el caso sigue abierto
Diez años sin rastro de Paco Molina, una de las desapariciones recientes más inquietantes
"Todos los días nos seguimos asomando a la ventana, con la esperanza de verlo llegar. Y mi teléfono sigue encendido desde aquel 2 de julio de 2015, esperando esa llamada que nos devuelva la vida", asegura el padre del joven.
Paco Molina.
Hace diez años Paco Molina Sánchez, un joven de 16 años, salió a la calle en Córdoba para verse con unos amigos. En las horas de crepúsculo envió un WhatsApp a sus padres para informarles de que dormiría fuera de casa. Era el 2 de julio de 2015. Fue el último contacto con su hijo. Desde entonces ha pasado una década sin pista certera del destino de Paco Molina. Una de las desapariciones más inquietantes de los últimos tiempos.
Desde entonces los padres de Paco no han dejado de luchar para que el caso de su hijo no caiga en el olvido. La cara visible, es decir el trato con lo medios de comunicación, lo ha gestionado sobre todo el padre del joven, Isidro Molina, en una lucha titánica porque el caso de Paco sigue presente. Para los progenitores la principal hipótesis es que Paco podría haber entrado en contacto con alguna organización tipo secta y, en un principio, marcha del hogar habría estado motivada por este supuesto grupo.
En su momento muchos señalaron supuestas deficiencias en la investigación. Un testigo afirmó haber visto al joven en la estación de Córdoba tomando un autobús con destino a Madrid. Sin embargo, no fueron capaces de conseguir las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación de la ciudad andaluza. Un error o posible negligencia que señaló en su momento el propio Isidro Molina.
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En 2018 el caso fue archivado, pero posteriormente se reabrió por el Juzgado de Instrucción nº 7 de Córdoba por encontrase nuevas vías de investigación. Responsables de la investigación creen que el joven, que hoy tendría 25 años, podría estar en diez destinos distintos. Se barajan Irak, Italia o Reino Unido. Este miércoles 2 de julio se ha celebrado una manifestación en Córdoba en recordatorio de la aciaga fecha de desaparición de Paco Molina. El declaraciones a la cadena SER de Córdoba Isidro Molina se ha mostrado "muy satisfecho" por "el apoyo institucional y el de los ciudadanos y colectivos, tanto privados como públicos, ha sido muy importante". "Las familias con desaparecidos necesitamos sentirnos arropadas", añadió.
"El contacto con los investigadores es continuo, incluso en fines de semana. Si llega alguna pista nueva, se movilizan enseguida. La implicación es tremenda", afirmó sobre la investigación. "Todos los días nos seguimos asomando a la ventana, con la esperanza de verlo llegar. Y mi teléfono sigue encendido desde aquel 2 de julio de 2015, esperando esa llamada que nos devuelva la vida", afirmó un padre que nunca ha dejado de buscar a su hijo.