El rey emérito planta a Revilla en la conciliación y la vía judicial se abre paso sin acuerdo
El acto de conciliación entre Juan Carlos I y Miguel Ángel Revilla ha terminado sin avenencia en un juzgado madrileño. El monarca, que no acudió, reclama 50.000 euros al expresidente cántabro por supuestas injurias en televisión. Revilla, fiel a su estilo, defiende su verdad: “No he mentido”.

Revilla a la entrada al juzgado.
La mañana de este viernes 16 de mayo de 2025, el Juzgado de Primera Instancia de Madrid ha sido escenario de un nuevo capítulo en la tensa relación entre el rey emérito Juan Carlos I y Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria. El acto de conciliación, que buscaba evitar un juicio por las supuestas declaraciones injuriosas de Revilla en programas de televisión, ha concluido sin acuerdo alguno tras apenas 15 minutos, entre las 10:05 y las 10:20 horas. La ausencia del monarca, representado por la abogada Guadalupe Sánchez, ha marcado el encuentro y ha avivado las críticas de Revilla, quien sí acudió acompañado de su abogado, el catalán José María Fuster-Fabra.
La demanda de Juan Carlos I, que reclama 50.000 euros, se basa en manifestaciones de Revilla que, según el entorno del rey emérito, dañaron su honor. Sin embargo, el cántabro no ha dado un paso atrás. A la salida del juzgado, su letrado ha sido claro: “Le piden a Revilla que diga que ha mentido, pero él no ha mentido”. Fuster-Fabra ha defendido que las palabras de su cliente se ajustan a la verdad y ha lamentado la falta de voluntad de la otra parte para llegar a un entendimiento. Por su parte, Guadalupe Sánchez, visiblemente hermética, ha evitado hacer declaraciones a los medios, dejando en el aire las próximas maniobras legales del rey emérito.
Revilla, conocido por su franqueza y su cercanía, no ha ocultado su decepción ante la incomparecencia de Juan Carlos I, al que en el pasado consideró un amigo. “Esperaba un gesto, una conversación de frente, no solo abogados”, ha deslizado a los periodistas, en un tono que mezclaba resignación y desafío. Este desencuentro no hace más que tensar una relación que, según fuentes cercanas, se rompió tras las polémicas en torno a las finanzas del monarca. Las redes sociales, especialmente X, han recogido el malestar de muchos ciudadanos que ven en la ausencia del rey una falta de compromiso para resolver el conflicto de manera directa.
Con el fracaso de la conciliación, el camino hacia un juicio parece inevitable. Este nuevo frente judicial añade más ruido a la figura de Juan Carlos I, cuya imagen pública sigue marcada por controversias. Para Revilla, el episodio es una oportunidad para reafirmar su postura: “Siempre digo lo que pienso, y no me arrepiento de ser claro”. Mientras tanto, en las calles y en las tertulias, el debate está servido: ¿es este un choque de egos o una defensa legítima del honor? Lo que está claro es que la batalla legal entre el rey emérito y el político cántabro está lejos de terminar.
Chismógrafo
Palo doble del Emérito: nuevo pulso al Rey Felipe y otro revés judicial a Revilla
David Lozano