02 de Agosto de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Iván Redondo durante una comparecencia reciente en el Congreso.
Iván Redondo durante una comparecencia reciente en el Congreso.

Graciano Palomo: "Redondo es traicionero, ambicioso y muy pagado de sí mismo"

El periodista aborda en su nuevo libro la figura del Rasputín del momento, un "gurú fake" -así le llama- demasiado dado al plagio que hizo carrera con el PP hasta que se cruzó con Sánchez.

| Laura Moro Medios

Graciano Palomo desentraña la figura del todopoderoso jefe de Gabinete de Pedro Sánchez en Iván Redondo. El manipulador de emociones, el decimosexto libro -ensayos políticos, básicamente- de este periodista de amplia trayectoria en la práctica totalidad de los medios informativos españoles.

Tal es el interés suscitado que ya apunta a una segunda edición. Muchos hablan de Redondo, pero pocos conocen hasta dónde es capaz de llegar por el poder. En esta entrevista, Palomo augura que incluso podría acabar de ministro en la inminente remodelación que planea el presidente. Cosas veredes. 

¿Por qué este libro?

- Es necesario descubrir quién es la persona que ha cambiado abruptamente la Historia de España y ha dinamitado el milagro de la Transición. Redondo, después de cobrar durante muchos años ingentes cantidades de dinero del PP, de mimetizarse políticamente con este partido durante los años de Monago en Extremadura, no le importó abrazarse con lo más radical de la izquierda con los resultados que estamos viendo cada día.

Sin cambiar una coma de la Constitución, ahí le tenemos, colocando a su amo -con el que se tiraría por un barranco (sic)-como jefe de Estado bis y colocándose así mismo como un primer ministro de facto. Manda muchísimo más que cualquier ministro y ha convertido una figura básica del poder institucional como el Consejo de Ministros en una colección de subsecretarios.

- ¿Es tan listo como algunos dicen?

- Bueno, lo dicen sus deudos y sus muchos “lewiskyanos”. Ya veremos cuando sea echado del poder. Es trabajador, sin duda; metódico, leído en lo suyo, visitador de las series políticas USA, que copia con fruicción, traicionero para con sus compañeros, ambicioso y muy pagado de sí mismo. Ahora se ha buscado un propagandista que dicen lo hace por precio.

Redondo tiene fama de plagiador entre sus colegas

Desde luego, tiene fama de “plagiador” o “copista” entre sus colegas. Yo le he pillado en varias copias descaradas que describo en mi libro milimétricamente. Desde luego, es arrojado como su jefe. Ya no hay duda que su impronta ante Sánchez se debe a que ideó la moción de censura contra Rajoy y la ejecutó.

El negoció con el PNV. A partir de ahí, el despacho de Sánchez, que estaba deshauciado por completo en aquellos momentos, es su propio despacho. Y se entiende…

El hombre del PP

- Usted publica un extracto de los Papeles de Bárcenas, el corrupto tesorero del PP, donde Redondo encabeza los pagos en el año 2009…

- En efecto. Nada menos que 207.098 euros. ¡Una pasta! No se ha podido acreditar en qué concepto facturó eso, entre otras cosas, porque cuando trabajo para Alcalde (en Aragón), Basagoiti, Albiol y Monago, el PP de aquellos territorios pagaron sus servicios a su vez.

 

Se supone que esa morterada de euros recibida del corrupto Bárcenas se debe a una débil e irrelevante web para la campaña de Rajoy en el 2008. Jorge Moragas no permitió que se acercara más a Rajoy como era la intención de Redondo.

- ¿Por qué razón?

- Básicamente, porque cuando estuvo en Badalona con Albiol realizó una campaña ultraderechista, xenófoba y ello creó muchos problemas a la dirección nacional del PP. Moragas despreciaba esa forma de Iván. Sabía que se inspiraba en lo más ultra del Partido Republicano USA como Karl Rove y Roger Stone que basan sus estrategias en la pura destrucción del adversario.

La portada del libro.

 

Luego practicaría a tope esta estrategia en Extremadura creando hasta siete cuentas falsas en las Redes para destruir personalmente la honorabilidad de Fernández Vara, tipo es un “putero”, un borracho que dilapida su visa oficial en putrenkes. ¡Algunos de los dirigentes populares en aquella tierra se hacían cruces!

