NEGOCIACIONES JUNTS-PSOE

Junts pide la cabeza de Marlaska... y Pedro Sánchez se lo piensa

Los de Carles Puigdemont exigen el traspaso de la competencia de inmigración para la Generalitat para apoyarles en el Congreso pero se encuentran con la resistencia de Interior. Junts, en busca de votos, quiere convertirse en el partido catalán anti-inmigración.

Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska durante una visita a Valencia por la DANA.Jorge Gil / Europa Press

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Al menos dos ministros del Gabinete plantearon taxativamente, mientras el Presidente se encontraba en Davos, romper con Junts y seguir adelante la legislatura sin nuevos PGE. Todo ello provocado por el enfado monumental del Gobierno y de Ferraz por los insultos de la portavoz de Puigdemont en el Congreso, Marta Rovira, con ocasión del rechazo de Junts a la “ley ómnibus”. El enviado “permanente” del Gobierno en Waterloo (Bélgica), Santos Cerdán, ha diagnosticado la pésima situación en que se encuentra la negociación de los PGE 2025 con Junts, que condiciona cualquier apoyo de sus 7 diputados al Gobierno a la transferencia de la competencia de Inmigración a la Generalitat.

El enroque de Puigdemont en la cuestión migratoria fue pésimamente diagnosticado por Sánchez y los suyos. Al fin se han dado cuenta de que no se trata de una “añagaza” coyuntural o una vuelta de tuerca más de Junts al Ejecutivo español. Esta vez no, estamos hablando de la “nueva identidad política de Junts” en su asalto a la Generalitat de Cataluña: “¡es la inmigración, imbéciles”. 

La negociación que lleva formalmente Santos Cerdán, pero que está monitorizada por el Ministro del Interior, ha llegado a un punto de no retorno, de manera que todas las vías que se han explorado para evitar un traspaso puro y duro de la competencia de Inmigracion a la Generalitat de Cataluña han sido despachadas con absoluto desprecio por parte de Puigdemont y los suyos.

Puigdemont quiere las competencias de inmigración para Cataluña pero se encuentra con Marlaska

La resistencia del ministro Marlaska a la transferencia integral de la competencia se basa en su propia convicción como miembro de la carrera judicial, conocedor de la imposibilidad de que ni siquiera el Tribunal Constitucional –por muy favorable que sea a la actual mayoría parlamentaria- validaría la transferencia completa. El Presidente del Gobierno trata de flexibilizar todo lo posible la posición de su ministro de Interior, pero –según fuentes de la delegación socialista en Waterloo- Marlaska se ha enrocado y no ve ninguna vía legal para ceder la competencia.

El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska.Jesús Hellín/STUDIO MEDIA 19

Dado que la continuidad de la legislatura pende de un hilo (del hilo de Waterloo) no se descarta en absoluto que Sánchez empiece a tomarse en serio la exigencia de Puigdemont y orille a su ministro de Interior para abrir la vía de la cesión completa de las competencias en materia de Inmigración a la Generalitat de Cataluña, Puigdemont lleva semanas alertando a los socialistas de que no valen paños calientes, que no le sirve una mejora de la financiación autonómica (que ya ha tocado sus máximos con la fórmula de “financiación singular”, arrancada al Gobierno por ERC...).

La aplicación de la Ley de Amnistía a Puigdemont se sitúa en una especie de limbo del que nadie parece capaz de sacarla, por lo que tampoco una promesa de Sánchez de acelerar la amnistía tiene la mínima credibilidad en Waterloo. Ahora, la línea roja se llama “inmigración”, porque el control migratorio y la restricción en la acogida de inmigrantes en Cataluña se ha convertido en la columna vertebral del programa político de la formación, con el que Puigdemont pretende recuperar el gobierno de la Generalitat. El soberanismo se convertirá en supremacismo (algo consustancial al antiespañolismo de Junts), rebasando las posiciones independentistas clásicas de ERC o de la CUP.

“Hay que seguir de cerca a Puigdemont”, advierten fuentes de la Seguridad española, dado que mantiene abiertas las vías de contacto con el entorno de Putin y a, partir de la llegada de Trump a la presidencia de los EEUU, se abren nuevos horizontes para desestabilizar a una UE que es percibida por la nueva mayoría republicana como una reliquia alineada con valores “socialistas” que la nueva Administración trumpista detesta y se dispone a triturar sin miramientos. Carles Puigdemont y sus potentes terminales en la política y la sociedad catalana han diagnosticado que el futuro de la derecha en Europa será transitar en tiempo récord hacia la ultraderecha. Según el think tank de Junts, la polarización política en Europa va a barrer a la derecha “blanda”, que en su momento identificó a CIU y al pujolismo.

El líder de Junts, Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa en Bruselas.James Arthur Photography

Junts busca venderse como líder del movimiento anti-inmigración en Cataluña en busca de votos

La nueva derecha catalana se nutrirá fundamentalmente -creen los de Puigdemont- de los votantes de VOX y de electores de la Aliança Catalana de Silvia Orriols. La columna vertebral del debate político en Cataluña en las elecciones autonómicas de 2028 será la inmigración, y desde ahora Junts está empeñado en demostrar que lidera el movimiento anti-inmigrantes en la región catalana. 

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Desde Junts trabajan con la certeza de que los países miembros de la UE van a decantarse mayoritariamente por gobiernos de ultraderecha o de derecha clásica pero con alianzas o influencia de partidos de ultraderecha; y la actual fuerza mayoritaria de la oposición en el Parlament de Cataluña -Junts- está tratando de tomar la delantera exigiendo como condición para aprobar los PGE 2025 el traspaso de la política de inmigración a la Generalitat de Cataluña.