¿Vuelve la mili a España? Alemania toma una decisión por la amenaza de Rusia y reabre el debate

El país germano aprueba un proyecto de ley para instaurar un servicio militar voluntario que podría convertirse en obligatorio si la situación lo requiere.

Un soldado participa en el ejercicio 'Iberian Legion 23' en la base 'Álvarez de Sotomayor', en Viator (Almería).BRILEG

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Raúl Puente

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Es una realidad que la invasión rusa de Ucrania ha sacudido los cimientos de la seguridad europea. Los países del continente, que durante años se habían acostumbrado a vivir bajo el paraguas de la paz y la defensa colectiva de la OTAN, han empezado a replantearse sus políticas militares. Alemania, en un giro histórico, acaba de aprobar un proyecto de ley que introduce un servicio militar voluntario, con la posibilidad de hacerlo obligatorio si la situación lo requiere y siempre con el aval del Parlamento. Aunque no se trata del retorno a la mili tradicional, sí supone un movimiento estratégico para reforzar la reserva de personal de sus Fuerzas Armadas ante una amenaza cada vez más tangible procedente de Moscú.

Este paso reabre un debate que parecía cerrado en buena parte de Europa. España, sin embargo, ha querido dejar claro que no seguirá los pasos de Alemania. Fuentes del Ministerio de Defensa han confirmado a la agencia Europa Press que no existe ningún plan para recuperar el servicio militar obligatorio ni en su versión tradicional ni en un modelo mixto como el germano. La ministra Margarita Robles lo ha reiterado en varias ocasiones: España descarta la vuelta de la mili.

Conviene recordar que el servicio militar obligatorio en España fue abolido en 2001, durante el Gobierno de José María Aznar. Desde entonces, las Fuerzas Armadas funcionan en régimen profesional y voluntario. Actualmente, suman casi 150.000 efectivos, además de más de 3.000 reservistas voluntarios, que podrían ser activados en caso de necesidad. Y el Ministerio de Defensa ya trabaja en un plan para reforzar la plantilla: se prevé un aumento de 14.000 militares en los próximos diez años. Todo ello en medio de las exigencias por parte de la OTAN a petición de Estados Unidos de aumentar el gasto militar en defensa que tanto ha dado de qué hablar y que seguirá haciéndolo durante los próximos años.

El contraste con Alemania y otros países europeos es evidente. Estados bálticos como Letonia o Lituania, que comparten frontera o cercanía con Rusia, ya han recuperado la mili en algún formato, conscientes de su vulnerabilidad. Alemania, que había sido muy reacia durante décadas a cualquier tipo de rearmamento tras su pasado histórico, ha dado un paso que muchos consideran inevitable. Y la pregunta surge de forma natural: ¿debería España plantearse lo mismo?

El debate no es nuevo. Entre los defensores de un posible regreso a la mili, aunque sea parcial o voluntaria, se argumenta que serviría para fortalecer la defensa nacional en un contexto geopolítico incierto. Además, subrayan que el servicio militar podría tener un componente social: enseñar disciplina, fomentar valores de compañerismo y cohesión, e incluso ofrecer salidas laborales a jóvenes que no encuentran oportunidades.

Un militar junto con un arma durante la inauguración de la exposición de material militar 'Madrid-Río'.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Pero los detractores son mayoría, al menos en la política española. Recuperar la mili supondría dar marcha atrás en un consenso social alcanzado hace más de dos décadas, cuando se consideró que el servicio obligatorio ya no respondía a las necesidades de defensa modernas ni al sentir ciudadano. Las Fuerzas Armadas profesionales, más especializadas y mejor formadas, se han mostrado eficaces en misiones internacionales y en la defensa nacional. Además, España no enfrenta de manera tan directa la amenaza rusa como los países del este de Europa, lo que resta urgencia a la medida.

En definitiva, el movimiento alemán no implica un efecto dominó automático en Europa, aunque sí obliga a reflexionar. ¿Es suficiente con el modelo profesional actual? ¿Debe España confiar en la OTAN como principal escudo o reforzar su propia capacidad defensiva? Por ahora, el Gobierno ha cerrado la puerta a la vuelta de la mili, pero el debate social queda abierto.

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Lo que parece claro es que la seguridad, antaño vista como un asunto lejano, vuelve al primer plano. Y aunque la mili no regrese a España, la conversación sobre cómo afrontar los nuevos riesgos marcará la política de defensa en los próximos años.