Las ventas de eléctricos de menos de 25.000 euros se van a disparar en Europa

La llegada de nuevos modelos y el encarecimiento de los combustibles cambian el escenario: los eléctricos por debajo de 25.000 euros multiplicarán por siete sus ventas en 2026 respecto a 2024.

Renault Twingo E-Tech

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Durante años, el principal argumento contra el coche eléctrico en Europa ha sido bastante sencillo: el precio. Había modelos eléctricos, pero buena parte de ellos quedaban fuera del alcance de quienes buscaban un coche pequeño y asequible. Esa situación empieza a cambiar y 2026 puede marcar un punto de inflexión en el mercado europeo.

Las ventas de coches eléctricos con un precio de partida inferior a 25.000 euros se multiplicarán por siete este año respecto a 2024, según el último informe de Transport & Environment (T&E). El dato coincide con una auténtica oleada de nuevos lanzamientos que está ampliando la oferta disponible y llevando el coche eléctrico hacia segmentos en los que hasta ahora la alternativa de combustión tenía prácticamente todo el mercado.

La asociación calcula que cerca de 60 nuevos modelos eléctricos llegarán al mercado europeo durante 2026, después de que casi 40 hayan debutado ya en la primera mitad del año. La oferta de vehículos eléctricos ha crecido un 50% en apenas un año y los fabricantes europeos representan cerca del 60% de los modelos disponibles.

El precio empieza a dejar de ser una barrera

El cambio más significativo está precisamente en la parte baja del mercado. T&E calcula que a finales de 2026 habrá 16 modelos eléctricos con un precio inicial inferior a 25.000 euros, el doble que un año antes. Además, cuatro de ellos estarán por debajo de los 20.000 euros.

La tendencia apunta incluso más abajo. La asociación prevé que alrededor de diez modelos puedan situarse en torno a los 20.000 euros o menos en 2028, con propuestas de fabricantes como Renault, Volkswagen, Dacia o Stellantis entrando en este terreno. Es un segmento especialmente importante para Europa, donde el coche pequeño continúa teniendo un peso mucho mayor que en otros grandes mercados mundiales.

No es casualidad que algunos de los lanzamientos que están protagonizando esta nueva etapa sean modelos de tamaño contenido. El Renault 5 y el Leapmotor T03, por ejemplo, ya se encontraban entre los eléctricos más vendidos de Europa durante la primera mitad del año, mientras Volkswagen ha comenzado a desplegar su nueva generación de modelos eléctricos compactos, entre ellos el ID. Polo.

La fotografía del mercado también está cambiando por el lado de la demanda. Entre enero y agosto se vendieron en la Unión Europea 1,64 millones de coches eléctricos de batería, un 45% más que en el mismo periodo de 2025. Su cuota alcanzó el 22% del mercado, seis puntos más que un año antes.

Y hay un dato especialmente significativo: durante el segundo trimestre de 2026 los eléctricos puros superaron por primera vez en un trimestre completo a los coches de gasolina en la Unión Europea, con ese 22% de cuota de mercado.

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La gasolina y el diésel juegan en contra

El crecimiento del eléctrico no se produce, además, en un mercado energético estable. La escalada de los precios del petróleo derivada de la crisis de Oriente Medio ha encarecido notablemente el coste de utilizar un coche de combustión.

Según T&E, el incremento de los precios de los combustibles ha supuesto un coste adicional de unos 53.000 millones de euros para los usuarios de carretera de la Unión Europea. El diésel es el combustible que más ha acusado la subida: llenar un depósito de 50 litros a mediados de septiembre costaba unos 30 euros más que antes del inicio de la guerra de Irán.

La diferencia no se queda únicamente en el momento de pasar por la gasolinera. El informe estima que un conductor que hubiera cambiado a un coche eléctrico al comienzo de la crisis habría ahorrado alrededor de 350 euros en costes de utilización hasta mediados de septiembre.

Es uno de los argumentos que pueden acelerar la decisión de compra. El precio de adquisición continúa siendo determinante, pero cuando la diferencia entre un eléctrico y un modelo de combustión se reduce y, al mismo tiempo, aumenta el coste de utilizar gasolina o diésel, la ecuación empieza a cambiar.

Europa se juega también su industria

T&E aprovecha los datos para advertir de otro elemento que considera decisivo: el futuro de la regulación europea sobre emisiones. La organización sostiene que rebajar los objetivos de CO₂ previstos para los próximos años frenaría precisamente la llegada de estos vehículos eléctricos pequeños y asequibles.

El argumento tiene también una lectura industrial. Europa no solo está intentando reducir las emisiones de sus automóviles, sino mantener una posición competitiva frente a fabricantes chinos que llevan años aumentando su presencia en el mercado eléctrico. En la primera mitad de 2026, los fabricantes europeos representaron casi el 60% de los modelos eléctricos disponibles, frente al 21% de los fabricantes chinos.

La paradoja es que el coche eléctrico empieza ahora a entrar en el terreno donde Europa llevaba más tiempo reclamando alternativas: vehículos pequeños, urbanos y con precios más cercanos a los de los modelos convencionales.

La cuestión será si esta tendencia consigue mantenerse cuando desaparezca el efecto de las actuales ayudas y, sobre todo, si los fabricantes son capaces de ofrecer eléctricos por debajo de los 20.000 o 25.000 euros sin convertirlos en productos excesivamente básicos.

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De momento, los datos apuntan a que el mercado está respondiendo. El eléctrico ya no es únicamente una opción para quien busca un SUV premium o un coche de altas prestaciones. La batalla empieza a librarse también en el terreno del coche asequible, precisamente el que durante años se le había resistido.