están esperanzadas en la resolución de su recurso

Sigue el lío del 'cisma de Belorado': las religiosas mayores no excomulgas se niegan a abandonarlas

La Guardia Civil suspendió un intento de entrega de las religiosas al arzobispo, y el pulso sigue entre acusaciones de sectarismo y defensa de su voluntad de permanecer juntas.

Las monjas de Beloradoeuropa press

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

En el corazón de Burgos, el monasterio de Belorado se ha convertido en el epicentro de un conflicto que mezcla fe, poder y dinero, un culebrón eclesiástico que tiene en vilo a la opinión pública. Una semana después de la sentencia que las condena a abandonar el monasterio el lío sigue. 

Las monjas cismáticas, lideradas por sor Isabel de la Trinidad, han plantado cara a la jerarquía católica y se niegan a acatar la orden de desalojo dictada por María Jesús Revilla, jueza de Primera Instancia de Briviesca. Este enfrentamiento, que estalló en 2024, no solo ha fracturado una comunidad religiosa, sino que ha abierto un melodrama con tintes de thriller judicial.

Hace un año, el monasterio acogía a 16 clarisas. Diez de ellas dieron un paso histórico, rompiendo con Roma. Un mes después, la Iglesia respondió con mano dura: excomunión fulminante. Las otras seis monjas, leales al Vaticano, decidieron quedarse en el convento, marcando el inicio de una guerra interna.

El 13 de mayo de 2024, las rebeldes, con sor Isabel al frente, lanzaron un órdago al publicar un comunicado desvinculándose de la Iglesia católica. Lo acompañaron con un Manifiesto Católico de 70 páginas, un documento explosivo donde justificaban su salto al vacío: se ponían bajo el amparo de la Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, liderada por Pablo de Rojas Sánchez-Franco, un laico excomulgado en 2019. En esas páginas, las monjas no solo renegaban del papa Francisco, sino que ponían en duda la legitimidad de todos los pontífices desde Pío XII. Un desafío en toda regla.

La Iglesia no se quedó de brazos cruzados. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, confesó su estupor, pensando que la noticia era un bulo. Pero la Santa Sede reaccionó con rapidez y lo nombró comisario pontificio, dándole carta blanca para tomar las riendas del monasterio y sus propiedades. Lo que parecía un conflicto espiritual pronto reveló su verdadero trasfondo: dinero.

Las monjas mayores 

El meollo del asunto era la venta del monasterio de Derio (Vizcaya) para financiar la compra del de Orduña, donde las monjas habían invertido un dineral en reformas. El problema: necesitaban el visto bueno de Roma, obligatorio para operaciones de este calibre según el derecho canónico. La negativa del Vaticano frustró el plan, y desde el arzobispado de Burgos apuntan directamente a Pablo de Rojas, acusándolo de querer hacerse con el control de los inmuebles. Fue la chispa que encendió la mecha.

Convento de Belorado.francisco canals.

El conflicto escaló y la comunidad se partió en dos. Varias monjas, contrarias al cisma, pidieron salir. Sor Amparo, una de ellas, soltó la bomba al denunciar que sus compañeras actuaban como una “secta” y abandonó el convento. Con el tiempo, cinco religiosas fieles a Roma, con edades entre los 87 y los 101 años, fueron trasladadas a Orduña, abriendo un nuevo capítulo en esta saga.

Las exclarisas disidentes no se han quedado calladas. Acusan al arzobispado de querer echarlas a la fuerza, sin importarles su voluntad ni su bienestar. “Es una maniobra cruel”, claman. El 1 de agosto, un operativo en Orduña desató otra polémica. Según Florentino Aláez, portavoz jurídico de las monjas, no fue una comisión judicial la que se presentó, sino la Guardia Civil, con órdenes de “entregar” a las cinco monjas mayores al arzobispo o a su representante. Pero las religiosas se plantaron: no querían irse. El capitán, ante la resistencia, decidió suspender la operación.

Aláez lo tiene claro: “El auto ordenaba entregar a las monjas al arzobispo, que es la parte contraria en este pleito, no a otro monasterio. No hay orden de detención contra ellas, así que no se las puede obligar a salir”. Las monjas, asegura, quieren quedarse con sus hermanas, cuidadas y en comunidad, como siempre.

Escándalo en Orduña 

Francisco Canals, portavoz de las religiosas, va más allá y desmiente que las mayores estén retenidas contra su voluntad. “Lloraron al pensar en separarse de las jóvenes. Son una familia, llevan toda la vida juntas”, asegura. Y añade: “La Guardia Civil vio que aquello no tenía sentido”. Sobre la salud de las monjas mayores, Canals es tajante: “Están lúcidas, leen la prensa, están al día. Solo una está algo más ausente, pero las otras cuatro están en plena forma. Sacarlas a la fuerza podría ser fatal”.

Monjas de Belorado.Mediaset

Canals también desmonta las críticas sobre las condiciones de Orduña: “Dicen que no hay camas articuladas ni calefacción, pero tenemos fotos y vídeos que lo niegan. Todo está en perfecto estado desde 2020”. Las imágenes han sido puestas a disposición de ESDiario. “Son unas luchadoras. Cuidan a las mayores, limpian, cocinan, trabajan sin parar. Han ido a Madrid Fusión, han montado una casa rural, venden chocolates online y hasta tienen Instagram. ¡No paran!”.

Cargando contenidos...

En este culebrón, la batalla entre las monjas rebeldes y la Iglesia sigue abierta, con la justicia, la fe y el futuro del monasterio en juego. Un pulso que promete más capítulos.