sindicatos protestan

Semana negra de agresiones en las prisiones de Fernando Grande-Marlaska

En los últimos dos años más de 1000 funcionarios han resultado agredidos en los centros dependientes de la Secretaría general de Instituciones Penitenciaras. 

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.Fernando Sánchez / Europa Press

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Esta semana, se han producido agresiones graves en al menos cuatro centros penitenciarios: Alicante II (Villena), Sevilla I, Asturias y Madrid VII (Estremera), con un balance de, al menos, ocho funcionarios con lesiones de diversa consideración, siendo necesaria atención médica y la activación de protocolos de accidente biológico.

ACAIP-UGT, sindicato mayoritario en Instituciones Penitenciarias, denuncia la creciente ola de agresiones que están sufriendo los trabajadores penitenciarios en diferentes centros del país, "en contraste con la campaña de desprestigio mediático que, desde algunos sectores, busca estigmatizar a estos profesionales acusándolos de corrupción de forma generalizada y sin matices, con la complicidad y el silencio institucional de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias".

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"Estos hechos no son aislados. Son reflejo de una realidad estructural que afecta al sistema penitenciario español: masificación, falta de personal (especialmente sanitario), deterioro estructural, ausencia de respaldo institucional y aumento de la violencia interna. Desde ACAIP-UGT venimos advirtiendo desde hace años que esta situación no solo pone en riesgo a los trabajadores, sino que compromete seriamente la seguridad de los centros y la propia función rehabilitadora del sistema", denuncian desde el sistema.

Una violencia creciente y normalizada

Los últimos incidentes: en Villena, con una ocupación del 150 %, cuatro funcionarios fueron brutalmente agredidos por un joven interno extremadamente violento, que está a punto de recuperar la libertad; en Estremera, un interno propina un cabezazo al jefe de servicios provocándole una fuerte hemorragia nasal; en Sevilla I, una trabajadora sanitaria recibió un puñetazo de un interno reincidente, el mismo que semanas antes había golpeado a otra funcionaria y en Asturias, dos funcionarios resultaron lesionados tras una pelea multitudinaria, sin que mediara provocación, y ambos permanecen de baja.

Este patrón de violencia se repite con demasiada frecuencia. En los últimos dos años más de 1000 funcionarios han resultado agredidos en los centros dependientes de la Secretaría general de Instituciones Penitenciaras. Cifras muy elevadas a pesar del deleznable esfuerzo de la administración en maquillar las estadísticas de conflictividad. En la última década, las agresiones a personal han aumentado un 53,49 %, según datos del Portal de Transparencia.

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Causas profundas: falta de personal y deterioro estructural

Desde ACAIP-UGT apuntan a causas estructurales: Déficit de personal médico ya que más del 72 % de las plazas de facultativos están vacantes en los centros dependientes de Instituciones Penitenciarias; Sobreocupación y clasificación “buenista” de internos que agravan la tensión en módulos sin capacidad real, auspiciada por las instrucciones de la Dirección General de Ejecución Penal y Reinserción Social, al frente de la cual se encuentra Miguel Ángel Vicente Cuenca; Formación insuficiente y protocolos de agresión ineficaces o directamente boicoteados por algunas direcciones, que presionan para evitar su activación y maquillar las estadísticas, y, por último, desgaste estructural de los centros y carencias materiales que impiden un trabajo seguro.