El PP tacha la amnistía de “corrupción política” y desafía el aval del Tribunal Constitucional
Borja Sémper insiste en que la ley, aprobada como “pago por siete votos”, es una “inmoralidad profunda” que no se legitima por una sentencia del TC, mientras el partido mantiene su rechazo frontal a la norma.

Archivo - El portavoz del PP, Borja Sémper.
El Partido Popular, a través de su portavoz nacional, Borja Sémper, ha redoblado su ofensiva contra la Ley de Amnistía, calificándola de “corrupción política” tras la filtración del borrador de sentencia del Tribunal Constitucional que la avala. En una rueda de prensa, Sémper subrayó que, con o sin el respaldo del TC, la norma representa una “utilización fraudulenta” del sistema político, diseñada como un trueque para garantizar el apoyo de los siete votos de Junts en la investidura de Pedro Sánchez. La postura del PP, firme en su rechazo, pone en el punto de mira la legitimidad moral de una ley que, según ellos, sacrifica el Estado de Derecho por intereses partidistas.
Sémper, respetuoso con el futuro pronunciamiento del TC, dejó claro que el debate no se agota en lo jurídico, sino que radica en la “inmoralidad profunda” de una amnistía que, a su juicio, no se justifica ni por el aval constitucional. El borrador, redactado por la magistrada Macarena Montalbán, defiende que el legislador puede actuar siempre que no vulnere la Constitución, rechazando que la amnistía sea un indulto general o que deba analizarse como un “pago político”. Sin embargo, el PP insiste en que la norma es un cheque en blanco al independentismo, especialmente al líder de Junts, Carles Puigdemont, cuyo delito de malversación no ha sido abordado en el texto, dejando en el aire su posible regreso a España.
Sémper evitó aclarar si el PP acudirá al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, manteniendo el foco en la crítica política.
La posición del PP refleja una estrategia clara: denunciar la amnistía como un pacto de conveniencia que debilita la cohesión nacional y premia a quienes desafiaron la legalidad. Mientras el TC ultima su fallo, que aún podría modificarse, los populares no ceden en su narrativa de que el Gobierno de Sánchez ha cruzado una línea roja al negociar con el separatismo.
La indignación del PP ante una norma que, lejos de buscar la reconciliación, parece diseñada para perpetuar al PSOE en el poder a cualquier precio. La amnistía, avalada o no por el TC, sigue siendo para muchos un símbolo de la degradación política, donde los intereses de Moncloa prevalecen sobre la igualdad y la justicia.