El Gobierno sigue alimentando el bulo de la “bomba lapa” contra Sánchez: falsedad tras falsedad
Este sábado 31 de mayo de 2025 será recordado como uno de esos días en los que la política y el periodismo español se adentraron en los terrenos más turbios de la desinformación. Sólo La Sexta ha rectificado.

Pedro Sánchez, junto a varios mandos de la Guardia Civil
Este sábado 31 de mayo se cumplen siete años de la moción de censura contra Mariano Rajoy que llevó a Pedro Sánchez hasta Moncloa. Un líder socialista que, aupado por José Luis Ábalos, quería regenerar la política y acabar con la corrupción. Nada más lejos de la realidad. El mismo que se cogió cinco días de asuntos propios para reflexionar en su estrategia y pulir el relato: contra la ultraderecha, contra el fango y contra los bulos. Los mismos que ahora difunden desde el ala oeste del Palacio de la Moncloa.
Esta jornada supone un antes y un después. La opinión pública, con determinada clase política a la cabeza se adentró en los terrenos más turbios de la desinformación. El Ejecutivo, a través de las declaraciones de tres de sus más visibles portavoces -María Jesús Montero, Pilar Alegría y Óscar López- ha insistido en una acusación de extrema gravedad: que un agente de la Guardia Civil llegó a hablar de un atentado contra la vida del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mediante una “bomba lapa”.
El origen de esta afirmación remite a una información publicada por el medio digital El Plural, en la que se ofrecía una interpretación sesgada y fragmentaria de unos mensajes de WhatsApp privados. Sin embargo, gracias a la labor contrastada de otros medios como The Objective, se ha podido conocer el contenido íntegro de esas conversaciones, desmintiendo la interpretación conspirativa inicial.
Un relato manipulado
En los mensajes originales, cuyo contexto ha sido verificado, no se hace alusión alguna a la preparación de un atentado real. Las expresiones compartidas por el guardia civil en cuestión, hablaban de su propia integridad. Lo que pasa es que se eliminaron tres mensajes antes de publicar para así cambiar el sentido de la historia.
"Un ex agente de la UCO pagado y contratado por la señora Ayuso", ha remarcado este sábado la portavoz gubernamental Pilar Alegría, "amenazaba incluso con poner bombas lapa bajo el coche del presidente del Gobierno". "No puede ser que un cargo público que cobra 60.000 euros de la Comunidad de Madrid esté fantaseando con asesinar al presidente del Gobierno", ha sentenciado el ministro y secretario general de los socialistas madrileños, Óscar López. La vicepresidenta primera del Gobierno no ha tardado en entrar al trapo. Lo tenía preparado. María Jesús Montero se ha subido al carro, como no podía ser de otra manera: "Una persona perteneciente a la Guardia Civil (...) está hablando de cuestiones que tienen que ver con la propia integridad física del presidente del Gobierno". Tal para cual, la directriz es cristalina. Hay que darle forma al argumentario.
El Gobierno ha optado por alimentar un relato completamente desmentido. Montero, Alegría y López han comparecido ante los medios manteniendo la acusación, sin aportar pruebas nuevas, y obviando los hechos ya conocidos: todo era un bulo que han propagado los altavoces de Moncloa y Ferraz, gracias también a medios y periodistas afines.
Porque el equipo de opinión sincronizada, ay, no ha fallado a su puntual cita en defensa de los intereses de sus pagadores. Cintora, Intxaurrondo, Escolar... Y sólo La Sexta ha sido capaz de rectificar la información, a la hora de redactar esta noticia. ¿Cuándo saldrán a pedir perdón los ministros de Pedro Sánchez? ¿Y el resto de periodistas y medios? ¿Este grave atropello tampoco tendrá consecuencias?