'CASO KOLDO'
No solo fue Jéssica: la pregunta de Ábalos a Koldo que apunta a otro enchufe de una de sus "exparejas"
Así lo expone la UCO en otro informe enviado al Tribunal Supremo en el que apunta que el exministro pudo influir para que otra ex pareja suya, identificada por las siglas CMM, fuera contratada por Logirail, compañía dependiente del Ministerio de Transportes.
(Foto de ARCHIVO) El exministro José Luis Ábalos.
"¿A la de Gijón no la pueden contratar en Renfe, Adif o alguna de sus subcontratas?", preguntó José Luis Ábalos a Koldo García el 8 de octubre de 2019. "Lo arreglo", fue la respuesta del asesor del por entonces ministro de Transportes. Una conversación que no deja mucho lugar a dudas y que la UCO recoge en su último informe enviado en las últimas horas al Tribunal Supremo.
Más novedades que, a falta de confirmarse todo a nivel judicial, no dejan en muy buen lugar al que fuera también secretario general del PSOE y durante una larga época mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno. Y es que los investigadores añaden una nueva pieza al ya complejo puzle del 'caso Koldo'.
Esta vez la Guardia Civil apunta directamente a José Luis Ábalos por, presuntamente, haber utilizado su influencia como ministro para que una expareja suya, identificada con las siglas CMM, consiguiera un puesto en Logirail, una empresa pública vinculada al Ministerio de Transportes.
Según la UCO, los mensajes interceptados entre Ábalos y su entonces mano derecha, Koldo García, muestran una intervención directa del exministro para facilitar esa contratación, siendo el mensaje más revelador el anteriormente mencionado del 8 de octubre de 2019.
Este intercambio no deja lugar a dudas para los investigadores: CMM, que "formaba parte del círculo personal" del ministro en ese momento, habría accedido al puesto gracias a su relación con él. Además, la UCO sostiene que Koldo actuó como "transmisor" para no solo facilitar la contratación, sino también garantizar que el contrato no fuera rescindido.
Este nuevo episodio recuerda al ya polémico caso de Jéssica Rodríguez, también expareja de Ábalos, que fue contratada en dos empresas públicas durante su mandato y cuya relación profesional con el ministerio se vio salpicada por sospechas de trato de favor. Puestos a los que, tal y como confirmó ella misma, no acudía pero sí cobraba.
Con CMM, el patrón parece repetirse: cercanía personal con el ministro, colocación en una empresa pública y una cadena de mensajes que revelan cómo se movían los hilos desde el despacho de su ministerio.