León XIV rompe un tabú de siglos en el Vaticano al anunciar su intervención por un nódulo en el pulmón
La salud de un papa siempre ha sido una cuestión de Estado para el Vaticano. Ahora, Robert Prevost ha dado un paso inesperado al anunciar personalmente su intervención quirúrgica.

El Papa León XIV a su llegada a Madrid.
El domingo 11 de octubre, durante el Ángelus desde la plaza de San Pedro, el papa León XIV comunicó al mundo que en los siguientes días sería operado de un nódulo en el pulmón. Unas horas después, desde la Secretaría de Estado de la Santa Sede, quitaban todo el hierro posible a una intervención quirúrgica que han calificado de «sencilla». El Hospital Gemelli recibió en la mañana del 13 de octubre al Pontífice para su intervención y desde Roma han dejado claro que durante las horas de anestesia no hay «sede vacante», con lo que, contra lo publicado por algunos medios, no será el camarlengo quien haga las veces de jefe de la Iglesia. Este puesto tiene un papel muy indicado, que es ocupar el vacío de poder entre la muerte (o la abdicación) de un papa y la llegada al trono de San Pedro del siguiente.
Lo más llamativo de la situación de Robert Prevost es que ha sido él mismo quien ha informado de este bache en su salud. Y es que este asunto, el de la salud de los pontífices, siempre ha sido un tema tabú para el Vaticano. Nunca se informaba de estos temas. Así fue durante siglos, pero en el siglo XX el mutismo vaticano topó con el escrutinio de los medios de comunicación, y eso que la revolución de las redes sociales estaba por llegar.
A finales de los años cincuenta, cuando Pío XII estaba enfermo y era evidente que iba a morir, los periódicos y las televisiones del mundo entero se lanzaron a informar sobre el asunto. El muro de silencio desde la Iglesia solo alimentó más las especulaciones sobre la evolución de las dolencias del Santo Padre. Se hizo más célebre que nunca una vieja máxima vaticana: «La salud del Papa es excelente hasta que muere».
La sociedad de la información chocó de manera frontal con siglos de control del relato, y los siguientes pontífices (Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I) aplicaron la máxima de sus antecesores en el cargo. A pesar de ello, los medios informaron, sin oficialismos, sobre la salud de los mismos.
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El primer cambio llegó con Juan Pablo II. Wojtyła fue el primer pontífice en entender el ejercicio de los medios de comunicación. Sin embargo, estos asuntos delicados no fueron abordados por la comunicación oficial de Roma hasta 1992. A partir de ese momento, asumieron que era mejor controlar la información y cómo se suministraba. Algo que ya hacían todos los jefes de Estado del mundo, incluso en las dictaduras.
Con todo, aún era un tabú la forma en que se hablaba de estos asuntos. Muchos temas de salud se comunicaban como hechos consumados. No había posibilidad de dar más detalles. Sin embargo, el largo pontificado de Juan Pablo II hizo que el deterioro de su salud fuera seguido a nivel mundial. Tan habituales se hicieron los baches de salud del papa polaco que llegó a bromear con sus constantes visitas al Gemelli: «El Vaticano Uno está en la plaza de San Pedro, el Vaticano Dos está en Castel Gandolfo, el Vaticano Tres se ha convertido en el Policlínico Gemelli».
Ahora, el papa, a sus 71 años, ha revertido siglos de historia y él mismo ha comunicado su intervención. Sobre este paso por quirófano se ha manifestado después el secretario de Estado, Pietro Parolin. «A todos nos ha impresionado la serenidad con la que el Papa ha anunciado esta intervención. Esperamos que pueda resolver este problema lo antes posible. Tenemos confianza, pero, por supuesto, le acompañamos con nuestras oraciones», afirmó el cardenal.