Markus Haupt asume la presidencia de Anfac y reclama asegurar el futuro de la industria española
El presidente de Seat y Cupra sucede a Josep Maria Recasens, que abandona el sector de la automoción tras 25 años de trayectoria, y pide una estrategia estable que permita a España aprovechar la revolución del vehículo eléctrico.

Markus Haupt & Josep María Recasens
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) inicia una nueva etapa con la llegada de Markus Haupt a la presidencia de la organización. El máximo responsable de Seat y Cupra toma el relevo de Josep Maria Recasens, quien abandona el sector de la automoción tras 25 años de carrera profesional, en un momento decisivo para una industria que afronta la electrificación, la irrupción de nuevos competidores globales y una profunda transformación tecnológica.
El relevo se produce en un contexto especialmente relevante para la automoción europea. Mientras el vehículo eléctrico gana terreno en los principales mercados del continente, los fabricantes afrontan una creciente presión competitiva procedente de China y reclaman medidas que permitan preservar la capacidad industrial europea.
En su primera intervención como presidente de Anfac, Markus Haupt lanzó un mensaje claro tanto al Gobierno como a las instituciones europeas: España necesita un Plan Auto 2030 ambicioso que aporte estabilidad, visión estratégica y capacidad de ejecución para afrontar la próxima década.
“Lo necesitamos a gritos”, resumió el nuevo presidente de la patronal.
La despedida de una figura clave del sector
La llegada de Markus Haupt coincide con la salida de Josep Maria Recasens, uno de los directivos españoles con mayor recorrido dentro de la industria automovilística. Tras 25 años vinculado al sector, su marcha simboliza el final de una etapa que ha estado marcada por la globalización de la producción, la digitalización de los vehículos y el inicio de la transición hacia la movilidad eléctrica.
Durante estos años, la automoción española ha consolidado su posición como una de las grandes potencias productivas de Europa, aunque ahora se enfrenta al reto de mantener ese liderazgo en un escenario radicalmente distinto al de hace apenas una década.
Precisamente por ello, Anfac considera imprescindible definir una hoja de ruta clara para el futuro del sector.
El vehículo eléctrico ya es el único motor de crecimiento
Uno de los mensajes más relevantes trasladados por Markus Haupt fue la convicción de que el vehículo eléctrico representa ya el principal vector de crecimiento de la industria.
Según explicó, el consumidor ha superado buena parte de las dudas iniciales sobre esta tecnología y el mercado se encuentra ya en una segunda fase de adopción.
“El cliente ya ha hecho click”, señaló.
Para el presidente de Anfac, diversos factores están impulsando esta nueva etapa de crecimiento: la mejora de las autonomías, la ampliación de la oferta de modelos, el despliegue progresivo de infraestructuras de recarga y una mayor aceptación social de la movilidad eléctrica.
La evolución de los mercados europeos parece respaldar esta tendencia. En torno a la mitad de los países de la Unión Europea ya registran cuotas cercanas o superiores al 30% de vehículos electrificados, una cifra que demuestra la consolidación de esta tecnología.
Sin embargo, el avance comercial no está siendo acompañado por una evolución igualmente positiva de la producción industrial.
Una producción europea bajo presión
La preocupación de los fabricantes no se centra únicamente en las ventas. La gran batalla se libra en las fábricas.
Según explicó Markus Haupt, la situación de la producción europea resulta preocupante y la pérdida de actividad registrada en los últimos años equivale prácticamente al cierre de diez plantas de fabricación en el continente.
Esta realidad obliga a Europa a reaccionar si quiere mantener su peso industrial frente a competidores cada vez más fuertes.
Por ese motivo, el nuevo presidente de Anfac defendió la necesidad de planificar con una visión estratégica similar a la de China, incentivar la inversión industrial como hace Estados Unidos y mantener un marco regulatorio coherente con los objetivos europeos.
La combinación de estas tres variables será, a su juicio, determinante para preservar la competitividad del continente durante los próximos años.
Europa busca su autonomía estratégica
La respuesta europea ya ha comenzado a tomar forma.
Durante su intervención, Markus Haupt destacó que existen nueve grandes proyectos industriales que ya han pasado de la fase de planificación a convertirse en realidades concretas. Todos ellos persiguen reforzar la autonomía estratégica europea en ámbitos como las baterías, los componentes o las materias primas esenciales para la electrificación.
Dentro de esta estrategia ocupa un lugar destacado la futura Industrial Acceleration Act (IAA), considerada por la industria como una herramienta fundamental para reforzar la fabricación local.
