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CASO DE LA FILTRACIONES

Pilar Sánchez Acera: de filtradora a número 2 del PSOE de Madrid

Se cumplió lo anticipado por ESdiario. La exjefa de Gabinete de Óscar López ha sido muy bien recompensada, como secretaria de organización de los socialistas madrileños. El ascenso de Sánchez Acera, respaldado por Óscar López y con el beneplácito de Pedro Sánchez, se produce en un contexto en el que su nombre está estrechamente vinculado a la filtración del correo electrónico con los datos personales de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. La polémica se agrava con la posibilidad de una imputación judicial que sobrevuela su figura desde hace semanas.

Pilar Sánchez Acera, número dos del PSOE-M

Pilar Sánchez Acera, número dos del PSOE-MAYUNTAMIENTO DE ALCOBENDAS

Abel Martín
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Dichoso el que obedece. A los fieles se los premia. En una máxima dentro de las organizaciones, incluso, de las políticas. El nombramiento de Sánchez Acera -anticipado por ESdiario-, no es un movimiento político exento de riesgos. Su relación con la filtración a Juan Lobato de información confidencial sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso ha levantado suspicacias en el panorama político. Este episodio ha sido utilizado por la oposición para señalar la utilización partidista de datos sensibles con fines políticos, alimentando las tensiones entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid. Y lo va a seguir siendo ahora que Sánchez Acera es oficialmente la secretaria de organización de los socialistas madrileños.

Desde el PSOE, sin embargo, defienden la elección de la exjefa de Gabinete de Óscar López -cuando López era el jefe de Gabinete del propio Pedro Sánchez en Presidencia del Gobierno- como un paso lógico dentro de la reorganización interna del partido en Madrid. Considerada “una dirigente con experiencia y capacidad de gestión”, su promoción responde, según fuentes socialistas, a la necesidad de “fortalecer la estructura del partido” en un momento de gran polarización política, pero sobre todo de guerra total contra Isabel Díaz Ayuso.

La sombra de la imputación

El elemento más delicado de esta designación es la posibilidad de que Sánchez Acera sea imputada en el marco de la investigación sobre la filtración. Si bien hasta ahora no se ha formalizado ninguna acusación en su contra, la situación podría cambiar en las próximas semanas, en caso de que el magistrado del Tribunal Supremo, Ángel Hurtado, decida citarla como investigada en la causa. De concretarse, el PSOE de Madrid se encontraría en una situación altamente comprometida, con una de sus figuras clave inmersa en un proceso judicial.

Desde Génova utilizarán esta cuestión como un arma política contra los socialistas madrileños y contra el propio Pedro Sánchez. Y, por supuesto, desde la Puerta del Sol tampoco dejarán pasar la oportunidad de poner en evidencia a Moncloa. La presidenta Isabel Díaz Ayuso ha denunciado ya en varias ocasiones lo que considera un uso ilegítimo de las instituciones y ha exigido responsabilidades al PSOE por la filtración de los datos de su pareja.

Esta situación, lejos de alarmar dentro de la maquinaria organizativa de Ferraz, parece más bien que es alentada. No hay más que ver que el líder de los socialistas extremeños, Miguel Ángel Gallardo, está imputado por el caso que afecta de lleno al nombramiento de David Sánchez Pérez-Castejón, el hermano de Pedro Sánchez. Y no pasa nada. Es más, el líder supremo y secretario general del PSOE lo ha defendido públicamente, a pesar de no ser del todo de su agrado.

Implicaciones políticas

Más allá del caso concreto de Sánchez Acera, este episodio refleja las profundas tensiones en la política y la creciente judicialización de los enfrentamientos entre partidos. La estrategia del PSOE al respaldar a una figura envuelta en una controversia de esta magnitud puede interpretarse como un gesto de respaldo interno, pero también como una apuesta arriesgada si finalmente la Justicia decide actuar en su contra. El todo vale para atacar a una rival política está sobre la mesa.

En cualquier escenario, la designación de Sánchez Acera no se puede interpretar como un movimiento neutro. Su ascenso podría reforzar el liderazgo del malparado Juan Lobato en Madrid o, por el contrario, convertirse en un lastre si la polémica sigue creciendo. El tiempo y las decisiones judiciales determinarán si esta jugada política fue una estrategia acertada o un error que el PSOE tendrá que corregir en el futuro cercano. Es posible que el Tribunal Supremo despeje pronto la duda. Y no sólo sobre Pilar Sánchez Acera, porque como se ya se ha dicho ella era la número dos del número dos -Óscar López- del mismísimo presidente del Gobierno.

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