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Óscar Puente es impresentable y debe dimitir: ha cruzado ya todos los límites

Oscar Puente

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Este lunes, mientras España ardía —literalmente— con incendios devastadores en Zahara, Tarifa y Las Médulas, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha demostrado una vez más que su gestión y su actitud son indignas de su cargo. Las capturas de pantalla de tuits ahora borrados, donde bromeaba sobre el calor en Cádiz y Castilla y León con comentarios como "Te ha cuento que tal el tiempo en Cádiz. En Cyl está calentita la cosa" o "Este a Mañueco le pilla más cerca que los de Cyl", reflejan una insensibilidad alarmante ante una tragedia que está arrasando hogares y poniendo en riesgo vidas. Este comportamiento no es un desliz aislado, sino la culminación de una trayectoria de irresponsabilidad.

La trayectoria de Puente está marcada por una serie de polémicas que cuestionan su idoneidad. Más allá de su controvertido estilo comunicativo, que incluye haber bloqueado a críticos en redes, su paso como alcalde de Valladolid se vio empañado por escándalos como el uso de un coche de lujo prestado por un empresario con contratos municipales, un hecho que levantó sospechas de favoritismo. A ello se suma su lamentable gestión al frente del ministerio, con trenes cada vez más tercermundistas y carreteras que sufren un déficit de mantenimiento verdaderamente preocupante. Estos episodios recientes, con chistes de mal gusto sobre incendios mientras bomberos arriesgan sus vidas, destruyen cualquier resto de credibilidad. Su comportamiento cruza todos los límites éticos y profesionales.

La indignación en X es unánime: desde usuarios que lo califican de "sinvergüenza" hasta otros que exigen su dimisión inmediata. La oposición, con líderes como Alberto Núñez Feijóo, ya ha puesto el dedo en la llaga de un Gobierno que parece más preocupado por la imagen que por la acción. 

Pedirle a Pedro Sánchez que aparte a Puente es, sin embargo, pedir peras al olmo: ¿cómo va a cesar o destituir a alguien si él mismo debería haber dimitido hace mucho tiempo por su propia gestión nefasta? España merece gestores serios, no payasos en el poder, y la responsabilidad recae en última instancia en un Ejecutivo que ha perdido toda legitimidad para liderar en tiempos de crisis.

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