Ana Redondo llama “indeseables” a Ábalos y Koldo y la izquierda guarda silencio
La titular de Igualdad, mientras su Ministerio y los partidos de izquierdas guardan silencio, arremete contra el "machismo" de dos de los protagonistas de la trama de corrupción que cerca al Gobierno y al PSOE

La ministra de Igualdad, Ana Redondo
Albricias. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha estallado en redes sociales contra José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, tras filtrarse audios machistas mientras se reparten prostitutas como quien pela mandarinas. En su cuenta en la red social X.com, calificó a ambos de “tipos indeseables” y lamentó que dichos comportamientos evidencien “un machismo estructural”.
Redondo destacó que “las conductas que estamos conociendo me avergüenzan y entristecen” y subrayó su voluntad de mantener una “tolerancia cero” ante las actitudes machistas, especialmente “en el ámbito público”.
Los audios desvelados por la UCO revelan cómo Ábalos y Koldo planeaban fines de semana según criterios machistas: decidiendo qué mujeres, “la Ariatna” o “la colombiana”, podían conocer o cambiar. Un reparto que la ministra definió como profundamente doloroso y un reflejo de una cultura aún enquistada, aunque ha tardado más de 24 horas en escribir un posteo en una red social. El Ministerio no ha sacado ninguna nota pública al respecto, que tal vez sería lo suyo.
Silencio e incomodidad
Aunque los partidos de izquierdas dicen portar la bandera del feminismo, hasta ahora nadie del PSOE, Unidas Podemos o Sumar había replicado con la misma contundencia que Ana Redondo. El silencio frente a estas grabaciones vinculadas a figuras tan relevantes provoca incomodidad entre quienes predican la igualdad.
Ese silencio contrasta con las propias declaraciones de Redondo y abre una brecha en la coherencia política. ¿Dónde están las voces progresistas cuando los suyos quedan retratados? Las redes ya exigen explicaciones, mientras muchos partidos mantienen una prudente neutralidad. Las próximas horas podrían marcar la línea entre el compromiso real con la igualdad y una defensa superficial del feminismo en la política española.