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Isabel Díaz Ayuso, la ‘trituradora’ de rivales políticos: solo le queda Pedro Sánchez

Se llevó por delante a Casado, fulmina a Lobato, desactiva al Fiscal General y espera que Sánchez derrape 

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz AyusoGobierno CAM

Ricardo Martín
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Es humano y del todo lógico que los delegados al 41er Congreso socialista en Sevilla renueven por aclamación a Pedro Sánchez el liderazgo en el PSOE, el Presidente del Gobierno es el "clavo ardiendo" del socialismo español, que acaba de perder con Lobato una referencia que muchos veían dentro del Partido Socialista como el futuro del postsanchismo.

Juan Lobato era la "esperanza blanca" del PSOE más centrista, homologable con Felipe Gonzalez en sus años de presidencia en La Moncloa; y -de hecho- personalidades destacadas de aquel tiempo -como Joaquín Almunia o, especialmente, Javier Solana-, formaban parte de una especie de "sanedrín" de consejeros aúlicos que junto a otros socialistas como José Maria Barrera vieron en Juan Lobato (40 años) el futuro del PSOE en el postsanchismo.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es la gran beneficiada, aunque no solo ella como veremos a continuación, de la retirada de Lobato, que se agrega a la larga lista de víctimas de la Presidenta y lidersa del PP de Madrid. Ayuso ya eliminó de la carrera por el liderazgo "popular" al secretario general, Pablo Casado; y en estos momentos, además de Lobato, va a empujar a la destitución del Fiscal General del Estado, mientras espera que Sánchez derrape, ahora o en los próximos meses.  

Lobato -la gran esperanza del ala centrista del PSOE- había trazado unas alianzas internas, camino de consolidarse, con otros barones críticos con Sánchez, como Luis Tudanca, líder de los socialistas castellanos; con Emiliano García-Page, presidente de Castilla y La Mancha; Adrián Barbón, presidente del Principado de Asturias; e incluso Juan Espadas, el "barón" andaluz, que comparte escaño en el Senado con el exsecretario general del PSOE de Madrid. 

No era un barón más

De modo que sí, Juan Lobato no era un barón más, había construido un discurso de gestor alejado de la bronca sistémica del bipartidismo actual y se ofrecía como el representante de la lógica evolución del PSOE tras la retirada de Sánchez -por las urnas o por presiones internas- en 2027. Lobato no era mal visto por los rescoldos del felipismo y había recibido el aliento y la colaboración de sectores empresariales, altos directivos, ámbitos universitarios influyentes y prescriptores sociales del centro a la izquierda. 

Si ya tenía el PSOE difícil resistir la ola conservadora que se refleja en España con el poder territorial del PP y la progresión de VOX (que tendrá el escenario perfecto en la Comunidad Valenciana en las autonómicas de 2027), sin Lobato en el devenir del socialismo español la misión de mantener o incrementar sus cuotas de poder, en los territorios y el Gobierno de España, parece una quimera.

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