Gabinetes de influencia e intoxicación

- Se dice que ahora reparte juego económico entre algunos despachos de influencia que le son afines.

- Si, eso se dice. Habrá que ver el reparto de los Fondos Europeos, donde él tiene mucho que decir. Yo me atengo a hechos contrastados, pero, sinceramente, no me extrañaría que remara en determinadas direcciones. A mí me dijo, nada más llegar a La Moncloa, que su intención era estar unos años y luego montar un gran despacho.

- En Extremadura dejó fama de “Iván el terrible”, sobre todo, con periodistas… ¿Tiene usted miedo? Porque recientemente durante una comparecencia en el Congreso amenazó a los diputados críticos con su gestión…

- Jajaja. Estoy precavido. No me extrañaría porque ha intentado que el libro no se publicara. Llamó personalmente al presidente de Unedisa, que hizo caso omiso a esa petición. Poco tiempo después fue cesado. Hasta el momento, digo hasta el momento, lo que he comprobado es que ha mandado a su hagiógrafo -un señor que tiene una agencia de comunicación- a intentar desautorizar mi trabajo a propósito de un error inexistente.

No tengo ningún miedo a Iván Redondo. He sido respetuoso con él

Este hagiógrafo, claramente identificable, ha mandado un cuestionario a los grandes empresarios para que de una forma u otra digan que Iván es una bendición del cielo para España. Unos empresarios que dependen de los fondos estructurales europeos. Y, además, el propio Iván ha llamado a un reputado columnista para pedirle el prólogo que el hagiógrafo va a publicar sobre el propio Iván… Divertido, ¿no?

No le tengo ningún miedo. He sido respetuoso con él, y me he quedado corto a intención. Que venga a por mí, que llame a los medios donde trabajo (esto ya lo ha hecho) y que me deje sin pan. Si puede… ¡Esto todavía es una democracia! Creo.

- Usted afirma que Redondo dice que su aspiración es llevar la campaña de un candidato de la derecha ganador a La Moncloa.

- ¡Lo dice él! Siempre intentó trabajar con Rajoy y de hecho se acercó un día, de la mano de Javier Negre (un convicto “troskista” como todo el mundo sabe), a Pablo Casado, entonces vicesecretario general de Información en el PP, para intentar que le fichara al más alto nivel. Lo impidieron Moragas, Martínez Castro y Pedro Arriola. Tenía fama de “vendehumos”. Ahora, lo que pretende es la destrucción de Casado, fiel a su propio estilo.

El futuro

- ¿Caerá Redondo?

- Difícil, mientras esté Sánchez. Éste le debe todo. Todo es todo. Pero su estrepitoso fracaso en Madrid (4M) preludia malos tiempos. Ya sacó a Franco del Valle de los Caídos, ha sacado todos los espantapájaros posibles para agitar las emociones y, sobre todo, las bajas pasiones… Quedan pocos conejos en la chistera. Yo creo que será ministro en la inminente remodelación en sustitución de Carmen Calvo, con la que se lleva fatal.

Tal vez Redondo sea ministro en la inminente remodelación

Por cierto, que en la inmensa campaña de desprestigio a Díaz Ayuso utilizó a un grupo de periodistas -con micrófono y pluma- para liquidarle personalmente. Tal era la obscenidad que algunos de ellos, asustados ante lo que se perpetraba, acudieron a contarlo a la presidenta madrileña.

- ¿Cuántos “ivanes” hay?

- Unos cuantos. Pero siempre opera igual. Se hace con la voluntad del jefe, generalmente poco leídos o de escasa personalidad, y aparta a todo el mundo. Es una relación directa entre el asesor y el asesorado. Fue un táctico “ultra” durante la primera campaña de Albiol; fue un decapitador de periodistas con Monago; un copista con Basagoiti y con Sánchez lo es todo a la vez, abrazado a lo más radical de la izquierda.

Definitivamente, lo único que le interesa es el poder y todo lo que conlleva. La cisca en la “reputación”, no le interesa. Y para logar sus objetivos, no hay mejor camino en un pueblo sin memoria como el español, que agitar y manipular las bajas pasiones y las emociones. “Te emocionas y luego piensas…”, es su principal axioma estratégico. Mucho más en un país sureño como España.