María Blasco
Delirio bajo Diana Morant: la directora del CNIO se presenta como un judío en la Alemania nazi
La directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológica, María Blasco, que gastó dinero contra el cáncer en arte y viajes, dice ser como una víctima del holocausto para justificarse y que "quieren matar a una científica"

La ministra de Ciencia, Diana Morant, y la presidenta del CNIO, María Blasco
Si el caso de la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco, no podía causar mayor vergüenza ajena por las informaciones conocidas del gasto de cientos de miles de euros destinados a la lucha contra el cáncer en obras de arte y viajes, mientras la ministra Diana Morant calla y le protege, la cosa siempre puede ser más patética: ahora la responsable del CNIO se compara con los judíos en la Alemania nazi para intentar no perder su puesto.
En concreto, María Blasco en una carta a todos los miembros del Patronato del CNIO, que se reúnen con carácter extraordinario para abordar esta semana su continuidad o el cese del cargo ante las corruptelas denunciadas, se presenta como una víctima de una “campaña de bulos y desinformación”. La directora del CNIO y protegida de Diana Morant parece que aprendido muy bien la estrategia sanchista ante la corrupción.
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La carta de la directora del CNIO contiene además párrafos vergonzosos, como presentarse María Blasco como afectada de una campaña difundida por los canales de comunicación y por las redes sociales que pretende su “deshumanización” al estilo de la sufrieron los japoneses en Estados Unidos durante la II Guerra Mundial o los judíos durante la Alemania nazi. No sabemos si Diana Morant ha aplaudido esta infame comparación.
María Blasco además echa las culpas de las corruptelas al director gerente, pues según la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y subordinada de Diana Morant “todos y cada uno de los supuestos que se han denunciado durante las últimas semanas son su competencia” según los estatutos del CNIO.
Asimismo, la directora del CNIO se pone con teorías de la conspiración de esas que tanto gustan al sanchismo como que los que denuncian las corruptelas en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas en realidad son “quienes desprecian la evidencia empírica, la ciencia y quienes se aprovechan de la desinformación sobre asuntos científicos para llevar a cabo sus malvados planes”. “Quieren matar a la ciencia y matar a una científica”, escribe María Blasco en el culmen del dramatismo, subrayando la protegida de Diana Morant que las informaciones sobre ella “son el abono de la barbarie social”. Alucinante es poco.
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