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Raúl Mir: «Europa no está solo ante una crisis económica; atraviesa una crisis de identidad»

En esta entrevista con Esdiario habla sobre la identidad europea, el papel de sus raíces cristianas y los retos que determinarán el futuro del proyecto común

Raúl Mir.

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Europa se enfrenta a un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica, el envejecimiento demográfico, la transformación tecnológica, la inmigración descontrolada y una creciente crisis de confianza en sus instituciones. En su ensayo La crisis de Europa. La decadencia cultural y espiritual europea desde una perspectiva cristiana, Raúl Mir propone mirar más allá de la actualidad política para analizar las raíces culturales y éticas de los desafíos que afronta el continente. En esta entrevista con ESdiario, el autor reflexiona sobre la identidad europea, el papel de sus raíces cristianas y los retos que determinarán el futuro del proyecto común.

ESdiario. Su libro La crisis de Europa llega en un momento de enorme incertidumbre internacional. ¿Qué le llevó a escribirlo ahora?

Raúl Mir. Porque creo que estamos viviendo un momento decisivo. Europa afronta desafíos muy importantes —la guerra en sus fronteras, la presión migratoria, el envejecimiento de la población, la pérdida de competitividad o la revolución tecnológica—, pero tengo la impresión de que muchas veces analizamos esos problemas sin preguntarnos por sus causas más profundas. Mi libro pretende precisamente abrir esa reflexión.

ESdiario. Usted sostiene que la crisis europea no es solo política o económica.

Raúl Mir. Exactamente. Las dificultades económicas son reales, igual que los problemas institucionales, pero detrás existe una crisis cultural y de valores. Cuando una sociedad pierde referentes comunes, resulta más difícil construir proyectos compartidos y afrontar con unidad los grandes retos del presente.

ESdiario. ¿Cree que Europa ha perdido confianza en sí misma?

Raúl Mir. En cierta medida, sí. Europa ha sido capaz de protagonizar algunos de los mayores avances de la historia en el ámbito de la ciencia, la cultura, el derecho o la defensa de la dignidad humana. Sin embargo, da la impresión de que a veces contempla su propia historia con más complejos que confianza. Conocer los errores del pasado es imprescindible, pero también lo es valorar las aportaciones que han hecho posible nuestra democracia y nuestro modelo de convivencia.

ESdiario. En el libro reivindica las raíces cristianas de Europa. ¿Es un planteamiento religioso o cultural?

Raúl Mir. Fundamentalmente cultural e histórico. Nadie puede entender Europa sin conocer la influencia del cristianismo en su pensamiento, el arte, sus universidades, su concepción de la dignidad de la persona o sus instituciones. Reconocer ese legado no significa excluir a nadie, sino comprender de dónde proceden muchos de los valores que hoy consideramos universales y que desde muchos ámbitos se está intentando pervertir de manera intencionada.

ESdiario. La polarización política parece instalarse en muchas democracias occidentales. ¿Le preocupa?

Raúl Mir. Mucho. La discrepancia forma parte de la democracia, pero otra cosa es convertir al adversario en un enemigo permanente. Una sociedad necesita diálogo, respeto institucional y capacidad para alcanzar acuerdos. Si desaparecen esos elementos, la convivencia se deteriora.

ESdiario. También habla del reto demográfico. ¿Es uno de los grandes problemas europeos?

Raúl Mir. Sin duda. Europa envejece a gran velocidad y la baja natalidad tendrá consecuencias económicas, sociales y culturales muy importantes. No es únicamente una cuestión de estadísticas; afecta al modelo de bienestar, al mercado laboral y, en definitiva, al futuro del continente.

A ello se suma el desafío de gestionar los flujos migratorios de manera ordenada y responsable. La inmigración puede ser una oportunidad cuando se produce dentro de un marco legal y va acompañada de políticas eficaces de integración. Sin embargo, una inmigración descontrolada o que no favorezca la integración puede generar tensiones sociales y dificultar la cohesión. Europa tiene el derecho y la responsabilidad de proteger sus fronteras y, al mismo tiempo, de exigir el respeto a los principios democráticos, el Estado de derecho, la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad religiosa y los valores humanistas que, históricamente, han estado profundamente influidos por la tradición cristiana. La integración no consiste en renunciar a la identidad europea, sino en compartir un marco común de derechos, deberes y convivencia.

ESdiario. ¿Es optimista respecto al futuro de Europa?

Raúl Mir. Sí, porque Europa dispone de enormes fortalezas: talento, capacidad de innovación, instituciones sólidas y una extraordinaria riqueza cultural. Pero ese potencial solo dará frutos si recuperamos la confianza en nuestro proyecto común y somos capaces de afrontar los desafíos con una visión de largo plazo. Pero para ello como pide el Papa León XIV regresar a los orígenes de la verdad del cristianismo e insertarlo en la propia identidad de nuestro continente.

ESdiario. ¿Qué encontrará el lector en La crisis de Europa?

Raúl Mir. Encontrará una invitación a reflexionar. No he querido escribir un libro de respuestas cerradas, sino un ensayo que anime al lector a hacerse preguntas sobre el momento histórico que vivimos y sobre los fundamentos culturales y éticos que sostienen nuestra convivencia.

ESdiario. Si tuviera que resumir el mensaje del libro en una frase, ¿cuál sería?

Raúl Mir. Que Europa necesita resolver muchos problemas, pero antes debe responder a una pregunta esencial: quién es y qué valores quiere transmitir a las próximas generaciones sin olvidar las raíces que le dan sustento que son fundamentalmente las raíces cristianas.

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