Ribera a la UE: España no sufrirá apagón por fallos técnicos o exceso de renovables
Transición garantizó a Bruselas que era más probable un colapso eléctrico por sabotaje interno o un volcán que por errores de gestión de la red

Teresa Ribera, en una imagen de archivo
Ribera -el barranco del Poyo y la presa de Forata son míos pero si matan es culpa de Mazón-, negó durante su mandato ante la UE que España pudiera sufrir un apagón por fallos técnicos en cadena o un grave error de mercado (exceso de energía renovable). Justo el retrato robot de lo sucedido el black monday. Veánse sus fallidas profecías.
“Fallos técnicos. España no ha incluido estos escenarios por la muy baja probabilidad del evento y/o porque estos eventos no han alcanzado suficiente magnitud”. Esto incluía lo siguiente:
“Pérdida de los sistemas de telecomunicaciones en el funcionamiento en los sistemas del sector eléctrico o de cálculo de seguridad de operación de las predicciones de generación renovable”.
Múltiples fallos simultáneos. Por ejemplo:
“Fallos en subestaciones o líneas de transporte/distribución que provocan cortes de suministro de gran volumen a consumidores.
Fallos simultáneos o muy próximos en el tiempo en múltiples equipos que superan los umbrales de seguridad y para los cuales el sistema no está preparado.
Fallos múltiples en activos de red que provocan la separación de una parte del sistema con insuficiente capacidad de generación”.

Error inusualmente grande con renovables que Ribera descartó.
Fallo en serie de equipos. “Algunos de los elementos de las redes de transporte o distribución comienzan a mostrar compartimentos anómalos que incrementan el riesgo de fallo o que llevan a dichos fallos”.
Ribera descartó como peligro real todos los escenarios de fallos técnicos, aunque evocan lo sucedido durante el apagón.
“Las salvaguardas del sistema actual detienen los fallos en su origen antes de que tengan la oportunidad de propagarse. Aunque se produzcan múltiples fallos, el impacto sigue siendo insignificante, debido a la fiabilidad de la red”, garantizó a la UE. Ya se vio el impacto insignificante.
También excluyó algo que recuerda al gran apagón: “Error inusualmente grande en la predicción de participación de renovables. El desencadenante es una diferencia considerable entre la generación real y la prevista por unidades renovables, debido a errores inusualmente grandes en la predicción, errores en los datos de pronóstico en sí o debido a cambios rápidos e imprevistos con el tiempo”.

Y si hay un gran error con renovables, no pasa nada, según Ribera.
“España no ha considerado este escenario porque:
a) Si el error conduce a una generación excesiva, el TSO [Redeia] tiene herramientas suficientes para hacerle frente.
b) Si el error provoca generación insuficiente, podrá entrar en funcionamiento capacidad no utilizada u ociosa para cubrir la diferencia. Además, existen otras alternativas como el deslastre de carga”.
Todo esto fue descartado como germen de colapso eléctrico ante la UE mientras la estatal Redeia alertaba lo contrario. Veía riesgos de incidente global eléctrico por esos factores.
“Insuficiente información para la operación en tiempo real del sistema debido al aumento de instalaciones de generación renovable inferior a 1 MW (umbral actual de observación por el Operador del Sistema)”.
“Desconexiones de generación por elevada penetración de renovables sin capacidades técnicas necesarias para el adecuado comportamiento ante perturbaciones”.
“Pérdida de generación firme asociada al cierre de centrales de generación convencional”.

Ribera descartó como causa de colapso todo fallo técnico.
No sabemos aún qué provocó el apagón. Pero sí lo que no lo desencadenó. No fue ninguno de los riesgos previstos por Ribera para un colapso eléctrico: “Pandemia, tormenta extrema, ciberataque, ataque físico a infraestructuras críticas, fallo técnico local - incendio o explosión en un activo crítico, sabotaje por personal crítico, incendio forestal o erupción volcánica”.
Sánchez sufrió el mayor apagón político de su mandato después de la pandemia. Y repitió los mismos trucos escénicos. Él no tiene culpa alguna. Y el sistema eléctrico es robusto, como el sanitario.
Tiró de bulos. Evocó un ciberataque. En pleno rearme antiruso fue interpretado por millones de españoles como un ataque extranjero. Lo reiteró después de que Redeia negara el bulo.
En un país serio, un presidente dimitiría por un bulo que pudo alimentar odios contra Rusia, Marruecos, Israel…según el español enfurecido.
Lo propaga un presidente que cuestiona a periodistas y opositores por abanderar falsedades. Es muy grave insinuar sin pruebas desde Moncloa que España ha entrado en guerra contra un enemigo invisible.
1.600 millones de pérdidas, una decena de muertos, miles de viajeros secuestrados largas horas en sus trenes, un país angustiado, a oscuras y sin información... ¿Hay que comprar agua o un búnker? Si fue un ciberataque y su CNI aún no lo sabe…también es de dimisión.
Pero Sánchez no se quedó contento con su mentira. Añadió otra. Sugirió que el problema eléctrico estaba originado por un “operador privado”.
Suya es la red eléctrica y su control. Por codicioso que sea un empresario privado …el guardián eléctrico es estatal. Se llama Redeia. Begoña Gómez la conoce bien. Su presidenta ha sido su telonera.
Ministros y tertulianos aplauden que volvió la luz en tiempo récord (falso en miles de hogares), que subieron las ventas tras el colapso... Todo un éxito el apagón. Habría que repetirlo. Ribera ya dijo a la UE que avisaría con antelación.