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No habrá "pleno Gazpacho" y Sánchez no podrá mezclar el 'caso Cerdán' con la agenda internacional

Por primera vez se ha optado por dividir la sesión plenaria en la que comparecerá el presidente del Gobierno (9 de julio) en dos debates para no juntar los casos de corrupción con asuntos internacionales. En un principio el Ejecutivo quería tratar todo en una misma sesión pero tanto la oposición como sus socios le exigen que el escándalo en el PSOE tiene que ser monográfico.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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Raúl Puente

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Finalmente Pedro Sánchez no podrá camuflar los escándalos de corrupción de su partido bajo el paraguas de la política internacional. Así lo ha decidido este martes la Junta de Portavoces del Congreso, que ha acordado dividir en dos sesiones diferenciadas la comparecencia del próximo 9 de julio y que el Partido Popular intentó adelantar de manera urgente a la semana pasada. 

Ese día Sánchez, por la mañana, tendrá que enfrentarse a las exigencias de transparencia sobre la salida del ex número tres del PSOE, Santos Cerdán, y otros casos que salpican a su Gobierno; por la tarde, podrá abordar asuntos como el rearme de la OTAN o la Conferencia de la ONU, temas que en un principio (tal y como se puede leer en el documento firmado por Presidencia para dicha comparecencia) quería mezclar.

Una noticia que se puede considerar una victoria tanto para los populares como para los grupos -incluidos los socios habituales de Sánchez- que se opusieron con firmeza a lo que calificaron como un "pleno gazpacho", en alusión al intento del Ejecutivo de unir corrupción y agenda exterior en una única intervención.

Una comparecencia forzada por la presión parlamentaria

La fecha del 9 de julio fue propuesta inicialmente por el propio Ejecutivo como la primera disponible. Sin embargo, la oposición y varios socios parlamentarios de los socialistas mostraron su rechazo tanto por el retraso en la convocatoria como por la intención del Gobierno de mezclar cuestiones tan dispares como la dimisión de Cerdán y el gasto en defensa.

Desde el Partido Popular se había intentado sin éxito forzar un pleno extraordinario para abordar la corrupción, incluso registrando una moción específica para exigir la comparecencia de Sánchez. A pesar del bloqueo inicial, la presión ejercida tanto por el PP como por formaciones como ERC y PNV ha conseguido su objetivo: que el Gobierno dé explicaciones monográficas.

La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, lo dejó claro en redes sociales: "Pedimos celeridad y transparencia, no porrusalda. No es serio que el Gobierno mezcle en una sola comparecencia lo de Cerdán con la OTAN o el Consejo Europeo. Así no".

Tellado: "Sánchez no podrá esconderse esta vez"

El portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, ha celebrado la decisión subrayando que "Sánchez no podrá mezclar la corrupción con otros asuntos como pretendía el PSOE". Tellado ha sido contundente como suele ser habitual: "Tendrá que hablar de la corrupción que afecta a su partido, a su Gobierno y a su entorno personal y familiar".

Aunque ha advertido que el debate será "tremendamente desigual" por el tiempo ilimitado que tendrá el presidente frente a los escasos 10 minutos por grupo, ha exigido a Sánchez que utilice ese margen para dar todas las explicaciones que los españoles reclaman. "Si fuese un presidente honesto consigo mismo, esta comparecencia derivaría en dimisiones y en la convocatoria de elecciones", ha concluido.

El PSOE sigue a la defensiva intentando no salir peor parado

Por su parte, desde el PSOE siguen con su estrategia de intentar desviar la atención hacia las supuestas diferencias entre PSOE y PP en la gestión de la corrupción. Además, aseguran que Sánchez ofrecerá todas las explicaciones necesarias y hará anuncios relevantes.

En un intento de lavar la imagen del partido tras la salida de Cerdán, su portavoz Esther Peña ha presumido de que los socialistas han cambiado la contraseña de sus ordenadores para proteger la información, en contraposición con los supuestos "borrados masivos" del PP en casos anteriores. Todo ello después de que la UCO tomara la semana pasada Ferraz en busca de información incriminatoria de Santos Cerdán.

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