Los milagros que aún emergen de los escombros del terremoto de Colombia

Una biomédica guió a los bomberos golpeando un armario y otra mujer soportó 36 horas bajo cuatro placas de hormigón, mientras familias y vecinos mantienen abiertas las búsquedas en Cali y Pereira

Rescatistas comprueban si hay supervivientes en un edificio en Cali, ColombiaGTRES

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Sandra Sánchez

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Colombia continúa contando muertos, heridos y desaparecidos. El último balance oficial a escala nacional cifra la tragedia en 181 fallecidos, 2.595 heridos y 195 personas todavía sin localizar, números provisionales mientras continúan las búsquedas.. Pero entre las montañas de escombros también empiezan a conocerse historias que permiten aferrarse a la esperanza. Dos nombres, Daniela y Diana, han roto en las últimas horas el silencio de una tragedia que ha golpeado especialmente a Pereira y Cali.

Los rescatistas apagan las máquinas, levantan el puño y piden silencio. Nadie se mueve. Cualquier golpe, gemido o roce puede delatar que todavía queda alguien con vida bajo el hormigón. Así han transcurrido las horas posteriores al terremoto de magnitud 7,4, mientras bomberos, militares y cientos de voluntarios buscan contra el reloj.

Daniela, 36 horas bajo cuatro placas de hormigón

Pasaban de las ocho de la tarde del martes cuando los equipos de emergencia consiguieron sacar con vida a Daniela Largo Sánchez, de 32 años. Había permanecido durante 36 horas atrapada bajo los restos de un edificio del centro de Pereira.

Daniela había dado señales de vida unas diez horas antes. Sobre ella pesaban cuatro placas de hormigón. Los rescatistas practicaron dos accesos: abrieron un orificio desde arriba para hacerle llegar una mascarilla de oxígeno y excavaron un túnel por la parte inferior, el camino por el que finalmente consiguieron extraerla.

La operación fue realizada conjuntamente por los Bomberos de Pereira, los Bomberos de Bogotá y efectivos de la Policía Nacional especializados en rescates. Cuando la camilla apareció entre los escombros se escuchó un grito entre quienes llevaban horas esperando: “¡Que viva Daniela!”. Habían salvado una vida cuando las posibilidades comenzaban a reducirse. Noticias Caracol recogió el rescate completo.

Diana golpeó un armario para que pudieran encontrarla

En Cali, Diana Marcela Troncoso, biomédica de 31 años, quedó atrapada por los pies en el edificio Torres del Limonar. No podía desplazarse, pero conservaba una mano libre y encontró una forma de indicar dónde estaba: comenzó a golpear un armario.

Santiago Aguirre, un rescatista voluntario de 25 años, escuchó los golpes durante la tarde del lunes. Desde entonces, los equipos mantuvieron contacto verbal con Diana y lograron hacerle llegar agua. Nunca perdió el conocimiento.

Los especialistas tuvieron que avanzar unos ocho metros por el interior de la estructura, desde el quinto piso hasta el segundo. Fueron más de doce horas de cortes, perforaciones y retirada milimétrica de materiales para evitar que un nuevo desplazamiento sepultara a Diana o alcanzara a los bomberos.

“Siempre estuvo consciente y activa”, explicó Sebastián Sánchez, uno de los miembros del operativo. Diana se convirtió en la séptima superviviente rescatada de aquel edificio. Su familia había conseguido salir antes del derrumbe, pero vio cómo la construcción se desplomaba con ella todavía dentro. “Nos volvió el alma al cuerpo”, relató Álvaro Troncoso tras conocer que estaba viva. El Colombiano reconstruyó la operación y publicó las imágenes.

Dos padres rescatados y una hija pidiendo sangre

La de Katherine Martínez es otra historia. Se encontraba trabajando en Barbosa, Santander, cuando supo que el edificio de sus padres había colapsado en Pereira. Ambos fueron rescatados con vida, aunque con heridas graves.

Su padre, de 65 años, sufrió fracturas, lesiones en una pierna y heridas en la cabeza. Su madre, Doris Yolanda Rueda, salió varias horas después y tuvo que ser ingresada en la UCI del hospital San Jorge con pronóstico reservado. Katherine utilizó la radio para solicitar donantes de sangre O positivo.

“Nuestras cosas se perdieron. No tenemos nuestras fotos, no tenemos nada”, explicó en un testimonio que resume otra parte de la tragedia: sobrevivir y comprobar después que toda una vida ha quedado bajo los cascotes.

Las manos que sobran para ayudar

En Pereira y Cali, familias enteras han formado cadenas humanas para retirar piedras, cubos de tierra y hierros. Otros vecinos cocinan en grandes ollas instaladas en la calle o acercan agua a los rescatistas. “Las manos sobran para ayudar”, resumía Amparo Olarte junto a una clínica veterinaria derrumbada en Cali.

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Las búsquedas prosiguen entre más de un centenar de réplicas. Pero Colombia también cuenta ahora las horas que Daniela y Diana resistieron. Dos vidas recuperadas cuando debajo de los escombros todavía se podía escuchar una respuesta.