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Toyota se alía con Waymo para acelerar el coche autónomo y abre una nueva oportunidad tecnológica para Lexus

Toyota y Waymo pondrán en marcha en 2027 las primeras pruebas de una flota de bZ4X autónomos en Japón, con la intención de extender posteriormente el proyecto a Reino Unido y otros mercados. El acuerdo combina la capacidad industrial del fabricante japonés con la tecnología de conducción autónoma de Google y puede convertirse en un paso decisivo para trasladar estos avances también a los futuros modelos de Lexus.

Coche autónomo de Toyota

Coche autónomo de Toyota

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Toyota quiere ganar protagonismo en la carrera por la conducción autónoma y ha encontrado en Waymo, la compañía de Alphabet (matriz de Google), un socio tecnológico para avanzar en ese objetivo. Ambas empresas han anunciado una nueva fase de colaboración que contempla el desarrollo y la fabricación de vehículos capaces de circular sin conductor bajo el estándar SAE Nivel 4. Las primeras pruebas comenzarán en Japón en 2027 con una flota de Toyota bZ4X adaptados al sistema Waymo Driver. Posteriormente, el proyecto contempla su expansión a Reino Unido y otros mercados internacionales.

El anuncio da continuidad al acuerdo preliminar firmado en abril de 2025 para explorar una plataforma de vehículos autónomos de nueva generación. Ahora, el proyecto cuenta con un modelo definido, una instalación industrial asignada y un calendario de desarrollo. También participará Woven by Toyota, la división tecnológica del grupo japonés, que trabajará en la integración de software, vehículos e infraestructuras.

El objetivo es sentar las bases del primer servicio japonés de transporte autónomo bajo demanda que utilice vehículos fabricados en grandes volúmenes y producidos íntegramente en el país. Una iniciativa que puede marcar un punto de inflexión en la evolución del robotaxi al incorporar la capacidad industrial de uno de los mayores fabricantes mundiales.

El bZ4X será el primer robotaxi

El protagonista de esta primera etapa será el Toyota bZ4X, el SUV eléctrico de la marca japonesa. Su arquitectura permite integrar los sensores, sistemas informáticos y elementos de control necesarios para la conducción autónoma. La fabricación se realizará en la planta de Takaoka, situada en la prefectura japonesa de Aichi, donde se desarrollará todo el proceso, desde el ensamblaje del vehículo hasta la incorporación del hardware específico de Waymo.

Este planteamiento tiene una importancia considerable. Uno de los grandes desafíos de la conducción autónoma no consiste únicamente en desarrollar una tecnología capaz de interpretar el entorno y tomar decisiones, sino en conseguir que pueda incorporarse a vehículos fabricados en cantidades suficientes para sostener un negocio comercial. Toyota aporta precisamente esa capacidad productiva, junto con su experiencia en fiabilidad, calidad y eficiencia industrial.

El bZ4X recibirá también modificaciones orientadas a mejorar la experiencia de los pasajeros. Entre los elementos previstos figuran puertas automáticas, portón trasero eléctrico, iluminación ambiental y un amplio espacio para las piernas en las plazas posteriores. El propósito es facilitar el acceso y la salida del vehículo en un servicio en el que los usuarios no necesitarán interactuar con un conductor.

Una tecnología que va más allá de los asistentes de conducción

La tecnología de Waymo se sitúa en el nivel 4 de autonomía según la clasificación SAE. Esto significa que el vehículo puede asumir todas las tareas de conducción sin intervención humana dentro de las condiciones operativas para las que ha sido diseñado y validado.

La diferencia respecto a los sistemas de asistencia que incorporan actualmente numerosos automóviles es sustancial. Un control de crucero adaptativo o un sistema de mantenimiento de carril siguen requiriendo la supervisión del conductor. En un vehículo de nivel 4, en cambio, el sistema puede gestionar la conducción de forma autónoma dentro de su área de funcionamiento, sin que una persona tenga que permanecer pendiente del volante.

Waymo se ha convertido en uno de los principales referentes internacionales en este ámbito. Su tecnología ya opera comercialmente mediante servicios de robotaxi en distintas ciudades estadounidenses, utilizando vehículos equipados con cámaras, radares, sensores lidar y sistemas de procesamiento de información. Hasta ahora, uno de los modelos más reconocibles de su flota ha sido el Jaguar I-PACE.

