CONGRESO DEL PP
Feijóo da un paso más en su compromiso de gobernar en solitario y deja a Sánchez sin coartada
El presidente del Gobierno va a tener mucho más difícil identificar al líder del PP y a Abascal tras la ruptura del tablero que ha provocado el gallego este fin de semana
Alberto Núñez Feijóo, en la clausura del Congreso Nacional del PP.
El PP traslada que antes que gobernar en coalición con Vox, irá a una repetición electoral. De esta forma deja a Sánchez sin la tabla a la que se aferra para seguir en el Gobierno y le quita su único argumento electoral. Los de Abascal se verían en el dilema de dar al PSOE una segunda oportunidad.
Alberto Núñez Feijóo no sólo sale del Congreso del Partido Popular con toda la organización unida en torno a su persona, sino también con la determinación de "ir a por todas" para conseguir, esta vez sí, que Sánchez salga del Palacio de la Moncloa. Para ello no ha dudado en echarle todo un órdago y adquirir el compromiso de que solo gobernará en solitario, es decir, que Vox no se sentará en un Consejo de Ministros de Feijóo.
La estrategia de la dirección popular pasa por romper la imagen que pretende instalar Moncloa de que la única manera de que Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno, es gobernando en coalición con Vox. Un discurso que la dirección popular combate con una contundente afirmación: "Santiago Abascal no va a ser vicepresidente con Feijóo". Incluso se miran en el espejo del primer ministro conservador portugués, Luís Montenegro, que gobierna en solitario con el voto de la extrema derecha y allí incluso los socialistas.
Única línea roja con Bildu
Otra cosa, continúan los populares, es que no se va a establecer ningún tipo de cordón sanitario con Vox - "el único cordón sanitario será con Bildu" - y que se podrán alcanzar acuerdos políticos en el Congreso de los Diputados con la formación, entre ellos uno vital para que haya un cambio político en España y que "situará a los de Abascal en un endiablado dilema", advierten desde la dirección popular.
Si los pronósticos que arrojan todos los sondeos se cumplen, Alberto Núñez Feijóo volverá a ganar las elecciones y Santiago Abascal tendrá que decidir si apoya su investidura en el Congreso para ser presidente del Gobierno, pero sin entrar en él, o, por el contrario, niega su apoyo al PP y provoca una repetición electoral que conceda al PSOE una segunda oportunidad: "Los votantes de Vox jamás lo entenderían", sentencian en la calle Génova.
El dilema de Santiago Abascal dependerá además de la aritmética que salga de las próximas elecciones generales. Volviendo a las encuestas, en este momento todas están diciendo que el Partido Popular suma más que toda la izquierda junta con lo que, si se cumplen, solo necesitaría la abstención de Vox. Si se diera el escenario de que no sume más que toda esa izquierda, los populares necesitarían el voto a favor de Vox.
La dirección del PP cree que la imagen que traslada el Gobierno de que Feijóo y Abascal van de la mano, impide que muchos votantes desencantados con Sánchez se inclinen por la papeleta del PP y, además, les aleja de alcanzar cualquier tipo de acuerdo con partidos con los que los han alcanzado tradicionalmente como Junts - la antigua Convergencia - o el PNV.
De hecho, en el Congreso del pasado fin de semana, Feijóo ha dejado la puerta abierta a llegar a acuerdos con estos partidos, siempre con la línea roja del respeto al marcó constitucional e incluso ha cortocircuitado una enmienda del líder catalán, Alejandro Fernández, en la que pedía no llegar a ningún tipo de acuerdo con Junts.
Objetivo de Feijóo: acercarse a los 10 millones de votos
Feijóo se lanza de esta forma a intentar lograr su objetivo de acercarse a los 10 millones de votos, pero sin llamarse a engaño. Ha advertido a su partido que a lo que se enfrentan no es a " un paseo por el campo" y que de lo que se trata esta vez, "no es de ganar, sino de gobernar". Para eso es imprescindible quitarle al PSOE el argumento del miedo a la "coalición ultraderechista" que Sánchez utilizó con éxito en las últimas generales.
La primera prueba de fuego del renovado liderazgo de Feijóo se va a vivir este miércoles en el pleno del Congreso, donde denunciará de manera absolutamente contundente la corrupción que rodea a Sánchez, y que simboliza que su ex número dos Santos Cerdán esté en la cárcel, y su feminismo "de boquilla", que estuvo a punto de llevar otro hombre de la estricta confianza de Sánchez y sobre el que pesa la sombra de acoso sexual, a la dirección del PSOE.
Pedro Sánchez, que fía toda su supervivencia a que los socios no le van a retirar el apoyo porque les viene estupendamente que siga con respiración asistida, y a sacar de nuevo el comodín de que "viene la derecha", va a tener mucho más difícil identificar a Feijóo y a Abascal tras la ruptura del tablero que ha provocado Núñez Feijóo este fin de semana: "O Sánchez o yo".