| 02 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Antía y Álvaro
Antía y Álvaro

La surrealista conversación de este comensal de 'First Dates' con su abuela

Álvaro mantuvo una graciosa charla con su abuela por teléfono mientras su cita se encontraba esperándole en la mesa.

| ESdiario Medios

Antía llegaba a 'First Dates' con la intención de encontrar a un 'cani' sin futuro. Un 'nini' que no trabaje ni estudie para sorpresa de todos. Las expectativas no eran muy altas pero se encontró enfrente con Álvaro, un chico que hace mucho tiempo que dejó de ser 'cani'.

Nada más llegar al restaurante, el chico le ha enseñado a Carlos Sobera el tatuaje que se acababa de hacer. Está empezando en el mundo del tatuaje y quería no olvidar su cita en el programa “me he tatuado un corazón con las iniciales de ‘First Dates’”.Y es que el chico buscaba a una chica con la que pasárselo bien y hacer todos sus planes.

Sin embargo, durante la cena, ambos comensales se dieron cuenta que no buscaban lo mismo en una relación. Álvaro y Antía entendían el amor de distintas formas.  Todo ha comenzado cuando la soltera le ha desvelado que solo había tenido una relación de trece días. "Y los primeros siete no sabía que estaba en pareja", aseguraba. No obstante, Álvaro se ha sorprendido cuando ella le ha confesado que no creía en los cuernos. Es decir, no existe la infidelidad para ella.

 

Si su pareja se besa o tiene sexo con otra persona, a ella no le importa. Aún así, reconocía que no le gusta el término de "relación abierta" porque da pie a que te engañen. Álvaro ha creído que no da importancia a las relaciones, algo que ha confirmado cuando se ha reído de que su expareja le pusiera los cuernos con su mejor amigo.

Ante la situación, Álvaro no sabía donde meterse y se ha ido al baño para llamar a su abuela. "Dime, bichito de oro… ¿Qué estás ya en el ‘Fai Dai’ ese ya?", se preguntaba su abuela. Ella se ha interesado, como toda abuela, por lo realmente importante.

Si había comido. A la abuela de Álvaro no le ha gustado que se dejase comida en el plato y que fuese gallega. "Ay, ay… Niño, niño que la gente de allí tiene muy mala follá", señalaba antes de aconsejarle que le dijera que él era un niño muy bueno y que su abuela le podía dar de comer muy rico.