UCRANIA
Sánchez acude a París como el ariete europeo contra Trump pensando ya en su estrategia electoral
Emmanuel Macron recibe hoy a varios líderes europeos en una reunión de urgencia sobre el conflicto en Ucrania. El encuentro, al que asisten Alemania, Italia, Polonia, Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido y España, junto con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, deja en evidencia el declive del papel de Europa en la resolución de la guerra

Pedro Sánchez en París junto a Macron, en su primer viaje oficial como presidente del Gobierno.
De cada crisis política hay que buscar una oportunidad para salir reforzado. Es una de las máximas a las que se lleva agarrando el 'sanchismo' desde hace mucho tiempo ya. El panorama político -y por qué no decirlo, también, el judicial- tiene a Pedro Sánchez atravesando su particular 'via crucis'. Cada votación para sacar adelante alguna propuesta de este Gobierno deja en evidencia lo endebles que son sus apoyos parlamentarios. A lo que hay que añadir la mayor crisis de este Ejecutivo en el seno del Consejo de Ministros, a raíz de la tributación del nuevo Salario Mínimo Interprofesional.
Con esta realidad y con la indeseada evidencia de que Carles Puigdemont sigue decidiendo el devenir de la legislatura desde Waterloo, el presidente del Gobierno ya prepara el terreno por lo que pueda pasar. Pedro Sánchez y su entorno más cercano trabajan en clave electoral, por si hay que apretar el botón en el momento menos malo para sus intereses. 'Que viene el lobo' ya tiene su versión 2.0 con Donald Trump como el principal enemigo y con la insistencia machacona de la "internacional ultraderechista" con la que apelar al miedo.
Al choque contra Donald Trump
En este contexto, Pedro Sánchez llega a París con una agenda doble. Por un lado, pretende consolidarse como un referente progresista europeo frente a la política de Donald Trump, cuya eventual victoria en las elecciones estadounidenses amenaza con redefinir el orden global. Por otro, la reunión también le sirve para proyectar su imagen en clave nacional, con vistas a los próximos comicios en España -lleguen, cuando lleguen-. Sánchez se posiciona como el principal contrapeso a la ultraderecha, un mensaje que ya comenzó a reforzar este fin de semana con sus declaraciones sobre el "caballo de Troya" de Europa en referencia a Vox y su insistencia en que el Partido Popular debe romper con la ultraderecha.
Hoy, en París, el presidente Emmanuel Macron recibe a varios líderes europeos en una reunión de urgencia sobre el conflicto en Ucrania. El encuentro, al que asisten Alemania, Italia, Polonia, Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido y España, junto con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, deja en evidencia el declive del papel de Europa en la resolución de la guerra. La convocatoria excluye a otras naciones del continente y refleja la progresiva irrelevancia de la Unión Europea frente a las grandes decisiones geopolíticas, ahora en manos de Washington
Macron, que se erige como anfitrión de la cumbre en un momento de debilidad política interna, busca con este encuentro reivindicar su liderazgo en la esfera internacional. Sin embargo, la falta de una estrategia común y la fractura interna de los socios europeos ponen en duda la efectividad de la reunión. Por su parte, el canciller alemán Olaf Scholz, representante de una socialdemocracia alemana en decadencia, acude al encuentro con la certeza de que su mandato se encuentra en sus últimos días, salvo un giro inesperado en la política germana. Por no hablar, de que la verdadera intermediaria de Trump con el viejo continente no está en Bruselas, ni en París, ni Berlín -ni por supuesto en Madrid-. A quien le descuelga el teléfono el nuevo inquilino de la Casa Blanca es, precisamente, a Georgi Meloni, la presidenta italiana.
Europa, segundona
La reunión de París se celebra en un contexto en el que Europa parece haber quedado relegada a un papel secundario en la resolución del conflicto ucraniano. Con Trump insinuando que la OTAN podría no defender a los países europeos en caso de agresión rusa y con Moscú marcando los tiempos de la guerra, los líderes europeos buscan una estrategia que evite su irrelevancia en el escenario internacional. Pero sin una postura unificada y con un continente dividido entre diferentes estrategias de seguridad y defensa, la reunión de París corre el riesgo de ser un nuevo gesto simbólico más que una acción concreta con impacto real.