La hoja de ruta ecológica de Volvo: menos emisiones, más materiales reciclados y coches que mejoran con los años
Reducir las emisiones de un coche eléctrico no depende únicamente de lo que consume cuando circula. Volvo quiere demostrar que la verdadera batalla se libra desde la extracción de las materias primas hasta el reciclaje final del vehículo. El nuevo Volvo EX60 llega con una huella de carbono equivalente a la del pequeño EX30, gracias a una nueva generación de procesos industriales y materiales reciclados mientras el EX90 se pone al día.

Volvo EX60 saliendo de producción
Durante años el debate sobre los coches eléctricos se ha centrado casi exclusivamente en las emisiones durante su uso. Sin embargo, la fabricación de las baterías y de los materiales estructurales representa una parte muy importante del impacto ambiental de cualquier vehículo.
Por eso Volvo continúa apostando por analizar el ciclo de vida completo de sus modelos eléctricos. La marca sueca publica un informe independiente con la huella de carbono de cada lanzamiento, teniendo en cuenta todas las fases: extracción y refinado de materias primas, fabricación, producción de la batería, utilización durante 200.000 kilómetros y reciclaje al final de su vida útil.
El objetivo es medir dónde se generan realmente las emisiones para reducirlas de forma progresiva
El Volvo EX60 iguala el impacto ambiental del EX30
Cuando llegó al mercado hace tres años, el Volvo EX30 marcó un antes y un después al convertirse en el eléctrico más sostenible fabricado por la marca.
Su versión equipada con batería LFP registraba una huella de carbono de 23 toneladas de CO₂ durante todo su ciclo de vida, mientras que la variante Long Range con batería NMC alcanzaba las 28 toneladas, cifras entre las más bajas del segmento. Ahora el nuevo Volvo EX60 logra un resultado especialmente llamativo.
Pese a pertenecer a un segmento superior y contar con mayores dimensiones, la versión equipada con batería de 83 kWh mantiene una huella de carbono de 23 toneladas de CO₂ a lo largo de toda su vida útil, equivalente a 117 gramos de CO₂ por kilómetro tomando como referencia el actual mix eléctrico europeo.
Si las recargas se realizan exclusivamente con electricidad procedente de energía eólica, esa cifra puede descender hasta los 92 g/km, lo que supone una reducción adicional cercana al 21%.

Fabricación del Volvo EX60
La producción gana protagonismo en la reducción de emisiones
El avance del EX60 no se explica únicamente por una mayor eficiencia energética durante la conducción. La clave está en una profunda revisión de los procesos industriales empleados por Volvo para fabricar el vehículo.
Entre las principales innovaciones destacan el uso del sistema de mega casting para la estructura trasera de aluminio, la integración cell-to-body de la batería, un mayor empleo de electricidad procedente de fuentes renovables durante la fabricación y el incremento del porcentaje de materiales reciclados.
Según los cálculos de la compañía, estas medidas permiten reducir la huella de carbono del vehículo un 26% respecto a un escenario de producción convencional, evitando aproximadamente ocho toneladas de CO₂ durante todo el ciclo de vida de cada unidad.
Más aluminio y acero reciclados para reducir el impacto ambiental
Uno de los mayores retos para cualquier fabricante es disminuir las emisiones asociadas a la producción de materiales como el aluminio o el acero, responsables de buena parte del impacto ambiental de un coche eléctrico. En este apartado, el EX60 también mejora claramente respecto al EX30.
El nuevo SUV incorpora un 22% de aluminio en su composición, elevando hasta el 49% la proporción de aluminio reciclado, frente al 31% utilizado en el EX30. Además, aumenta ligeramente el uso de aluminio obtenido mediante procesos de baja emisión de carbono.
También mejora el empleo de acero reciclado, que pasa del 17,5% al 29%, mientras que los polímeros combinan materiales reciclados y de origen biológico para seguir reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes.
La batería también incorpora materiales reciclados tanto en cátodos como en ánodos, además de incrementar el uso de cobre reciclado.

Volvo EX60
Volvo mantiene el foco en la descarbonización de toda la cadena de suministro
La estrategia de Volvo no se limita al diseño del vehículo. La marca considera que la siguiente gran revolución pasa por implicar a toda la cadena de suministro.
La recopilación de datos específicos sobre la huella de carbono de cada proveedor permitirá aumentar progresivamente el empleo de materiales producidos con energías renovables o mediante procesos industriales de baja emisión.
El fabricante sueco sostiene que este trabajo conjunto con suministradores, compañías energéticas y empresas tecnológicas será determinante para alcanzar su objetivo de neutralidad climática en 2040.
La nueva carrera de los fabricantes ya no solo se mide en autonomía
La industria del automóvil ha entrado en una nueva fase. Si durante los últimos años la competencia entre fabricantes se ha centrado en ofrecer más autonomía o reducir los tiempos de recarga, ahora comienza a cobrar protagonismo otro indicador: la huella de carbono de todo el vehículo.
En ese escenario, el Volvo EX60 se presenta como un ejemplo de cómo un SUV eléctrico de mayor tamaño puede mantener un impacto ambiental similar al de un modelo compacto gracias a la innovación en procesos industriales, el uso intensivo de materiales reciclados y una fabricación cada vez más apoyada en energías renovables.
Con ello, Volvo refuerza una estrategia que va más allá de vender coches eléctricos: busca reducir las emisiones en todas las etapas de su fabricación y consolidarse como uno de los fabricantes europeos más avanzados en sostenibilidad aplicada a la automoción.

Volvo EX90
El EX90 demuestra que la sostenibilidad también pasa por las actualizaciones
La estrategia de Volvo no termina cuando un vehículo sale del concesionario. El mejor ejemplo es el EX90, el buque insignia eléctrico de la marca, que durante este año está recibiendo una de las mayores actualizaciones realizadas por un fabricante europeo en un vehículo ya comercializado.
El buque insignia de la marca estrena una importante evolución técnica para el modelo 2026 con una arquitectura eléctrica de 800 voltios, un nuevo sistema de doble procesador NVIDIA DRIVE AGX Orin y mejoras en la velocidad de carga y en las funciones de seguridad y asistencia a la conducción. Estas actualizaciones no solo mejoran las prestaciones del SUV eléctrico, sino que también prolongan su vida útil tecnológica, uno de los pilares sobre los que Volvo quiere construir una movilidad más sostenible.
Con el EX30 Volvo demostró que era posible reducir drásticamente la huella de carbono de un coche eléctrico. Con el EX60 lleva esa filosofía a un SUV de mayor tamaño sin aumentar su impacto ambiental y, con la evolución del EX90, deja claro que la sostenibilidad también consiste en fabricar vehículos preparados para seguir mejorando con el paso de los años mediante nuevas arquitecturas eléctricas, actualizaciones de software y hardware y procesos de producción cada vez más descarbonizados. Esa combinación de ecodiseño, economía circular y evolución tecnológica es la que marcará la próxima generación de eléctricos premium.