| 23 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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Sánchez y Feijóo se saludan durante la reunión que tuvieron en el Congreso en diciembre de 2023.
Sánchez y Feijóo se saludan durante la reunión que tuvieron en el Congreso en diciembre de 2023.

La "pinza" de Sánchez contra Feijóo

Pedro Sánchez y sus estrategas electorales vieron hace tiempo que pocos votantes tienen que rascar en el centro. Los fiascos socialistas primero en Madrid, luego en Galicia y más tarde, en País Vasco, acabaron de convencerles. Son tercera fuerza en esas Comunidades.

De ahí que su estrategia girase notablemente en Cataluña. Al contrario de lo que tantos analistas han dicho, el PSC y, sobre todo, Sánchez, no trató de convencer al antiguo votante de Cs. Se lanzaron de cabeza a por los Comuns y ERC. Su maniobra fue un éxito. Salvador Illa obtuvo 42 diputados y dejó a Pere Aragonés con 20 y a los de Ada Colau y Yolanda Díaz con 6. Hasta la CUP notó la sacudida. El nuevo Sánchez busca “atrapar” en sus siglas a todo el “progresismo”.

Cuando arranca la campaña europea, el líder del PSOE está decidido a seguir profundizando en su plan. Cree que sus flechas van en la buena dirección. Esta vez, las dianas principales van a ser, otra vez, ERC, la escondida Díaz y Podemos de Irene Montero. Los sondeos, además, confirman los pasos del presidente.

Las formaciones a la izquierda del PSOE van a quedarse en junio, salvo contadas excepciones, en los huesos. Esto hace que engorde la candidatura socialista hasta encumbrarse empatada con el PP. Las europeas no son unas elecciones en las que el electorado de centroderecha se siente especialmente involucrado. Además esa maniobra 'sanchista' se complementa con otra, dirigida a debilitar a Alberto Núñez Feijóo y su candidata europea, Dolors Montserrat, en su propio sector ideológico.

La Moncloa va a hacer ascender a Vox. Basta ver cómo se estira la polémica por las palabras de Javier Milei para comprobar que Sánchez quiere dar protagonismo al partido de Santiago Abascal para hacerlo crecer el 9-J. Podría decirse, simplificando mucho, que la pinza Sánchez-Abascal debilita a Feijóo.

Digo simplificando mucho puesto que, Abascal, aunque a nadie le amarga un dulce -más si es regalado- es mero espectador. Por un lado lo “utilizan” los monclovitas para agitar al electorado de la izquierda y, por otro, con mucho foco mediático, se fracciona más el voto antisanchista. En esto, al menos, el mandatario del Partido Socialista va a continuar en la misma línea de las elecciones generales de julio del año pasado. A.M.BEAUMONT