François Provost se estrena como CEO de Renault asumiendo pérdidas contables

Renault nombra nuevo consejero delegado al francés François Provost.
El consejo de administración del Grupo Renault ha decidido este miércoles, por recomendación del Comité de Gobernanza y Remuneración, nombrar a François Provost como nuevo consejero delegado y presidente de la compañía por un periodo de cuatro años, en sustitución de Luca de Meo, que abandonó el cargo el pasado junio.
Anteriormente director de Compras, Alianzas y Asuntos Públicos, François Provost es un ejecutivo experimentado con 23 años de experiencia en el Grupo.
"Acojo con orgullo y gratitud este nombramiento. Agradezco profundamente a nuestro presidente, Jean-Dominique Senard, y al Consejo de Administración la confianza depositada en mí. Tengo un pensamiento especial para los equipos del Grupo que me han apoyado a lo largo de estos 23 años", ha afirmado Provost tras conocerse su nombramiento.
Por su parte, el presidente del consejo de administración de Renault, Jean-Dominique Senard, ha declarado que está "convencido" de que François Provost podrá liderar el grupo con discernimiento, en un entorno que exige una ejecución rigurosa, visión estratégica y capacidad de innovación.
Renault cae en pérdidas de más de 11.000 millones tras el ajuste contable de su participación en Nissan
Renault ha cerrado el primer semestre del año con unas pérdidas históricas de 11.143 millones de euros, una cifra que contrasta drásticamente con los 1.380 millones de beneficio obtenidos en el mismo periodo del ejercicio anterior. La causa principal de este descalabro contable se encuentra en la participación del grupo francés en Nissan, que ha sido objeto de un cambio en su tratamiento contable con devastadoras consecuencias para las cuentas del consorcio galo.
El resultado neto atribuido a Renault se tiñó también de rojo, con unos números negativos de 11.185 millones de euros, frente a los 1.293 millones de ganancias que registró entre enero y junio de 2024. Si se elimina el impacto del ajuste relacionado con Nissan, la automovilística francesa habría cerrado el semestre con un beneficio neto de 500 millones de euros.
La compañía ha detallado que la nueva contabilización de su participación en la firma nipona ha supuesto un impacto total de 11.600 millones de euros, desglosado en 2.300 millones por la contribución negativa de las empresas asociadas y 9.300 millones de pérdida no monetaria, derivada directamente del cambio en la valoración de Nissan en sus libros.
Facturación al alza, pero sin salvar el balance
Pese a este escenario contable adverso, Renault logró incrementar su cifra de negocios hasta los 27.640 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 2,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, ese repunte en las ventas no ha sido suficiente para amortiguar el golpe.
En términos operativos, el deterioro también ha sido notable. El resultado operativo del grupo fue negativo en 8.404 millones de euros, un vuelco drástico respecto a los 1.898 millones positivos de un año antes. El margen operativo, por su parte, descendió hasta el 6% de la facturación, frente al 8,1% registrado en la primera mitad de 2024.
Mensaje de confianza desde la dirección
El nuevo consejero delegado de Renault, François Provost, quiso enviar un mensaje de calma y confianza pese a las cifras. “Nuestros resultados de la primera mitad, en un mercado difícil, no se alinean con nuestras ambiciones iniciales. Ya hemos puesto en marcha una serie de medidas para cumplir nuestros objetivos. Sin embargo, la rentabilidad de Renault sigue siendo una referencia en nuestra industria y estamos decididos a mantener este estándar”, aseguró.
Revisión a la baja de previsiones
La complejidad del actual contexto del sector, marcada por la ralentización de la demanda y el endurecimiento de la competencia —especialmente en el mercado eléctrico—, ha llevado a Renault a revisar a la baja sus previsiones para el conjunto del año. El grupo espera ahora cerrar 2025 con un margen operativo del 6,5%, por debajo del 7% estimado anteriormente. Asimismo, el flujo de caja libre estimado se reduce a un rango de entre 1.000 y 1.500 millones de euros, cuando hasta hace poco preveía en torno a los 2.000 millones.
La compañía afronta, por tanto, una segunda mitad de año en la que deberá demostrar que, más allá del golpe contable de Nissan, su hoja de ruta sigue siendo válida y que su rentabilidad estructural continúa intacta, tal y como defiende su nueva dirección.