El objetivo pasa por aumentar el contenido europeo de los vehículos producidos en el continente hasta alcanzar aproximadamente un 70% de componentes fabricados en Europa.
Según las previsiones manejadas por el sector, esta normativa podría afectar en 2030 a cerca de la mitad de los 12 millones de vehículos que se producirán anualmente en Europa.
La amenaza china y la defensa del “Made in Europe”
La transformación tecnológica del automóvil se está produciendo en paralelo a una creciente competencia internacional.
Los fabricantes europeos observan con atención el avance de las marcas chinas, que aspiran a alcanzar cuotas cercanas al 20% del mercado europeo gracias a una combinación de precios agresivos, innovación tecnológica y una fuerte apuesta por el software, la conectividad y la inteligencia artificial.
Para Markus Haupt, el desafío no se limita a la electrificación. Europa debe prepararse para una nueva generación de vehículos inteligentes en los que la robótica y las tecnologías digitales tendrán un papel cada vez más relevante.
Por ello defendió la necesidad de proteger y fortalecer el “Made in Europe” mediante inversiones, innovación y mejoras de eficiencia que permitan competir en igualdad de condiciones.
España se juega mucho más que una industria
Buena parte del discurso del nuevo presidente de Anfac estuvo centrado en el papel que puede desempeñar España en esta transformación.
Markus Haupt recordó que Seat continúa siendo la única compañía que diseña, desarrolla y fabrica vehículos en España, una actividad que representa alrededor del 5% del PIB de Cataluña y cerca del 1% de la riqueza nacional.
A su juicio, los fabricantes están convirtiendo al país en un auténtico hub de electromovilidad gracias a las inversiones realizadas durante los últimos años.
Sin embargo, considera que ha llegado el momento de acompañar ese esfuerzo industrial con medidas que refuercen la posición competitiva de España.
No se trata de una cuestión menor. La automoción representa cerca del 10% del PIB español y aproximadamente el 20% de las exportaciones del país, lo que convierte a esta industria en uno de los principales motores económicos nacionales.
“España, junto con Alemania, es probablemente el país que más puede ganar, pero también el que más puede perder en esta transformación”, vino a resumir el presidente de Anfac.
Colaboración público-privada y estabilidad regulatoria
Entre las prioridades señaladas por Markus Haupt figura la necesidad de reforzar la colaboración entre administraciones y empresas.
El nuevo presidente de Anfac apostó por mantener un diálogo permanente tanto dentro del sector como con las distintas administraciones para acelerar la ejecución de los proyectos en marcha.
También destacó la oportunidad que supone la creciente independencia energética española gracias al desarrollo de las energías renovables, una ventaja competitiva que considera insuficientemente aprovechada.
“Tenemos todo lo que necesitamos como país para tener éxito”, afirmó.
No obstante, advirtió de que el éxito dependerá en gran medida de la capacidad para ejecutar con rapidez y eficacia los planes ya diseñados.
No olvidar el vehículo pesado
La electrificación fue el eje central del encuentro, pero Markus Haupt quiso recordar que la estrategia industrial española no puede centrarse exclusivamente en el automóvil de pasajeros.
El vehículo industrial y pesado sigue siendo una actividad clave para la economía española y deberá ocupar un lugar destacado dentro de cualquier planificación a largo plazo.
La transformación energética del transporte exigirá soluciones específicas para todos los segmentos y no únicamente para el turismo particular.
Un mensaje final: estabilidad para impulsar la demanda
La intervención concluyó con una reclamación histórica del sector: la necesidad de contar con ayudas estables y previsibles para fomentar la compra de vehículos eléctricos.
Markus Haupt defendió que las empresas y las grandes flotas pueden desempeñar un papel fundamental en la aceleración de la demanda, contribuyendo a renovar el parque automovilístico y a impulsar la electrificación.
Sin embargo, advirtió de que esa transición no puede depender de programas temporales o de incentivos sujetos a continuas modificaciones.
“El sector no puede mendigar ayudas cada seis meses”, señaló.
Con este mensaje, el nuevo presidente de Anfac abrió oficialmente una etapa en la que la patronal buscará consolidar la posición de España como una de las grandes potencias europeas de la movilidad eléctrica. Un objetivo ambicioso para una industria que se encuentra ante la mayor transformación de su historia reciente y que, según advirtió Markus Haupt, requiere actuar con rapidez para no perder una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse.