Israel y Estados Unidos lanzan un ataque conjunto preventivo contra Irán en medio de crecientes tensiones regionales y protestas internas
Explosiones en Teherán, estado de emergencia en Israel y declaraciones de Trump prometiendo destruir la industria de misiles y la marina iraní; Reza Pahlavi, desde el exilio, ve en la acción una oportunidad para acelerar el colapso del régimen de los ayatolá

Imagen tomada de un vídeo en el momento del ataque de Estados Unidos e Israel en Teherán
En una operación militar sorpresa que ha sacudido Oriente Medio, Israel y Estados Unidos han iniciado esta madrugada un ataque conjunto contra objetivos en Irán, calificado oficialmente como "preventivo" para neutralizar amenazas inminentes al Estado israelí y a la seguridad regional. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha confirmado el lanzamiento de la ofensiva, declarando: "El Estado de Israel ha lanzado un ataque preventivo contra Irán para eliminar las amenazas al Estado de Israel". Simultáneamente, las Fuerzas de Defensa de Israel activaron sirenas antiaéreas en todo el país, instando a la población a permanecer cerca de refugios ante una posible respuesta iraní con misiles y drones.
Según fuentes israelíes citadas por medios como El Mundo y El País, se trata de una acción coordinada entre ambos aliados, que incluye bombardeos a infraestructuras clave, lanzaderas de misiles, instalaciones militares y posiblemente a altos mandos del régimen. Columnas de humo se elevan en varios puntos de Irán, incluyendo la capital Teherán, donde se han oído múltiples explosiones. Israel ha declarado el estado de emergencia, cerrado su espacio aéreo y preparado defensas antimisiles como los sistemas Arrow 3. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha enfatizado que el objetivo implícito es aprovechar la debilidad interna del régimen de los ayatolás para forzar un cambio de régimen, en un contexto de represión brutal contra las protestas masivas que sacuden Irán desde hace meses.
Contundente Trump
El presidente estadounidense Donald Trump ha irrumpido en la escena con un mensaje contundente en su cuenta de X (anteriormente Twitter), afirmando: "Vamos a arrasar su industria de misiles hasta los cimientos y a aniquilar su marina". Trump ha justificado la operación como necesaria para eliminar "amenazas inminentes del régimen iraní", incluyendo su programa nuclear y el desarrollo de misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense. Fuentes citadas indican que este ataque es mucho más extenso que la ofensiva conjunta de junio de 2025 —conocida como la "Guerra de los 12 días"—, en la que EE.UU. bombardeó plantas nucleares iraníes y Israel logró superioridad aérea temporal.
El líder supremo iraní, Ali Jamenei, ha sido trasladado a un lugar seguro según funcionarios iraníes consultados por Reuters, mientras Teherán prepara una "respuesta contundente". Este nuevo enfrentamiento directo —el cuarto en dos años tras episodios de 2024 y 2025— rompe con décadas de guerra encubierta (ciberataques, asesinatos selectivos y proxies como Hezbolá y Hamás) y se produce pese a negociaciones nucleares estancadas entre Washington y Teherán.
En paralelo, el príncipe heredero en el exilio Reza Pahlavi —hijo del último sah Mohammad Reza Pahlavi y figura principal de la oposición democrática iraní— ha reaccionado a través de un mensaje en video publicado en su cuenta oficial de X (@PahlaviReza). En el video, Pahlavi califica la intervención como un paso que podría "acelerar el proceso" de caída del régimen, instando a los iraníes a volver a las calles para llevar la lucha hasta el final. "Es cuestión de tiempo. Esperamos que este ataque acelere el proceso y que la gente pueda finalmente volver a las calles y llevarlo hasta la caída definitiva del régimen", ha declarado, añadiendo que una intervención externa es "una forma de salvar vidas" ante la represión continua.
Pahlavi, quien ha abogado durante años por una transición pacífica hacia una democracia secular, ha reiterado su disposición a liderar un periodo de transición post-régimen, enfatizando la unidad nacional, el fin del programa nuclear militar, el cese de apoyo a grupos terroristas y el reconocimiento inmediato de Israel en una Irán libre.
La oposición en el exilio y sectores de la diáspora iraní ven en estos acontecimientos una oportunidad histórica para derrocar la teocracia, mientras que analistas advierten del riesgo de escalada regional, caos interno y represalias que podrían involucrar a proxies iraníes en Líbano, Yemen o Irak. Países como Reino Unido y Francia han recomendado a sus ciudadanos evitar viajar a Israel y abandonar Irán si es posible, y la embajada estadounidense en Tel Aviv ha autorizado evacuaciones parciales.
Este ataque llega en un momento de máxima fragilidad para el régimen de los ayatolás, debilitado por protestas masivas, colapso económico y aislamiento internacional. Reza Pahlavi, desde su residencia en Estados Unidos, ha posicionado su visión como la alternativa unificadora: una Irán próspera, secular y aliada con Occidente e Israel, en contraposición al actual "eje de resistencia" terrorista. El mundo observa con atención si esta ofensiva militar precipitará el cambio que millones de iraníes reclaman desde hace décadas.