La incorporación de una plataforma Toyota fabricada industrialmente abre la posibilidad de ampliar el número de vehículos disponibles y optimizar los costes de producción y adaptación. Es un paso relevante para un negocio que necesita superar la fase de proyectos limitados y demostrar que puede funcionar a una escala comercial mucho mayor.

Japón y Reino Unido, primeros mercados

Después de Japón, Reino Unido figura entre los mercados previstos, junto con otros países donde Waymo presta servicio. La elección de estos dos primeros territorios tiene también una dimensión técnica: ambos conducen por la izquierda, lo que permite aprovechar configuraciones de vehículos con volante a la derecha.

La expansión dependerá de los resultados de las pruebas, las autorizaciones regulatorias y las condiciones específicas de cada mercado. La conducción autónoma de nivel 4 necesita validar previamente sus capacidades en los entornos donde vaya a operar, por lo que el anuncio no supone una disponibilidad inmediata de robotaxis autónomos en Europa.

Lexus RZ

Lexus RZ

Lexus también puede beneficiarse de la tecnología

Aunque el proyecto inicial se centra en Toyota y el bZ4X, sus consecuencias potenciales alcanzan al conjunto del grupo y, especialmente, a Lexus. La marca prémium no cuenta por ahora con ningún modelo confirmado para incorporarse a la flota de Waymo ni existe un programa específico anunciado para desarrollar robotaxis bajo su enseña. Sin embargo, los conocimientos tecnológicos que se generen pueden convertirse en una fuente de innovación para sus futuros automóviles.

La cuestión más relevante es que Toyota quiere explorar también aplicaciones de la conducción autónoma en vehículos destinados a clientes particulares. Este planteamiento abre una perspectiva interesante para Lexus, cuyos futuros modelos podrían beneficiarse de avances en inteligencia artificial, interpretación del entorno, gestión predictiva del tráfico y sistemas avanzados de seguridad.

En el segmento prémium, donde las diferencias de prestaciones y autonomía eléctrica tienden a reducirse, la experiencia digital y las funciones inteligentes pueden adquirir un peso creciente. La posibilidad de incorporar sistemas de conducción cada vez más automatizados, mejorar la anticipación ante situaciones de riesgo o facilitar determinadas maniobras podría convertirse en un elemento diferenciador.

También puede tener consecuencias en el desarrollo de nuevas arquitecturas eléctricas y electrónicas. La integración entre sensores, software y sistemas de control será cada vez más determinante para competir con fabricantes tecnológicos y marcas prémium que están invirtiendo en esta misma dirección.

Por ahora, Toyota no ha anunciado fechas ni modelos Lexus que incorporen esta tecnología. Su posible llegada debe entenderse como una oportunidad derivada del desarrollo tecnológico del grupo, no como un lanzamiento confirmado.

Woven by Toyota y el objetivo de cero accidentes

La participación de Woven by Toyota permitirá conectar el desarrollo del vehículo con el software, los datos y las infraestructuras de movilidad. Las compañías estudiarán cómo aprovechar la experiencia acumulada por Waymo durante sus operaciones reales para mejorar la seguridad vial de forma más amplia.

La información obtenida por los vehículos autónomos puede ayudar a identificar situaciones de riesgo, anticipar comportamientos de otros usuarios de la carretera y desarrollar sistemas capaces de prevenir accidentes. El propósito de Toyota es avanzar hacia su objetivo de cero accidentes de tráfico, una estrategia que contempla no solo la seguridad de sus vehículos, sino también la interacción con peatones, ciclistas y otras infraestructuras.

Dmitri Dolgov, codirector ejecutivo de Waymo, ha destacado que Toyota ha sido elegida por la calidad, fiabilidad y seguridad de sus vehículos. El directivo asegura que, en las zonas donde opera, Waymo Driver ha demostrado ser hasta 20 veces más seguro que la conducción humana en lo relativo a lesiones graves derivadas de accidentes. Se trata de una afirmación de la propia compañía, basada en sus estudios y criterios de evaluación.

Por su parte, Hiroki Nakajima, vicepresidente ejecutivo de Toyota, considera que la tecnología de seguridad solo puede marcar una verdadera diferencia cuando llega al mayor número posible de personas.

La iniciativa refleja cómo está cambiando el negocio del automóvil. Los fabricantes tradicionales necesitan acelerar su desarrollo de software y autonomía, mientras que las empresas tecnológicas requieren socios industriales capaces de fabricar vehículos fiables y en grandes cantidades.

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