ESdiario

IRÁN

Irán, el aliado de Venezuela, se tambalea entre protestas sociales y el aislamiento tras la captura de Maduro

Las movilizaciones en Irán, que se extienden por varias provincias con víctimas y cientos de detenciones, subrayan la fragilidad del poder teocrático frente a la crisis económica y al rechazo ciudadano

Rally for a Free Iran organized by Iranian associations in Europe, in collaboration with the Iranian alternative movement NCRI 06/9/2025

Rally for a Free Iran organized by Iranian associations in Europe, in collaboration with the Iranian alternative movement NCRI 06/9/2025CONTACTO vía Europa Press

Alba Molina López
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Irán está registrando una de las mayores oleadas de protestas en años, impulsadas por el deterioro de la economía y la presión social acumulada frente a un contexto de inflación superior al 42 % y una moneda nacional en caída libre, según datos oficiales y agencias internacionales.

Las movilizaciones, que se han prolongado por más de una semana, han puesto de manifiesto no solo la inquietud por la pérdida de poder adquisitivo y el descontento con las políticas económicas, sino también consignas cada vez más amplias contra la gestión del régimen y la estructura política de la República Islámica. En ciudades como Teherán, Shiraz o Mashad, activistas han reportado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que han hecho uso de gases lacrimógenos, disparos y detenciones masivas para dispersar a los participantes.

Organizaciones de derechos humanos, como HRANA, calculan que entre protestas y enfrentamientos se cuentan varias decenas de muertos y cerca de un millar de detenidos, aunque las cifras reales pueden ser mayores dada la limitada transparencia informativa del régimen iraní.

Frente a estas protestas, las autoridades iraníes han advertido con dureza: “no habrá indulgencia” para los implicados en los llamados “disturbios”, según declaraciones recientes de cargos policiales, y han responsabilizado a potencias extranjeras —incluido Estados Unidos e Israel— de intentar “incitar al caos” dentro del país.

Por su parte, el presidente Masoud Pezeshkian ha reconocido las dificultades económicas que atraviesa la población e insinuado la necesidad de ajustes fiscales en un intento por responder al descontento, un cambio de tono que contrasta con la postura más dura defendida por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, evidenciando tensiones internas dentro del aparato de poder. 

La sombra de Venezuela

Este estallido social en Irán se produce en un contexto internacional marcado por un evento sin precedentes: la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos tras una operación militar en Caracas el 3 de enero de 2026. En esa acción, el Gobierno estadounidense anunció que Maduro y su esposa fueron trasladados a territorio estadounidense para enfrentar cargos penales por narcotráfico y narco-terrorismo, lo que ha generado un impacto geopolítico significativo en América Latina.

La relación entre Irán y Venezuela ha sido tradicionalmente presentada por ambos regímenes como una alianza estratégica frente a la influencia de Estados Unidos y sus aliados occidentales, sustentada en intercambios políticos, energía y diplomacia compartida. Sin embargo, la captura de Maduro —que llevó incluso al congelamiento de activos vinculados a su círculo en Suiza— evidencia la fragilidad internacional de la asociación y plantea dudas sobre la capacidad de ambos gobiernos para sostenerse ante el rechazo interno y externo.

A nivel regional, la ausencia de Maduro ha provocado tensiones sobre quién ejerce el poder en Caracas: mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha asumido funciones interinas bajo presión constitucional, existe un amplio debate internacional sobre la legitimidad y el rumbo del futuro político venezolano en ausencia de su líder histórico. 

Un tablero en transformación

El episodio iraní y la captura de Maduro no pueden entenderse como hechos aislados. Ambos reflejan la creciente presión sobre regímenes que han desafiado décadas de política occidental y que ahora enfrentan simultáneamente represión interna, crisis económicas profundas y cuestionamientos legales internacionales, desde las acusaciones contra Caracas hasta las advertencias de un posible “duro golpe” de Estados Unidos a Irán si se repite la represión masiva de manifestantes.

En última instancia, las movilizaciones en Irán y los acontecimientos en Venezuela ilustran un momento de inflexión para gobiernos que durante años han sostenido discursos de resistencia frente a Occidente, pero que ahora se encuentran acorralados por las prisiones del descontento social y las consecuencias de su propia gestión política y económica.

tracking