entrevista en esdiario
Dos semanas de tregua en las que Irán contiene la respiración: así lo cuenta una mujer iraní residente en España
Bita Hashtroody, médico iraní residente en España, expone la incertidumbre de las últimas horas y el miedo a una represión mayor tras la última tregua.

La tregua de dos semanas que anunció esta madrugada el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el régimen de los ayatolás ha dado un breve respiro al conflicto bélico iraní. Lejos de terminar con la angustia, se ha dejado más al descubierto la complicada realidad, marcada por el miedo, la incertidumbre y la falta de esperanza.
Bita Hashtroody, doctora iraní residente en España, ha resumido a la perfección los últimos acontecimientos vividos: "Hemos pasado muy malas horas". Al igual que muchos iraníes que han emigrado de su país, Bita ha estado durante los últimos días pegada al teléfono, intentando contactar con sus familiares y amigos presentes en Irán. No ha sido tarea sencilla, debido a los cortes de internet, amenazas y rumores de un ataque inminente.
Anoche expiraba el ultimátum impuesto por Estados Unidos, y para los iraníes fue una situación muy angustiosa: "Pensábamos que podía pasar cualquier cosa. Las consecuencias no son solo económicas, son humanas", mencionó. Esta tregua evita por el momento el peor de los escenarios, pero no da la tranquilidad suficiente a la población iraní: " Cuanto más tiempo pasa, menos esperanza tenemos".
El miedo supera a la esperanza
Semanas atrás, muchos iraníes veían en la presión internacional una posible vía para el fin del régimen. Pero hoy esa posibilidad se ha diluido. La doctora Hashtroody explica que este conflicto ha generado divisiones entre los que desean un cambio en el régimen político: "Nadie quiere la guerra, pero las personas siempre pagan la factura".
En su testimonio, Bita menciona uno de los aspectos más conmovedores, que es el uso de civiles como escudos humanos. Hashtroody describe escenas que ha visto a través de imágenes actuales en las que los dirigentes van acompañados de niños en actos públicos: "Han llamado a niños de 12 años para darles armas. Ya hay menores muertos", lamenta.
Cada vez más complicado comunicarse
Sumado a lo anterior, las condiciones de vida en Irán se han vuelto más asfixiantes. Acceder a internet es prácticamente imposible, y la única manera de hacerlo para comunicarse con el exterior es mediante redes privadas virtuales, conocidas como VPN, que los iraníes adquieren en el mercado negro.
"Se pagan precios inmensos por pocos minutos de conexión, en un mensaje podemos comunicar mucho, porque en segundos puedes perder la conexión". De esta forma, los contactos se mantienen, aunque con un gran temor, "Primero preguntamos si los demás están bien".
Temor al futuro
Esta tregua no se interpreta como un posible alto el fuego, sino que ha encendido otra alarma: una posible reacción interna del régimen. Hashtroody afirma que las autoridades iraníes ya han lanzado amenazas contra aquellos que han difundido información e imágenes del conflicto: "Cuando esto acabe van a ir a por toda esa gente".
Posible intervención internacional
La posible intervención internacional que acabe con el régimen de los ayatolás sigue estando en el foco. Según Hashtroody, hay un sentimiento claro en muchos sectores de la población: "Hay alegría, sin duda, lo vimos en Madrid, en todo el mundo y también en Irán". Pero en este asunto hay una dificultad, la de enfrentarse a un régimen muy cargado ideológicamente: "Ellos creen que son soldados de Dios".
Un testimonio que llama a la reflexión
Este relato de Bita Hashtroody no solo es el de una mujer iraní lejos de su país, sino el de una persona que vive el conflicto a través de sus vínculos personales. La reciente tregua puede haber frenado las bombas, pero no ha parado el miedo de la población, porque en Irán la guerra puede haberse pausado, pero la inseguridad no.