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El “renacimiento” de Sánchez en septiembre: regalar viviendas a los jóvenes

Los sondeos son inapelables: tras la corrupción política el mayor problema con el que se identifican los españoles -particularmente los jóvenes- es la vivienda. Víctor de Aldama dinamitará la Legislatura para seguir en libertad

Pedro Sánchez busca oxígeno para la legislatura

Pedro Sánchez busca oxígeno para la legislaturaEuropa Press

Ricardo Martín
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En su séptimo año en La Moncloa, Rodriguez Zapatero se vio forzado a convocar elecciones generales. Su sucesor como candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, cosechó una sonora derrota, perdiendo 4 millones de votos y firmando 110 escaños frente a los 186 del Partido Popular.

Sánchez está en 2025 en su séptimo año de gobierno, a tan solo uno de consumar su segunda Legislatura, por lo que 2026 sería un objetivo electoral para darse “con un canto en los dientes”, vista la coyuntura política actual.

En septiembre próximo, Sánchez pretende escenificar su “resurrección”, con medidas sociales ya conocidas y una “bala de plata” dirigida a los votantes más jóvenes consistente en “regalar” miles de viviendas, la mayoría en régimen de alquiler.

Los sondeos son inapelables: tras la corrupción política el mayor problema con el que se identifican los españoles -particularmente los jóvenes- es la vivienda. En la jerarquía de preocupaciones, siguen a la vivienda el empleo (en claro retroceso) y la economía: salarios insuficientes y una cesta de la compra que no termina de acoplarse a la renta de una mayoría de españoles.

De los tres problemas que inciden negativamente en la valoración de la gestión de Sánchez, desde el Gobierno solo se puede abordar con garantía de éxito uno: la vivienda. Y ese es el “bálsamo de fierabrás” con el que Sánchez pretende voltear los negativos augurios de los sondeos.

Aitor Esteban (PNV), ha asociado la debilidad de Sánchez a un frente parlamentario “en negativo” que se está afianzando dentro de la actual mayoría parlamentaria. Podemos y Junts son los aludidos por el dirigente jetzale, que reclama a Sánchez un esfuerzo para enderezar el rumbo de la Legislatura, con una especie de “stop and go”.

Sin duda, la propuesta de Esteban exigiría “parchear” la acción de Gobierno, pero sin abordar el problema de fondo que es, sencillamente, un nuevo reparto de las “cartas” para conformar a los socios díscolos, Podemos y Junts, resulta impensable el reseteo.

Asumiendo que Junts seguirá desestabilizando la Legislatura, a Sánchez solo le queda la baza de Podemos, que esperará al “último minuto” para retirar su apoyo parlamentario, asumiendo el protagonismo para la “historia”, y su posterior relato, de que fueron ellos los que dinamitaron un Gobierno que se había escorado a la derecha, reforzando la OTAN y alentando el militarismo.

Tanto Otegui como Rufián (que no ERC) siguen en campaña para colmatar a la izquierda (izquierda plurinacional, la denomina Rufián), incorporando a la ecuación a Podemos, vía Pablo Iglesias. Pero Podemos, a día de hoy, son Irene Montero, y –sobre todo- Ione Belarra, porque Iglesias se ha embarcado en negocios mediáticos trasatlánticos con los que pretende mantener su prescripción en Iberoamérica.

Como en política todo es posible, Sánchez podría abrir la puerta del Gobierno a miembros de Podemos (o que Belarra acepte como “cuota” del partido morado), pero el ensayo sería interpretado por Yolanda Díaz como una puñalada a Sumar, que pretende asumir –fantasiosamente- el liderazgo de la izquierda del PSOE.

Sánchez parece a estas alturas, ya en plena canícula, prisionero de un escenario pantanoso que conduciría al PSOE a una situación electoral claramente perdedora con el paso de los meses.

Lo que sostiene demoscópicamente al PSOE en el entorno del 28% del voto es el vértigo del votante de izquierda o del centro-izquierda a un futuro gobierno del PP con ministros –o un vicepresidente- de VOX. Ese es el relato, asumido por la mayoría de votantes de izquierdas, para mantener electoralmente a flote a Pedro Sánchez.

Víctor de Aldama precipitará la moción de censura

Los escenarios descritos hasta aquí tienen como fundamento que la Legislatura discurra por cauces exclusivamente políticos y parlamentarios. Si Sánchez no se ve sacudido de nuevo por la corrupción, es posible que aguante hasta bien entrado el próximo año, y convoque elecciones generales en el último trimestre de 2026.

Pero más allá de Ione Belarra, que acaricia ser la dinamitera de la Legislatura, es Víctor de Aldama quien está en condiciones de provocar la dimisión del presidente del Gobierno con la información “compromedora” de la que tantas veces ha alardeado.

De Aldama pondrá a disposición de la Justicia la información relevante que posee sobre Sánchez cuando necesite renovar el pacto judicial que le ha permitido hasta ahora disfrutar de la libertad y pasearse por platós y restaurantes de lujo, gracias a la polémica decisión de la Fiscalía Anticorrupción, que solicitó su libertad el 21 de noviembre de 2024 al Juez de la AN Santiago Pedraz, que la concedió.

Obviamente, el PP está en modo vigilia para presentar una moción de censura al minuto siguiente de que Víctor de Aldama sustancie sus acusaciones, y ponga sobre la mesa de la Fiscalía Anticorrupción los datos que señalen directamente al presidente del Gobierno como el “señor X” de la corrupción del PSOE.

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