Pedro Sánchez piensa ahora en Pilar Bernabé para revitalizar su Gobierno
La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana espera cobrarse pronto la cabeza de Carlos Mazón

Pilar Bernabé y Pedro Sánchez en su última visita a Valencia
Anoten este nombre: Pilar Bernabé García, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana y Secretaria de Igualdad en la Ejecutiva de Sánchez: “socialista, feminista, fallera y granota”, como se define ella misma. Después de que Nadia Calviño dejara el Ejecutivo español, ningún ministro ha llenado el hueco de la superministra de Economía en el corazón político del presidente del Gobierno.
Calviño cubría todos los frentes con éxito, desde el económico al internacional (su antigua casa, la Comisión Europea, principalmente...), y ni siquiera la todopoderosa ministra Montero ha logrado hacer olvidar a Sánchez la “etapa Calviño”, y menos en estos momentos en que la financiación autonómica se ha enredado y la negociación de los PGE para 2025 discurre sin avances significativos desde hace semanas.
Sánchez ha encontrado un recambio para revitalizar su Gobierno, Pilar Bernabé García, que, si la investigación judicial sobre la dana sigue el rumbo marcado hasta ahora por la jueza instructora, podrá reivindicarse como la que más ha hecho para desgastar a Carlos Mazón por su gestión en la tragedia de la dana.
Bernabé ha desempeñado a lo largo de su vida numerosas responsabilidades institucionales, en las tres Administraciones, destacando su labor de oposición a la alcaldesa de Valencia y al presidente valenciano, ambos del PP, incluso antes de la tragedia de la dana.
La continuidad de Mazón a día de hoy pende de un hilo, de lo que decida el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que hasta la fecha ha dado la cara por él, mientras los “barones” siguen poniéndose de perfil y muchos empresarios, que fueron el principal baluarte del jefe de la Generalidad valenciana, le hacen el vacío.
Si Bernabé lograra cobrarse la “pieza” de Mazón, su prestigio se dispararía en el PSOE, y Sánchez tendría más fácil incorporarla al Gobierno en un ministerio “de campanillas”, como el de Hacienda, sustituyendo a María Jesús Montero.
Montero, volcada en Andalucía
A estas alturas se da por descontado en círculos socialistas que la vicepresidenta Montero acabará volcándose en Andalucía y en Ferraz, con el horizonte del ciclo electoral autonómico, que se iniciará precisamente en Andalucía el próximo año 2026.
Desde el “minuto uno”, la vicepresidenta ejerce su liderazgo andaluz con fuerza, con su reconocida capacidad de trabajo, y cosiendo desde el primer día un PSOE fragmentado con tantas familias como provincias tiene la región. El “sanchismo”, que nunca ha logrado la hegemonía política en la Comunidad andaluza, ha tenido que resignarse a ser “uno más”, aceptando la incorporación de parte del “susanismo” al equipo de Montero para evitar la resurrección política de Susana Díaz.
Juanma Moreno, demasiado fuerte
En el PSOE-A son conscientes de la distancia que separa al socialismo andaluz de ocupar la presidencia de la Junta, ven “demasiado fuerte” a Moreno Bonilla; y lo primero que está haciendo Montero para reducir la distancia electoral que separa al PSOE-A del PP es acentuar una imagen de “unidad” en torno a su liderazgo.
La secretaria general de los socialistas andaluces y vicepresidenta de Sánchez ha aprobado con nota el primer examen, incorporando a su antecesor, Juan Espadas, a su equipo de dirección, con la eventualidad de que Sánchez pudiera incorporarle los próximos meses a una cartera del actual Gabinete.
Entre tanto, el Presidente del Gobierno vive pendiente de las turbulencias con las que día sí, día también, le sobresalta JUNTS; y en menor medida del guion judicial que sigue su curso con las imputaciones y las instrucciones abiertas a sus familiares.
Pero el nuevo escenario geopolítico sobrevenido va a permitir a Pedro Sánchez envolverse de nuevo en la “gestión de Estado”, una estrategia que ya utilizó con éxito para sobrevivir a la pandemia del coronavirus, al inicio de la guerra de Ucrania, o –hace escasos meses- a la tragedia de la dana.
Ahora, Sánchez aparecerá profusamente en los medios junto a los principales líderes europeos; en clave bélica, con cercanía a las Fuerzas Armadas, ondeando a su espalda las banderas de España y de la UE. El escenario internacional, ya se sabe, ha sido de siempre el recurso de los políticos que no cuentan con el apoyo electoral mayoritario de sus conciudadanos.