Dos papas “iberoamericanos” seguidos
León XIV y su posible visita a España: ¿Le interesa a Pedro Sánchez invitar al nuevo Papa a nuestro país?
Las raíces hispanas y su estrecha relación con el mundo hispanohablante, además de su influencia en la Orden de los Agustinos, importante en España, hacen pensar que Robert Prevost podría visitarnos. Sin embargo, Francisco también tenía estrecha relación y no lo hizo.
El nuevo papa León XIV y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Para un Servicio Exterior de un país como España no hay nada comparable a organizar una visita papal o recibir al Presidente de los EEUU. La segunda opción, mientras el inquilino de la Casa Blanca sea Donald Trump será imposible, pero la opción de que León XIV visite España en los próximos años es un escenario realista.
El ministerio de Exteriores siempre tiene medio abierta la carpeta “Papa”, por si acaso… y, obviamente, el ministro Albares hará todo lo que esté en su mano para liderar la organización de una visita que le “coronaría” como titular del Departamento. Pero la pregunta es: ¿le interesa a Pedro Sánchez invitar al nuevo Papa a visitar España?.
El equipo de Moncloa y sus expertos en “relato” no ven claras las ventajas de mostrar una cercanía excesiva con el inquilino del Palacio Apostólico. Además de que no es una opción prioritaria para la parte socialista del Gobierno de coalición, Moncloa ha decidido tomarse un tiempo y examinar con cautela los primeros pasos de León XIV, tanto en su relación con Donald Trump o las matanzas de Gaza, como en los cambios que aliente el Vaticano en la jerarquía católica española.
Vista desde el Gobierno, la situación de las relaciones con la Iglesia, desde la derrota del “rouquismo” y la llegada de personalidades como Osoro, Omella o Cobo, es satisfactoria. La elección de León XIV, además, aleja a la Iglesia española de las confluencias del pasado con el PP; y tampoco temen en Moncloa que la actual jerarquía vaya a sumarse a las voces más radicales de la derecha española, como Santiago Abascal o Isabel Díaz Ayuso.
Es evidente que la secuencia de dos papas “iberoamericanos” en Roma, en tan corto lapsus temporal, supone una oportunidad de oro para la diplomacia española. Hay que descartar, por pura estadística, que un tercer pontífice procedente de un país de habla hispana alcance el Estado Vaticano en el horizonte de los próximos 10 o 20 años. Doy por cierto que en el ministerio de Asuntos Exteriores, después del “fiasco” de Francisco I, tienen en el punto de mira que antes de que acabe la Legislatura “father Bob” venga a Madrid en visita oficial.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el Papa Francisco en el Vaticano, en octubre de 2024.
A pesar del cortejo, en plan fan, de la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, el papa argentino nunca tuvo en su radar viajar a España en visita oficial. Había unas cuantas razones de peso para que el Santo Padre desechara en todo momento visitar España: las tensiones separatistas, la polarización de la jerarquía eclesiástica española, la crispación política entre las dos principales fuerzas parlamentarias...
Pero lo cierto es que si a Francisco I no le resultaba rentable en términos diplomáticos acercarse a España, a Pedro Sánchez tampoco le entusiasmaba que Bergoglio se paseara en olor de multitudes por nuestro país. ¿Qué habría cambiado del papado protagonizado por Francisco a la etapa que inaugura León XIV para que Sánchez se decidiera a cursar una invitación al nuevo Pontífice para que visite España en los próximos meses?
Políticamente, el nuevo inquilino del Vaticano carece de “contraindicaciones” ideológicas que hicieran perjudicial para Sánchez acercarse a León XIV: hablamos de una personalidad continuista con el papado anterior, aunque su probada discreción le aleja del ruido mediático que acompañó a Francisco I en sus años en Roma.
León XIV ayudaría a reconstruir las relaciones del Gobierno con Iberoamérica
Una visita de Su Santidad a España serviría a Sánchez para mostrar un acercamiento al “mundo Iberoamericano” y todo lo que significa la pastoral de León XIV en Perú. La “americanidad” de Robert Francis Prevost Martínez le serviría a Sánchez para un reencuentro de España con los países iberoamericanos, que no han sido una prioridad política para el Presidente del Gobierno hasta la fecha.
El Ejecutivo ya está volcado en la organización de la XXX Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en Madrid el año próximo, un encuentro que no está exento de riesgos; y – de hecho- la diplomacia española no descarta que sea un histórico fracaso. Sánchez se prodiga en el escenario europeo, viaja a China y fortalece los vínculos de España con Marruecos...mientras da patadas por debajo de la mesa a los Estados Unidos de Trump. ¿Y... las relaciones con Iberoamérica?.
En la “etapa Sánchez” Iberoamérica como proyecto geoestratégico para España ni está ni se le espera. Las escasas visitas del presidente del Gobierno a los países de habla hispana se han enfocado a reforzar a mandatarios alineados con políticas progresistas que Sánchez considera homologables a la socialdemocracia; siendo Chile un ejemplo paradigmático; y –por supuesto- el Brasil de Lula da Silva.
(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
El indigenismo de Sheinbaum y el populismo ultra de Milei no invitan a la reconciliación del Gobierno socialista español con Iberoamérica, y tampoco la pertinaz dictadura en países como Cuba o Venezuela. Analizada la práctica política de Sánchez, el espacio iberoamericano es un erial, con importantes daños colaterales para los intereses económicos españoles en los países centrales de Iberoamérica.
Es irrefutable, afirman exdiplomáticos que ejercieron su misión en Iberoamérica, que León XIV podría jugar un rol importante en la recuperación del pulso diplomático entre España y los países centrales de Iberoamérica; pero también sería importante que el Papa presionara para el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, pendiente de firmarse en los próximos meses.