre. “Yo no quiero riquezas para mi vida”, reiteró, reforzando su imagen de “presidente obrero”. El mismo que hace unas semanas escondió su muñeca al darse cuenta que se veía su rólex durante un vídeo.

Sin embargo, ese relato choca frontalmente con la situación económica de la mayoría de los venezolanos. El salario mínimo permanece congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, una cifra que equivale a menos de medio dólar mensual al tipo de cambio oficial. Aunque el gobierno entrega bonos adicionales, estos no forman parte del sueldo base ni tienen impacto en prestaciones sociales o pensiones.

La brecha se vuelve aún más evidente al mirar los números del costo de vida. Según el Observatorio Venezolano de Finanzas, la canasta alimentaria supera los 500 dólares mensuales, un monto completamente fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores del país.

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