La industria del automóvil exige a Bruselas un escudo regulatorio urgente
Los grandes líderes del sector reclaman claridad normativa para proteger la competitividad del coche eléctrico español en plena ofensiva asiática. En paralelo, la Comisión Europea acuerda retirar el arancel al Cupra Tavascan fabricado en China tras pactar un precio mínimo y límites de importación.
Archivo - El CEO de Seat y Cupra, Markus Haupt, en una imagen de archivo.
La industria del automóvil en España vive un momento decisivo. Los principales ejecutivos del sector han pedido a la Unión Europea un marco regulatorio claro, estable y protector que permita defender la competitividad del coche eléctrico español frente a la presión creciente de fabricantes asiáticos y un entorno de demanda débil. El mensaje es inequívoco: hay que actuar “ya”.
En una mesa redonda organizada por ‘Future: Fast Forward’, bajo el título ‘Visión de los principales actores del sector’, Markus Haupt, consejero delegado de Seat y Cupra; Francisco Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp; David Martínez, consejero delegado de Iberdrola Energía España; y Javier Rivera, director financiero de Powerco España, analizaron los riesgos y oportunidades del actual contexto del vehículo eléctrico en España.
Bruselas, clave para proteger la industria europea
Markus Haupt fue directo al referirse a la entrada de nuevos fabricantes no europeos en el mercado comunitario. “No vamos a impedir que entren, pero tienen que hacerlo de forma regulada”, defendió.
El directivo reclamó un marco que proteja a los productores europeos y garantice igualdad de condiciones. España, segundo productor de automóviles de la UE, se enfrenta a una competencia feroz en el segmento eléctrico, especialmente por parte de China.
Francisco Riberas reforzó esa idea al describir el entorno como “complicado” y urgió a dotar al sector de “claridad” para poder invertir con confianza. El dilema es evidente: resistir con volúmenes bajos y al mismo tiempo financiar la transición eléctrica.
“Tenemos que competir con las mismas armas que todo el mundo”, resumió el presidente ejecutivo de Gestamp.
Giro en Bruselas: adiós al arancel del 20,7% al Cupra Tavascan
En este contexto de tensión comercial, la Comisión Europea ha comunicado este martes un acuerdo relevante para la industria española. Bruselas retirará el arancel adicional del 20,7% que asumía hasta ahora Seat por la importación del modelo Cupra Tavascan, fabricado en China.
El acuerdo se produce después de que la marca haya aceptado fijar un precio mínimo de venta del vehículo en la Unión Europea, suficiente —según la investigación comunitaria— para no dañar a la industria europea.
Además de establecer ese precio mínimo para la exportación, el pacto contempla limitar el volumen de importaciones del modelo, aunque la Comisión no ha detallado ni el precio fijado ni los contingentes aplicados por razones de confidencialidad.
Los servicios comunitarios han precisado que el acuerdo ha sido aceptado tanto por la filial de Volkswagen en Anhui (China) como por su socio europeo, la planta de Seat en Martorell.
El precio pactado es el resultado de una investigación que concluyó que el techo propuesto por Volkswagen “para este modelo específico no será dañino para la industria de la Unión Europea”.
A cambio, el fabricante asume el compromiso de invertir en proyectos relevantes del sector del coche eléctrico dentro de la Unión Europea, con hitos claramente definidos que respalden la estrategia industrial comunitaria y contribuyan a los objetivos de la transición climática.
Cabe recordar que, desde octubre de 2024, la UE impone aranceles de hasta el 35,3% a los vehículos eléctricos fabricados en China que se exportan al mercado comunitario. En ese marco, Seat venía soportando un cargo adicional del 20,7%, que se sumaba al arancel base del 10% sobre el Cupra Tavascan.
La retirada de este recargo supone un balón de oxígeno para la marca en plena ofensiva arancelaria europea frente al gigante asiático.
Dominar la tecnología eléctrica, cuestión estratégica
Más allá del frente comercial, Javier Rivera, desde Powerco España, insistió en que el verdadero reto es tecnológico. “Quien domine el ecosistema es quien va a ganar”, afirmó.
Europa necesita controlar la cadena de valor de la batería y la producción eléctrica si quiere mantener su peso industrial. Los PERTE han sido un primer paso positivo, pero ahora el desafío es escalar con rapidez.
“La semilla está creada. Ahora hay que escalar rápido y bien”, defendió Rivera.
España: calidad, volumen y energía renovable
Los ejecutivos reivindicaron las fortalezas estructurales del país. Riberas recordó que España ha sabido combinar calidad y volumen de producción, lo que la convierte en un polo atractivo para fabricar vehículos. “Lo que tenemos es bueno, pero podemos perderlo”, advirtió.
Haupt añadió otro elemento diferencial: el acceso a energías renovables a bajo coste. En plena descarbonización, producir con electricidad limpia se convierte en ventaja competitiva.
Infraestructura de recarga, el gran cuello de botella
Uno de los puntos más críticos sigue siendo el despliegue de puntos de recarga. En 2024 solo se atendió una de cada diez solicitudes de activación de cargadores ya instalados pero pendientes de trámites.
Desde Iberdrola Energía España defienden que existe una apuesta integral por la movilidad eléctrica, aunque reconocen margen de mejora. “La piedra angular son los puntos de recarga”, señaló David Martínez. Sin una red suficiente y eficiente, la demanda no despegará.
Recuperar la confianza del consumidor
Finalmente, Markus Haupt puso el foco en el cliente. La transición ha entrado en la fase de la demanda, pero los consumidores están confundidos ante planes de ayudas que cambian o se paralizan.
“Necesitamos claridad para dar un impulso fuerte a la electrificación”, afirmó, confiando en que en dos años la electrificación sea ya una realidad consolidada.
La industria española del automóvil se juega mucho en esta partida: competitividad, empleo e inversión. Bruselas ha dado un primer paso con el Cupra Tavascan, pero el sector exige más: reglas claras, protección estratégica y agilidad para que el coche eléctrico sea, por fin, una oportunidad y no una amenaza.