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Sánchez pierde la batalla y las elecciones asoman: así hemos vivido una jornada frenética

GUERRA SUCIA DEL PSOE

Sánchez maniobra para reabrir la crisis del 5% de gasto en Defensa y así tapar el escándalo Leire Díez

Moncloa busca charcos para salir de lodazal en el que lleva días metido. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, se lo deja claro a los países miembros: "Voy a proponer un plan que incluya un 3,5% para gastos puros de Defensa y un 1,5 % en inversiones relacionadas”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa.Diego Radames

Abel Martín
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La máquina de crear relatos anda gripada en el ala oeste del Palacio de la Moncloa. El Ejecutivo lleva días sudando tinta, porque trata de colocar en el debate público esos temas de los que quiere que se hable en las tertulias, aunque sin éxito. El problema es que el géiser que se ha abierto entre el número 68 y 70 de la madrileña calle Ferraz no deja de expulsar bazofia. 

A pesar que desde Presidencia del Gobierno se han puesto machacones con el argumentario de que es el PP el partido de la "mafia", el mensaje no cala. Como tampoco lo hace ese afán de desligarse del escándalo de Leire Díez, toda vez que ella ha pedido la baja voluntaria -por llamarlo de alguna manera- del PSOE. Insistir en que Víctor de Aldama está actuando en nombre del Partido Popular es lo primero que defienden fuentes gubernamentales. Una afirmación que no se creen ni entre los afiliados socialistas. 

Así que con este escenario, no es de extrañar que Pedro Sánchez esté deseando cambiarle el pie a los debates. Mientras tanto, ya vamos camino de los 38 días sin que el jefe del Ejecutivo responda a preguntas de periodistas y continúa sin dar ni una sola explicación de la guerra sucia del PSOE. La misma que habría maniobrado contra políticos, jueces, fiscales, empresarios y periodistas. Por tanto, en el entorno de trabajo más cercano del líder socialista esperan que la conferencia de presidentes genere mucho ruido. Y, -si de paso- de puertas hacia fuera se crea alguna que otra crisis, bienvenida sea. De ahí que la situación generada por el gasto en Defensa se vea como una oportunidad, una especie de tabla de salvación en mitad del océano de las cloacas. 

Buscando charcos para salir del fango

Ahora mismo, el Gobierno intenta ganar altura internacional mientras se hunde en el fango nacional. Moncloa busca charcos para salir de lodazal en el que lleva días metido. No es de extrañar, entonces, que ahora Sánchez reactive el pulso con la OTAN por el gasto militar justo cuando arrecian las revelaciones sobre la trama de presiones, filtraciones y espionaje policial que salpican a altos cargos del PSOE. Y lo hace con una vieja fórmula: tensión exterior, cortina de humo interior.

Es parte del manual. Cuando la presión interna se convierte en asfixia política, Pedro Sánchez suele mirar hacia Bruselas o hacia Washington. Esta vez, el escenario elegido es la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El presidente ha activado su enésimo pulso para convertir en maniobra política lo que hasta ahora era un simple desacuerdo presupuestario. España se planta frente al 5% de gasto militar que ya dan por hecho en la Casa Blanca y la mayoría de aliados, y en ese aislamiento encuentra Sánchez una oportunidad: desviar el foco de los escándalos que cercan a su Gobierno.

En este contexto, reabrir el frente con la OTAN parece más una maniobra de distracción que una decisión de política exterior. Margarita Robles, como ministra de Defensa y escudera leal, se ha parapetado en ese porcentaje del gasto que ya generó controversia hace semanas, afirmando que “vamos a cumplir el 2% este año y con eso asumimos nuestros compromisos”.

Yolanda Díaz hace malabares 

A la presión internacional se suma la fractura interna del Gobierno. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y líder de Sumar, no oculta su rechazo frontal a cualquier incremento en gasto militar. “Hay que tener seriedad con la política de defensa. No se arregla subiendo presupuestos”, asegura.

Pero no solo es Sumar. La mayoría de socios parlamentarios del PSOE –ERC, Bildu, Podemos, BNG o Compromís– ya han comunicado que no respaldarán nuevas partidas armamentísticas. El líder socialista se enfrenta así a una pinza política y geopolítica: no quiere más Defensa, pero tampoco puede desmarcarse del paraguas atlántico del que tanto presume.

Estados Unidos no afloja y lo da por hecho

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, ya lo avanzó hace semanas. Otra cosa es que algunos no quisieran escucharle. Su fórmula 3,5+1,5 no es un eslogan: es la hoja de ruta futura. “Voy a proponer un plan que incluya un 3,5% para gastos puros de defensa y un 1,5 % en inversiones relacionadas”, expone el propio Rutte."

Por si esto no fuera suficiente, el mensaje es cristalino. "Quien no quiera subir al tren del 5% tendrá que explicarse ante los aliados”, avisan fuentes diplomáticas en Bruselas.

No obstante, desde Washington continúan avanzando lo que va a suceder. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha asegurado este jueves que el consenso está "muy cerca" en el seno de la OTAN para dedicar el 5% del PIB al presupuesto en Defensa, apuntando que el acuerdo se cerrará en la próxima cumbre de líderes en La Haya del 24 y 25 de junio. "Creemos que están muy cerca, casi cerca del consenso, sobre un compromiso del 5% para la OTAN en La Haya a finales de este mes", ha afirmado el jefe del Pentágono en declaraciones en la sede de la OTAN en Bruselas tras la reunión de titulares de Defensa aliados que ha acordado los nuevos objetivos de capacidades militares.

Con este panorama, Pedro Sánchez piensa dar la batalla. Por necesidad y por estrategia. Cualquier crisis vale ahora para intentar tapar a la anterior.

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