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Hombre condenado por acosar y manosear a menor en ascensor cuando iba a clases de repaso
Deberá pagar 3.000 euros por daños morales y respetar una orden de alejamiento de 500 metros durante dos años, con la pena suspendida si no reincide en tres años. Los hechos ocurrieron en noviembre de 2021, y la sentencia es firme.
Ciudad de la Justicia de Castellón.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Castellón ha dictado una sentencia que condena a un hombre a una pena de dos años de prisión por un delito de abuso sexual a un menor de 16 años. El acusado fue señalado por realizar tocamientos y besar a un niño que se dirigía a sus clases de repaso en una localidad de la comarca de la Plana Alta. La resolución judicial, emitida tras un acuerdo de conformidad entre la fiscalía y la defensa del condenado, establece también una serie de medidas adicionales para proteger a la víctima y reparar el daño causado.
Según la información proporcionada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), el condenado deberá indemnizar a la víctima con 3.000 euros en concepto de daños morales derivados de los hechos. Además, se le ha impuesto una orden de alejamiento que le prohíbe aproximarse a menos de 500 metros del menor, de su domicilio o de su centro educativo, así como comunicarse con él por cualquier medio, ya sea telefónico, digital o de cualquier otra naturaleza, durante un periodo de dos años. La sentencia también incluye la suspensión de la pena de prisión, siempre y cuando el hombre no cometa ningún delito en un plazo de tres años.
Los hechos que dieron lugar a esta condena ocurrieron en dos momentos distintos en noviembre de 2021. El primero de ellos tuvo lugar la tarde del 18 de noviembre, en una plaza pública de la comarca de la Plana Alta. El menor, que se encontraba en un parque esperando el momento de acudir a sus clases de repaso, fue abordado por el acusado. Este, según la sentencia, le tocó la cabeza y le dirigió un comentario de índole sexual que generó incomodidad en el niño, marcando el inicio de una situación de acoso.
Días después, el 23 de noviembre, el menor volvió a cruzarse con el condenado en el portal del edificio donde recibía sus clases de repaso. Según los hechos probados por el tribunal, el hombre, movido por un propósito libidinoso, abrazó al niño, lo besó y le realizó tocamientos en sus partes íntimas.
Posteriormente, ambos ingresaron en el ascensor del edificio, donde el acusado intensificó su conducta: arrinconó al menor, lo sujetó con fuerza por sus partes íntimas y le propuso ir a dar un paseo juntos. La situación, que generó un gran temor en el menor, culminó cuando, al llegar a la quinta planta, el niño logró escapar del ascensor y refugiarse en la vivienda de su profesor, donde buscó protección.
La sentencia, que es firme y no admite posibilidad de recurso, refleja la gravedad de los hechos y busca garantizar la seguridad de la víctima, así como prevenir la reincidencia del condenado. Este caso pone de manifiesto la importancia de proteger a los menores frente a conductas que vulneran su integridad y el papel de la justicia en sancionar este tipo de delitos, asegurando tanto la reparación del daño como medidas preventivas para evitar futuros episodios.