Volvo y Nvidia se alían para plantar cara en la carrera por la conducción autónoma sin manos

La firma sueca integra la última arquitectura de inteligencia artificial para acelerar la llegada de los niveles 'Eyes Off' y 'Mind Off' en sus futuros coches eléctricos.

Volvo Cars CEO Håkan Samuelsson meets Nvidia CEO Jensen Huang at an event at Stockholm's Münchenbryggeriet, where leaders from the Nordic countries are meeting.Kris Wood

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El coche que conduce solo está cada vez más cerca de convertirse en una estampa cotidiana en las carreteras españolas y europeas. Volvo Cars y el gigante tecnológico Nvidia han decidido dar un paso de gigante en su alianza estratégica para desarrollar sistemas de conducción autónoma de última generación. Tras una década de cooperación técnica, ambas compañías buscan liderar la nueva era de la movilidad conectada combinando la tradicional fijación de los suecos por la seguridad vial con el procesador de inteligencia artificial más potente del mercado informático.

El objetivo central de esta colaboración no es lanzar simples asistentes de mantenimiento de carril o control de crucero adaptativo, sino alcanzar un pilotaje automatizado integral. La tecnología basada en la arquitectura Hyperion de Nvidia permitirá a los futuros vehículos de Volvo gestionar por sí mismos escenarios de tráfico real de alta complejidad, operando de manera fluida desde la salida del garaje hasta el estacionamiento en el destino final. Esto abarca desde retenciones urbanas severas hasta tramos interurbanos y maniobras de aparcamiento sin intervención del usuario.

El pulso frente al BlueCruise de Ford y el Autopilot de Tesla

Con este anuncio, el fabricante nórdico acelera el paso en una batalla tecnológica encarnizada donde los grandes grupos automovilísticos buscan desmarcarse. Hasta la fecha, Ford ha tomado cierta ventaja comercial en mercados como el norteamericano y el europeo con su sistema BlueCruise, que permite la conducción 'manos libres' (Hands-Off) en tramos autorizados de autopista tras recibir la aprobación reglamentaria de las autoridades de tráfico.

Por su parte, Tesla continúa actualizando su conocido Full Self-Driving (FSD) en un enfoque muy dependiente de la visión por cámara, mientras que marcas como Mercedes-Benz ya han homologado en ciertos países sistemas de Nivel 3 (Drive Pilot) que permiten al conductor retirar temporalmente la atención de la vía.

La propuesta de Volvo aspira a superar los estándares actuales al escalar progresivamente hacia los niveles Eyes Off (sin necesidad de mantener la vista en la carretera) y Mind Off (sin requerir la atención constante del usuario). A diferencia de otras aproximaciones que dependen en exceso de una sola tecnología de medición, el esquema sueco confía en la redundancia masiva de sensores lidars, radares y cámaras procesados por la aceleración gráfica de Nvidia.

Volvo EX90, estandarte de la conducción autónoma

Un cerebro informático para los vehículos definidos por software

Para lograr esta meta, Volvo combinará sus casi 100 años de investigación en siniestralidad con la potencia bruta del ecosistema Nvidia, incorporando la arquitectura de sensores Hyperion, el sistema operativo Halos OS y el software de conducción Alpamayo Stack. Esta integración convierte al vehículo en una plataforma informática con ruedas, capaz de actualizar sus capacidades de pilotaje de forma remota a través del aire (OTA).

«Aunamos dos puntos fuertes bien diferenciados: unos conocimientos sobre seguridad pioneros en el sector y una tecnología de IA de primer nivel», subraya Håkan Samuelsson, presidente y consejero delegado de Volvo Cars. Este despliegue formará parte de la mayor ofensiva de producto en la historia de la compañía y debutará en sus próximas plataformas eléctricas.

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Por su parte, Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia, resalta la metamorfosis que vive el sector: «La computación acelerada ha transformado el vehículo en una máquina inteligente capaz de entender el mundo que la rodea. Juntos creamos una nueva generación de vehículos que hará que conducir sea más seguro y sencillo». Esta ampliación del acuerdo consolida la transición de Volvo hacia el vehículo definido por software, un territorio estratégico donde la potencia de cálculo en chip es tan crucial como la propia mecánica del automóvil.